¿Por qué los hombres suelen dormirse luego de tener sexo?

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Una de las escenas más costumbristas (y graciosas) de “Ping Pong”, una maravillosa obra de teatro sobre una pareja tóxica (de esas que se separan y se vuelven a juntar mil veces porque lo que los une es la atracción física y no el amor) es cuando después del sexo, “César” (el protagonista), cae dormido como una foca. En cuestión de segundos pierde el conocimiento y empieza a roncar a pierna suelta, para fastidio de “Rita”, que surge de entre las sábanas inyectada de energía.

Lejos de las risas, el cuadro no resultará extraño para el público femenino. Durante siglos, muchas mujeres tomaron este gesto como una “descortesía”, cuando no como un insulto; pero la ciencia vuelve a redimir al género masculino al develar las razones biológicas por las que inevitablemente ellos caen rendidos después de un encuentro erótico, sea agitado o no.

Según Juan Carlos Sierra, titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, en el 80% de los casos los hombres se duermen profundamente a minutos de haber mantenido relaciones sexuales, algo que solo sucede en el 46% de las mujeres. El 54% restante está lista para correr un maratón.

“El sueño y la sexualidad tienen estrecha relación, más allá de formar parte del grupo de necesidades fisiológicas básicas del ser humano”, dijo el investigador a un portal de salud. “A diferencia de la mujer, el hombre después del orgasmo entra en una fase refractaria. Esta somnolencia es consecuencia de la descarga de dos hormonas facilitadoras de sueño: la oxcitocina y la serotonina. La liberación de prolactina durante el orgasmo conduce también a la sensación de saciedad que induce el sueño”, explicó Sierra.

En el caso de las mujeres, la naturaleza funciona al revés: mientras más y mejor descansen, más sensibles estarán los estímulos. Un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, publicado tiempo atrás en la revista The Journal Sexual of Medicine, encontró – después de observar durante dos semanas a 171 voluntarias – que aquellas que aquellas que habían dormido una hora más de lo habitual tenían la libido un 14% más alta, y mayor excitación genital, por lo que la investigación liderada por David Kalmbach confirma que dormir bien es la clave para el rendimiento amatorio.