Inmigrante estafado por ‘abogados charlatanes’ finalmente recibe la ciudadanía


Fernando Araujo recuerda cuando su padre falleció en 1997 y con él también la posibilidad de obtener su residencia legal en este país. A principios de los noventas, el padre de Araujo – quien era residente permanente legal – lo había pedido.

“Después que él falleció me llegó la cita y el oficial me negó la residencia porque dijo que ya había fallecido el que me pidió y ahí terminó el caso”, recordó Araujo, originario de Guerrero, México. “Me dijo que si quería pelearlo que buscara un abogado”.

Este fue el comienzo de una experiencia agridulce que duró más de dos décadas para Araujo y su familia.

Miles de dólares y dolores de cabeza

Inicialmente encontró un abogado que le cobró $5,000 dólares pero le cambió su trámite por uno de asilo político, el cual desconocía Araujo. A principios del año 2000 recibió un permiso de trabajo y un número de Seguro Social, pero su caso empeoraba en la corte migratoria.

“Yo ya tenía bastante tiempo peleando y el abogado no me representaba. Cuando iba conmigo no decía nada”, relata Araujo. “El juez se cansó y me dijo que a la próxima tenía que llevar un abogado que me representara”.

Poco después, el abogado desapareció y con ello todo el dinero de Araujo.

Preocupado y con el tiempo encima, Araujo llegó a una oficina localizada en el Sur Centro de Los Ángeles donde fue referido a una notaria que le prometió representarlo, aunque no era abogada. El aceptó.

Sin embargo, cuando llegó el día de la cita con el juez la notaria no se presentó.

“Dijo que no podía ir porque no tenía con quien dejar a sus hijos”, recordó Araujo.

Entonces buscó otro abogado y encontró la oficina Cifientes Knapp & Associates en el centro de Los Ángeles.

“Después de revisar mi caso me dijeron que no podían representarme, pero que tenía que pagarles mil dólares”, dijo Araujo. “Como me negué, me demandaron”.

Con el temor de ser deportado por su caso abierto de inmigración y con otra demanda encima, aceptó pagar los $1,000 dólares, dando 50 dólares por mes.

Fernando Araujo con su esposa e hijos. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Finalmente encuentra el camino

Cuando sus esperanzas desvanecían y el padre de cuatro hijos pensaba que su estatus migratorio no se solucionaría, unos familiares lo refirieron a la “abogada” Romina Zadorian en el año 2008.

Ella prometió representarlo sin la necesidad de que él fuera a corte. Solamente tenía que pagarle $8,000 dólares.

“Ella me dijo que le dejara cuatro mil en ese momento y después los otros cuatro mil”, explicó Araujo. “Pues yo no llevaba el dinero en ese momento, pero pensaba regresar”.

Al salir de la oficina se le acercó una mujer quien le recomendó que no hiciera tratos con Zadorian porque ella estafaba a inmigrantes. Entonces lo refirió con el abogado de inmigración Alan Diamante.

Y la mujer no se equivocó. Poco después Araujo se enteró que en verdad Zadorian era una estafadora que ya había enfrentado a las autoridades en el 2009 por fraude.

En abril del 2018 Zadorian fue acusada de robar más de $630,000 dólares a docenas de víctimas bajo promesas de legalizar su estatus. Ahora enfrenta 112 cargos de delitos graves y una condena de hasta 60 años en prisión estatal.

Fernando Araujo muestra todo el papeleo migratorio que a acumulado en su camino a ser ciudadano de Estados Unidos. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Una noticia inesperada

Tras varios intentos fallidos y miles de dólares perdidos, Araujo llegó a la Oficina Diamante Law Group en el centro de Los Ángeles. El abogado Alan Diamante no le dio muy buenas noticias.

“Cuando vio mi caso me dijo que no tenía solución…Me pregunto si quería seguir y le dije que sí. Entonces dijo que él me iba a representar en la corte”, contó Araujo.

Pese a que el caso por medio del padre de Araujo ya no tenía solución, un tiempo después el inmigrante y su esposa María Chávez recibieron la noticia que los salvó.

“El papá de mi esposa, ciudadano americano, la había pedido y llegó la petición”, recordó Araujo. “Cuando el abogado Alan vio el papel se puso muy contentó, dijo que esto es todo lo que necesitaba”.

Y fue así que en el 2010 Araujo y su esposa se hicieron residentes legales permanentes.

El abogado Diamante señaló que un padre que es ciudadano estadounidense puede pedir a un hijo que sea casado o soltero. Sin embargo, un padre que es residente legal permanente solamente puede pedir a un hijo soltero.

“Si el hijo [de un residente legal] se casa, mata la solicitud. Pero si el residente legal se hace ciudadano antes de que el hijo se casa, el caso prosigue”, explicó.

Tras una larga espera por su residencia Araujo no se detuvo y al cumplir los cinco años de residente legal decidió regresar a la escuela para aprender inglés y tomar las clases de ciudadanía.

En julio 25 del 2018 finalmente se convirtió en ciudadano estadounidense.

“Cuando recibí mi certificado de ciudadanía hasta quería llorar. Fue mucho estar peleando por más de 20 años”, dijo Araujo.

Ahora el hombre de 44 años dijo que esta ayudando a su esposa para que ella pueda hacer el examen de ciudadanía y así dejar atrás sus malas experiencias de abogados y representantes fraudulentos.

Araujo pagó miles de dólares a abogados y representantes que no hicieron nada por ayudarle. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Investiguen a los abogados

El abogado Diamante dijo que cuando un familiar fallece y el caso ya inició es probable que pueda continuar, siempre y cuando la persona reciba otra firma de sostenimiento de un familiar cercano.

“Puede ser como hermanos, padres, abuelos, suegro o tutor y que sean mayores de 18 años”, dijo Diamante.

El abogado aconseja a los inmigrantes que buscan solucionar su estatus migratorio que vayan a la página del colegio de abogados de California para indagar sobre la trayectoria del abogado que buscan contratar.

Fernando Araujo y sus hijos visitaron al abogado Alan Diamante después que recibió su ciudadanía. (Suministrada)

“Sugiero que busquen su información y los años que tienen en la práctica de ley y si el abogado es experto en materia de inmigración”, aconsejó el abogado Diamante. “También cuando vayan a sus oficinas busquen certificados y títulos en la pared, vean sus tarjetas y escuchen las recomendaciones de otras personas”.

Diamante dijo que las personas no se deben confiar de un abogado solamente.

“Si alguien va con un doctor y le dicen que tiene cáncer siempre va a ir a buscar una segunda opinión. Hagan lo mismo con un abogado de inmigración”, dijo Diamante. “Firmen un contrato, pidan recibos de pagos y hagan preguntas. Un abogado siempre tiene que hablar con su cliente y el cliente tiene derecho a pedir una copia de su expediente”.