Trump sale en busca de autor anónimo de dañina columna sobre su Administración


WASHINGTON— Cual novela policial o película de suspenso, el presidente Donald Trump y la Casa Blanca intentaban destapar este jueves al autor anónimo de una dañina columna de opinión sobre la inestabilidad del mandatario, sin señales de que el diario viole sus normas para identificarlo.

En la columna de opinión, publicada ayer en el diario “The New York Times”,  un presunto funcionario de alto rango de la Administración se describe como miembro de una “resistencia” interna para frenar “las peores inclinaciones” de Trump que, a su juicio, ponen en peligro la democracia y la imagen internacional del país.

Predeciblemente, Trump recurrió anoche a Twitter con furibundos mensajes contra el autor anónimo –cuya identidad se ha convertido en la pregunta del millón en Washington—y, alegando motivos de seguridad nacional, exigió que el diario divulgue su nombre.

“Si la persona anónima y sin agallas existe, el Times debe, para propósitos de seguridad nacional, entregarlo/a al gobierno de inmediato!”, subrayó Trump.

El mandatario desde siempre ha calificado al “New York Times” y otros medios de comunicación como “enemigos del pueblo” por presuntamente publicar “noticias falsas” o que se apoyan en fuentes anónimas.

Sus constantes ataques añaden al drama que casi a diario salpica a la Administración.

Ni Trump ni la Casa Blanca han explicado los argumentos sobre “seguridad nacional” para exigir que el “New York Times” entregue al gobierno al autor.

La primera dama, Melania Trump, dijo a la cadena CNN que la prensa debe ser “justa, responsable y sin prejuicios” y, a su juicio, los detractores del mandatario deberían dar cara en vez de escudarse en el anonimato.

“Al escritor de esa columna –no estás protegiendo a este país, lo estás saboteando con tus acciones cobardes”, dijo.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, también calificó ayer de “cobarde” al autor anónimo, lo acusó de “engañar” a Trump, y lo instó a que “haga lo correcto y renuncie”.

Mientras tanto, varios funcionarios de la Administración, entre éstos el secretario de Estado, Mike Pompeo, han negado estar detrás del artículo de opinión, aumentando en volumen e intensidad el juego de adivinanzas.

En la columna de opinión, el funcionario dijo que no es el único preocupado por la volatilidad y el presunto carácter intempestivo de Trump.

De hecho, “muchos (políticos) designados por Trump nos hemos comprometido a hacer lo que podamos para preservar nuestras instituciones democráticas y frustrar” los impulsos más dañinos de Trump hasta que salga del poder.

“Los estadounidenses deben saber que hay adultos en el salón. Reconocemos plenamente lo que está pasando e intentamos hacer lo correcto cuando Donald Trump no lo hará”, afirmó el misterioso autor.

Aliados conservadores de Trump en el Congreso, entre éstos el congresista Mark Meadows, dijeron hoy a la prensa que sopesan medidas para determinar quién escribió la columna, en un proceso que podría incluir una investigación y audiencias.  

Mientras, varios conservadores y partidarios de la Administración se han dado a la tarea de analizar el texto de la columna en busca de pistas, aunque Trump cree que el autor proviene del Departamento de Justicia o del equipo de Seguridad Nacional.

Por ahora, la única pista –que podría ser falsa para crear paranoia, distracción o pugnas- es el uso de las palabras “estrella polar”, normalmente usadas por el vicepresidente, Mike Pence, o personas en su entorno.

La difusión de la columna de opinión coincidió con la revelación, en un nuevo libro del prestigioso periodista, Bob Woodward, de que varios funcionarios de la Administración, incluyendo el jefe de Gabinete, John Kelly, y el secretario de Defensa, Jim Mattis, cuestionan la capacidad intelectual de Trump.

Ambos sacaron comunicados negando haber utilizado peyorativos como “idiota” al referirse al mandatario.

Una exasesora de Trump, la afroamericana Omarosa Manigault, generó su propia tormenta política al publicar un libro que también describía la incipiente rebelión contra Trump por parte de un “ejército silencioso” que incluye a miembros de su familia.

En la actualidad, las leyes federales protegen la anonimidad de personas que delatan irregularidades o corrupción dentro del gobierno, y no está claro que Trump pueda exigir que el diario revele la identidad del autor de la columna.

La Casa Blanca ha exigido una disculpa pública del diario “The New York Times”, pero la libertad de prensa, sin importar afinidades políticas, está protegida bajo la Constitución.

En declaraciones a este diario, Joel Simon, director ejecutivo del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), explicó que Trump “no tiene autoridad legal que le permita exigir al diario The New York Times que entregue información al gobierno”.

“Que incluso le haga ese llamado al periódico envía un mensaje espeluznante”, dijo Simon.

Acompañado de otros legisladores hispanos, el congresista demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, afirmó que este incidente añade a la narrativa de que Trump debe presentar su renuncia porque “no tiene la habilidad ni la capacidad de dirigir esta nación”.

Asunto de comedia

La columna de opinión sirvió de abono para los programas de comedia en la televisión.

En su programa en el canal “Comedy Central”, el comediante Trevor Noah observó que todo apunta a que Trump, como “piloto” de EEUU, está “intentando estrellar el avión”.

“Hay un grupo secreto dentro de la Casa Blanca que trabaja activamente para limitar al presidente Trump, lo que pasmoso porque eso significa que todo el tiempo lo que hemos visto es una versión diluida de Trump”, se burló Noah, agregando que es una versión de “dieta”.