Por qué Serena Williams es tan grande como Jordan, Phelps, Alí y Bolt

La menor de las Williams puede ganar este sábado en el US Open su 24º Grand Slam e igualar el récord de cualquier tenista -hombre o mujer- de Margaret Court
Por qué Serena Williams es tan grande como Jordan, Phelps, Alí y Bolt
Serena sonríe tras ganar la semifinal del US Open a Sevastova.
Foto: John G. Mabanglo / EFE

FLUSHING MEADOWS – Cuando se habla de “los mejores deportistas de la historia” siempre surgen nombres como Michael Jordan, Michael Phelps, Usain Bolt, Muhammad Alí, Pelé, Roger Federer… Nunca se cita a una mujer entre ellos.

Es momento de cambiar la conversación, porque Serena Williams merece un hueco en ese Olimpo tan machista como subjetivo. Y el sábado en el estadio Arthur Ashe del Centro Nacional de Tenis Billie Jean King pueda dar el golpe sobre la mesa definitivo cuando juegue su 31ª final de Grand Slam y, si la gana, se convierta en el tenista –hombre o mujer– con más “grandes” en su palmarés.

Hasta ahora ha ganado 23, uno menos que la australiana Margaret Court, aunque ésta los logró entre 1960 y 1973, por lo que sólo 11 de ellos corresponden a la “Era Open” que arrancó en 1968. Aun así, el historial de Court está lleno de récords, como ser la única persona que ha ganado todos los Grand Slams posibles –individual, dobles y dobles mixtas– al menos dos veces en cada torneo.

Por supuesto, eran otros tiempos. La profesionalización del tenis actual hace mucho más difícil lograr títulos hoy día, pero Serena lleva dominando el circuito desde el cambio de siglo. La menor de las hermanas Williams ganó su primer “grande” en el US Open de 1999, hace 19 años. Desde su título en Australia en 2017, cuando estaba embarazada, ya es la ganadora de mayor edad, récord que puede ampliar el sábado con 36 años y 349 días. Mientras que leyendas como Stefi Graff (22 Grands Slams), Martina Navratilova (18) o Chris Evert (18) ganaron sus grandes en un periodo de 12 años, en el caso de Serena pasaron casi 18 años entre el primero y el último, una cifra que quiere ampliar.

“Esto es sólo el comienzo de mi vuelta, mi tenis aún tiene mucho que crecer”, comentó Serena después de aplastar a la letona Anastasija Sevastova en la semifinal del jueves por 6-3 y 6-0 ante 22450 espectadores, en un partido en el que tuvo que contener las lágrimas tras el último punto.

“Me emocioné un poco porque hace un año estaba literalmente luchando por mi vida en una cama de hospital”, explicó la seis veces ganadora del US Open. “Estaba pasando por mi tercera cirugía. Aún me quedaba una más”.

Serena y Sevastova se saludan tras el último punto. / Foto: EFE
Serena y Sevastova se saludan tras el último punto. / Foto: EFE

Segundas oportunidades

Serena no sólo pasó por un embarazo en 2017, sino que la cesárea a la que tuvo que ser sometida durante el parto le provocó coágulos de sangre que llegaron a sus pulmones. Estuvo seis semanas en cama en las que pasó cuatro veces por el quirófano.

Medio año después, ya en 2018, volvía a las pistas y, después de retirarse por lesión en octavos de final de Roland Garros, alcanzó la final de Wimbledon, en la que perdió ante la alemana Angelique Kerber. Fue su primera oportunidad de igualar a Court en los 24 “grandes” individuales.

Este sábado tendrá la segunda ante la japonesa de 20 años Naomi Osaka, que superó en su semifinal a la estadounidense Madison Keys por 6-2 y 6-4.

Serena entrando a la pista del Arthur Ashe. / Foto: EFE
Serena entrando a la pista del Arthur Ashe. / Foto: EFE

Serena, que sólo ha cedido un set en todo el torneo y en la semifinal sorprendió demostrando su agilidad con varias subidas a la red, sabe que está en las puertas del Olimpo, de convertirse en la más laureada de todos los tiempos, pero no quiere pensar en ello.

“Tuve la oportunidad de lograrlo este verano y no se dio. Así que voy a seguir intentándolo. Si no ocurre [el sábado] seguiré intentándolo en el siguiente”.

¿Y saben cómo se llama su hija? Olympia.