La factura política que pagó Peña por viajes de lujo, fiestas, portadas e indiscreción de su “familia”

Los excesos y derroche de los suyos afectaron, entre otras cosas, la popularidad del actual presidente de México
La factura política que pagó Peña por viajes de lujo, fiestas, portadas e indiscreción de su “familia”
Enrique Peña Nieto y su familia.
Foto: Twitter

MÉXICO – En el ocaso de su sexenio, la cuenta de Instagram del Presidente Enrique Peña Nieto ha interactuado con sus miles de seguidores y ha felicitado por sus cumpleaños a sus seis hijos, de quienes dice estar muy orgulloso. Ellos, además de posar en revistas del corazón como Quién, ¡Hola!, Marie Claire o Caras, también han usado las redes sociales para compartir su ropa de marcas exclusivas y viajes al extranjero vigilados por el Estado Mayor Presidencial, lo que ha afectado la imagen política del priista ante la opinión pública de México, un país donde la mitad de sus habitantes vive en la miseria y los índices de violencia han aumentado, así lo plantearon analistas de imagen y comunicación estratégica.

La periodista Sanjuana Martínez, autora de Soy la Dueña, que forma parte de la trilogía sobre la figura de la Primera Dama, afirmó en entrevista que Rivera Hurtado debe ser investigada.

Las fuentes consultadas coincidieron en que “la estrategia” de unir al Presidente con la ex actriz de Televisa Angélica Rivera Hurtado funcionó durante la campaña electoral de 2012 para atraerte votos de “sectores telenoveleros”.

Pero, dijeron, desde la revelación de la casa “casa blanca”, ambas imágenes quedaron dañadas negativamente y siguieron en picada porque, pese a las encuestas de popularidad con índices bajos, sus asesores no supieron manejar las crisis y no los capacitaron para comportarse conforme al “protocolo” de una familia presidencial, que si bien no son funcionarios públicos, sí forman parte de la esfera pública “y deben estar pendientes del contexto en que se desarrollan” y “ser lo más cercana a una familia mexicana promedio con vida común sin llamar la atención para para generar empatía”.

Se “aferraron” a un modelo de comunicación que ya no es acorde con “una sociedad más crítica e informada” que incluso se burla con memes de “los trucos baratos” de sus asesores, explicaron los especialistas.

“Cuando aún eran novios ella tenía una imagen de heroína por la telenovela La Dueña, entonces en las elecciones no sabemos cuántos votos fueron gracias a Angélica. En ese momento ella fue un plus”, dijo Martínez.

Sin embargo, tras la “casa blanca”, “los focos se inclinaron hacia ella, sus hijos y su ritmo de vida, que no correspondía con un país donde hay más de 50 millones de pobres; un dispendio marcado por la frivolidad sin explicar desde Presidencia a cuánto ascendían los gastos de ella y de sus hijas”.

Ante la opacidad acumulada de sexenios pasados, Sanjuana Martínez aseguró que es necesario que sea auditada la figura de la Primera Dama para saber cuánto han gastado las esposas de los presidentes de la República, “porque me parece un insulto a los ciudadanos”.

“Rivera no tuvo la calidad moral para explicar su patrimonio sospechoso”, planteó. “Es importante investigarla, si en todo caso así lo marca la investigación procesada por este dispendio y uso indiscriminado de los recursos de los mexicanos. La nueva administración tendría que dar cuentas a los ciudadanos de toda esta información que se ocultó. Ellos se irán de manera tranquila como si hubieran hecho un bien a la nación, cuando en realidad hicieron un desfalco a los recursos de nuestro país”, aseveró la periodista.

La primera indiscreción que se registró en torno a la familia fue un retuit de Paulina Peña Pretelini sobre “los proles” en plena campaña electoral de Peña Nieto, en 2012. De ahí siguieron otros casos como el de la “casa blanca” de Angélica Rivera, que incluso se usó para una sesión fotográfica de la esposa del Presidente, quien sería portada de la revista ¡Hola! de mayo de 2013; la fiesta de disfraces en el marco de la tragedia de Ayotzinapa y el reciente episodio de los tatuajes de Sofía Castro Rivera y Paulina Peña Pretelini, respectivamente, realizados por Jon Boy, un reconocido tatuador de celebridades y oriundo de Nueva York.

Esta semana, al final de su Sexto Informe de Gobierno, el Presidente Enrique Peña Nieto les agradeció a su esposa, hijas e hijo el apoyo que le dieron durante su administración, lo cual provocó lágrimas a Rivera, a Sofía y a Paulina, otro momento que terminó convertido en memes por los usuarios de redes sociales.

Alfredo Paredes, CEO de Capitol Consulting & Communication, lo consideró “falso” y el “colofón de la ridiculez en el manejo de imagen” que inició con “el pésimo manejo del tema de la ‘casa blanca’” y continuaron “con el estilo telenovelero de comunicación que no tiene ninguna sustancia política”.

“A golpe de dinero y banalidades, ya no puede comunicarse con la sociedad mexicana”, advirtió. “Hay una desconexión con la sociedad, una obsesión por seguir creyendo que México es como ellos creen y donde están muy lejos y la carencia de sensibilidad o moderación política con desconocimiento del timing“.

“Uno de los grandes argumentos del Presidente electo (Andrés Manuel López Obrador) para limitar las funciones del Estado Mayor Presidencial es el uso que los hijos de Peña y Rivera le dieron; ese uso personal de aviones y privilegios”, afirmó el especialista en comunicación estratégica.

Héctor Fiesco, asesor de redes sociales y profesor de imagen política, evaluó que cada uno de los escándalos se trató de una manera similar: “no hubo un manejo de crisis que permitiera desvincularlas. No había un entrenamiento de cómo manejar a los medios de comunicación ante la coyuntura de un país que se vive con violencia y pobreza extrema”.

“Se convirtió en una raya más al tigre de un gobierno despilfarrador”, sentenció el académico del Colegio de Imagen Pública. “No considero que el cien por ciento de la mala imagen que tenemos del Presidente actual se deba al comportamiento de su familia, sin embargo, la imagen positiva que tenía ‘La Gaviota’ por la tele fue bajando por los comportamientos de ella misma”.

Desde una visión más política, Rodrigo Perera Ramos, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), opinó que la vida ostentosa mostrada por los hijos de Peña en las redes sociales también dañó de manera importante la gestión de Peña Nieto, al provocar el agravio y el disgusto en la sociedad.

“Cuando los familiares de los políticos no guardan las apariencias reflejan un cinismo que tiene que ver con que no están conectados con la realidad social que se vive en el país”, explicó Perera Ramos, quien es especialista en estudios sobre Internet, comunicación alternativa, comunicación y movimientos sociales, cultura y participación política.

A pesar de que la administración de Peña se caracterizó por los miles de millones de pesos gastados en comunicación social, su equipo no fue capaz de frenar los excesos de los hijos mediante consejos, comentó el académico. Perera cuestionó si fue porque los adolescentes no hicieron caso o si el propio padre no les puso un alto a tiempo.

“No es bien visto que un país donde hay un índice tan alto de pobreza sus dirigentes y políticos lleven ese tipo de vida. Aunque el efecto de las redes sociales es un tanto limitado en México –porque no hay niveles de acceso tan amplios como en países del primer mundo–, sí afecta sobre todo en la población de clase media y los jóvenes que son los que más las usan”, aseguró el académico.

Para el especialista en comunicación estratégica Alfredo Paredes, fue “un pésimo manejo de imagen” por una cerrazón de los asesores sin importarles la opinión pública y pese a los costosos gastos en comunicación social.

“Se aferraron a ese modelo que no estaba funcionando. Creyeron que la gente se mantendría en la ignorancia e iba a perdonar sus excesos y a partir de ofrecerles estos trucos baratos soportarían los aumentos a la delincuencia y otros indicadores negativos. No hubo un cambio de estrategia. No se ve que hayan sido sensibles”, aseveró el analista.

LA UNIÓN DE FAMILIAS

El 27 de noviembre de 2010, cuando aún era Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto se casó con Angélica Rivera Hurtado, ex actriz de Televisa, en la Catedral de Toluca.

La pareja tiene seis hijos, quienes se verán por última vez juntos desde el balcón del Palacio Nacional la noche del próximo 15 de septiembre: Paulina (23 años), Alejandro (20 años) y Nicole Peña Pretelini (18 años) –del primer matrimonio del Jefe del Ejecutivo federal con Mónic Pretelini–, y Sofía (22 años), Fernanda (18 años) y Regina (12 años) Castro Rivera, hijas de Angélica con José Alberto “El Güero” Castro, un productor de telenovelas y hermano de la famosa actriz Verónica Castro.

La Unidad de Datos de SinEmbargo informó que las erogaciones en alimentación, vestimenta, calzado, telefonía celular, computadoras, ayuda doméstica y seguridad de los hijos del matrimonio Peña-Rivera están declarados como “inexistentes” ante el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Pero las revistas del corazón, las redes sociales y los eventos públicos, como el propio de la noche del Grito de Independencia y donde visten ropa y calzado valuados en miles de pesos, han sido una gran ventana donde se muestra sobre su vida personal.

“Angélica y sus hijas se dedicaron durante seis años a ser consumidoras de prendas de diseñadores de alta costura”, evocó la periodista Sanjuana Martínez. “Su tren de vida incluye la protección del Estado Mayor Presidencial en vehículos oficiales y elementos que las protegen; el EMP se convirtió en la niñera de estos muchachos que viajaron alrededor del mundo y todo eso con cargo al erario”.

LA PRIMERA DAMA

Hija de un oculista y egresada del colegio de monjas católicas “Las Rosas”, Angélica Rivera es evocada en el mundo artístico por su actuación en once telenovelas, entre ellas La Dueña (1995) y Destilando Amor (2007) por las que ganó premios y se quedó con el sobrenombre de “La Gaviota”.

En 2014, el periodista Rafael Cabrera, según su versión, vio en la fila de un supermercado la portada de la revista ¡Hola!, la cual mostraba a la actriz en su famosa “casa blanca”. Ese semanario también publicó las fotos de la boda en Toluca y luego, ya como ocupantes de la casa presidencial, la gira del Presidente, Rivera y sus hijas en  una visita oficial a la reina Isabel, en Londres.

En noviembre de ese 2014, el equipo de investigación de la periodista Carmen Aristegui reveló que la “casa blanca” era una mansión ubicada en la calle Sierra Gorda, en las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, valuada en 7 millones de dólares. La casa fue construida al gusto de Angélica Rivera por Grupo Higa, propiedad del ingeniero Juan Armando Hinojosa, y una de las empresas que ganó la licitación cancelada del tren México-Querétaro y que levantó obras importantes en el Estado de México cuando Peña fue Gobernador de esa entidad.

Angélica Rivera respondió sobre la casa con un video de siete minutos asegurando que la propiedad era fruto de su carrera artística durante 25 años en Televisa y anunció que vendió los derechos derivados del contrato para que dejara de ser pretexto para dañar a su familia. Durante una serie de videos para promocionar su Sexto y último Informe de Gobierno, Peña Nieto  ofreció una disculpa y reiteró que ese caso “impactó negativamente en la credibilidad del gobierno” y consideró que no debió permitir que su esposa diera esa explicación.

Otro señalamiento presente hasta ahora fue cuando Peña Nieto y Angélica Rivera llevaron a su gira por China una gran comitiva, incluido el maquillista mexicano Alfonso Waithsman –quien hasta donde se registra también maquilló a la Primera Dama en una celebración del 15 de septiembre–. Esa noticia, que se difundió ampliamente por las redes sociales, causó fuertes críticas por el despliegue de gastos, además de un vestido de Óscar de la Renta de 83 mil pesos que portó la ex actriz.

En 2015, la cadena Telemundo también evidenció a Rivera mientras visitaba exclusivas tiendas de Beverly Hills, en Los Ángeles, Estados Unidos, junto con sus hijas.

La periodista Sanjuana Martínez celebró que la esposa del Presidente electo, Beatriz Gutiérrez, planeé eliminar la figura de Primera Dama, presente en una democracia moderna y encargada del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

“Lo que los mexicanos queremos, yo creo, es una esposa del Presidente dedicada a servir a su país de una manera u otra. Estamos ávidos de tener a una esposa que se distinga de estos excesos cometidos por la anterior, que sea sensible a las necesidades de la sociedad”, aseguró.

“Una esposa que no tenga aspiraciones políticas. Hemos visto cómo la señora Calderón (Margarita Zavala) utilizó su puesto de Primera Dama para lanzarse a la Presidencia. Lo intentó Martha Sahagún (esposa del ex Presidente Vicente Fox) y con éxito en Puebla la esposa de Rafael Moreno Valle (Martha Erika Alonso), que es como una reelección del marido”, concluyó Martínez.

“LA PROLE”

En la madrugada del 5 de diciembre de 2011, y tras la lluvia de críticas que desataron los comentarios hechos por Peña Nieto durante su participación en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, donde fue incapaz de nombrar tres libros que hubieran dejado huella en su vida, además de que el priista confundió nombres de autores y obras, su hija Paulina respondió a las burlas con un RT que calificaba de “pendejos” y “prole” a quienes se mofaron de su padre.

“Provocó una reacción en los jóvenes que se fueron en contra de Peña”, dijo Alfredo Paredes, CEO de Capitol Consulting&Communication.

El 3 de diciembre, dos días antes, y aún siendo aspirante a candidato presidencial por el PRI, Peña Nieto acudió como invitado a la FIL. Ahí, fue cuestionado sobre los tres libros que habían marcado su vida y la respuesta generó una serie de críticas: “Leí algo que seguramente en mi vocación por la política alentaba ese espíritu. Fueron varios libros, algunos, La silla del águila, de (Enrique) Krauze”, dijo Peña.

Pero La silla del águila es una novela escrita en 2003 por el también escritor mexicano y Premio Cervantes de Literatura, Carlos Fuentes.

En su cuenta de Twitter [@Pau_95Pena], la joven que recientemente había cumplido 16 años, retuiteó en punto de las 00:38 horas una publicación de su novio José Luis Torre (@JojoTorre), donde se podía leer el siguiente mensaje: “un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y sólo critican a quien envidian! (sic)”.
Sobre el asunto, el propio Peña Nieto publicó una aclaración también desde su cuenta en esa red social.

“El RT de Paulina fue una reacción emotiva por mi error en la FIL. Definitivamente fue un exceso y me disculpo públicamente por ello. Hablé con mis hijos sobre el valor del respeto y la tolerancia, les reiteré que debemos escuchar y no ofender a los demás”, escribió.

Ante la lluvia de críticas por su retuit, Paulina, quien ahora es egresada de la Universidad Anáhuac, desactivó su cuenta. Días después la reactivó y fue entonces que ofreció disculpas por “su impulso”.

En diciembre de 2012, la revista Quién nombró a Paulina una de las “mujeres más guapas” del país y, en entrevista con esa misma publicación, la chica –entonces con brackets– aseguró que admiraba a su madre Mónica porque “ayudó a mucha gente y siempre vio por los demás, por su familia y por todas”. Además confesó amar al cantante Enrique Iglesias, y disfrutar estar en casa en vez de salir.

Años después del escándalo de la FIL, Paulina respondió en Instagram a sus seguidores qué consejos le daría a los hijos del ahora Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, sobre el manejo de su vida personal.

“Yo les aconsejaría que siempre apoyaran a su papá, que ninguna crítica lograra separarlos como familia, les aconsejaría que ayudaran al país de la manera que ellos escojan y puedan”, escribió en una historia.

Sofía Castro, de 22 años, es hija de “El Güero” Castro y Angélica Rivera, de quien decidió seguir sus pasos en la actuación. En este último verano vacacionó en Italia, España y Grecia, reportó la revista Caras. Ella misma lo compartió en sus redes.

Su última publicación en Twitter, apenas hace unos días, es una disculpa por “las molestias” causadas por las fotos de sus tatuajes, “especialmente a nuestros padres”.

El diario Reforma publicó el fin de semana pasado que, además de los tatuajes que supuestamente Jon Boy –tatuador de celebridades en Estados Unidos– no cobró a las hijas de Peña Nieto, Sofía Castro se mostró calzando unos zapatos negros de piel con incrustaciones de perlas de la marca Gucci Black Princetown, cuyo costo es de mil 750 dólares, cerca de 35 mil pesos mexicanos.

No ha sido la única vez en la que Sofía, quien actúa en telenovelas de Televisa, se ve envuelta en escándalos.

Entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, las policías municipal de Iguala y la estatal de Guerrero atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Ese enfrentamiento dejó un saldo de nueve muertos, 27 heridos y 43 estudiantes desaparecidos. El caso se volvió emblemático y la desaparición de los 43 sigue siendo una mancha en el sexenio de Peña Nieto no sólo a nivel nacional sino internacional.​

La tarde del 29 de octubre de ese año, el Presidente recibió a los doloridos padres de los muchachos desaparecidos y muertos en Iguala. Fue un encuentro tenso. Felipe de la Cruz Sandoval, uno de los padres de los estudiantes, le habló fuerte a Peña, ante el silencio de sus colaboradores.

“Nosotros, definitivamente, ya llegamos al límite de la tolerancia y la paciencia. Estamos con la última instancia, como mexicanos, exigiéndole a usted, como Presidente, respuesta inmediata a la presentación inmediata de los 43 jóvenes desaparecidos”, le dijo.

La Presidencia de Peña comenzaba a vivir la peor de sus crisis, una que se agudizaría días después con el escándalo de la “casa blanca”.

Sin embargo, con motivo de su aniversario, Sofía realizó el 30 de octubre –un día después del encuentro del Presidente con los padres de los 43– una fiesta doble en la casa presidencial de Los Pinos: por Noche de Brujas y para celebrar su mayoría de edad. En su cuenta de Instagram, Sofía Castro compartió fotografías de su disfraz y pastel, lo cual le fue criticado ampliamente por usuarios de redes sociales, quienes le echaron en cara su insensibilidad ante la tragedia de los alumnos de Ayotzinapa.

Diez días después, Sofía recibió un premio por su carrera artística en un evento en la Ciudad de México. Una reportera le preguntó cuál era su posición respecto al tema de los 43, y respondió: “Mi amor, creo que ahorita no es momento para hablar de ese tema, yo creo que como todo México está en duelo, está conmocionado por lo que está pasando, pero creo que ahorita no es momento, creo que ahorita venimos a disfrutar y a recibir mi premio, que estoy muy contenta”.

La pregunta la persiguió en otros eventos públicos, pero ella se negó a hablar e incluso escapó corriendo de los micrófonos. En las redes sociales, los usuarios la habían convertido en el blanco de críticas recurrentes.

Entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, las policías municipal de Iguala y la estatal de Guerrero atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Ese enfrentamiento dejó un saldo de nueve muertos, 27 heridos y 43 estudiantes desaparecidos. El caso se volvió emblemático y la desaparición de los 43 sigue siendo una mancha en el sexenio de Peña Nieto no sólo a nivel nacional sino internacional.​

La tarde del 29 de octubre de ese año, el Presidente recibió a los doloridos padres de los muchachos desaparecidos y muertos en Iguala. Fue un encuentro tenso. Felipe de la Cruz Sandoval, uno de los padres de los estudiantes, le habló fuerte a Peña, ante el silencio de sus colaboradores.

“Nosotros, definitivamente, ya llegamos al límite de la tolerancia y la paciencia. Estamos con la última instancia, como mexicanos, exigiéndole a usted, como Presidente, respuesta inmediata a la presentación inmediata de los 43 jóvenes desaparecidos”, le dijo.

La Presidencia de Peña comenzaba a vivir la peor de sus crisis, una que se agudizaría días después con el escándalo de la “casa blanca”.

Sin embargo, con motivo de su aniversario, Sofía realizó el 30 de octubre –un día después del encuentro del Presidente con los padres de los 43– una fiesta doble en la casa presidencial de Los Pinos: por Noche de Brujas y para celebrar su mayoría de edad. En su cuenta de Instagram, Sofía Castro compartió fotografías de su disfraz y pastel, lo cual le fue criticado ampliamente por usuarios de redes sociales, quienes le echaron en cara su insensibilidad ante la tragedia de los alumnos de Ayotzinapa.

Diez días después, Sofía recibió un premio por su carrera artística en un evento en la Ciudad de México. Una reportera le preguntó cuál era su posición respecto al tema de los 43, y respondió: “Mi amor, creo que ahorita no es momento para hablar de ese tema, yo creo que como todo México está en duelo, está conmocionado por lo que está pasando, pero creo que ahorita no es momento, creo que ahorita venimos a disfrutar y a recibir mi premio, que estoy muy contenta”.

La pregunta la persiguió en otros eventos públicos, pero ella se negó a hablar e incluso escapó corriendo de los micrófonos. En las redes sociales, los usuarios la habían convertido en el blanco de críticas recurrentes.

Meses antes, en el verano de 2014, Sofía y Angélica, ambas actrices, posaron con trajes sastres blanco y negro para la revista de moda Marie Claire dentro de los Pinos. La publicación tituló su portada “Redefiniendo el poder femenino”.

Luego, en marzo de 2015, Sofía asistió a la gira de Enrique Peña Nieto en Londres junto con sus hermanas Paulina, Fernanda y Nicole. Sus vestidos levantaron indignación y señalamientos. El estilista Aldo Rendón compartió en redes la imagen de Sofía en la capital inglesa con peinado rizado, guantes carmín y un vestido Dolce & Gabbana cotizado en millones de pesos.

Tres años antes, con motivo de sus XV años, Sofía ya celebraba en grande: “Sofía, hija de Angélica Rivera y ‘El Güero’ Castro celebró sus 15 años al ‘estilo Hollywood’; la quinceañera abrió pista con su papá y luego bailó con Peña Nieto, esposo de su mamá”, reportó la revista TV Notas. El grupo Camila musicalizó el evento.

Las revistas del corazón aseguran que ella es muy cercana a Alejandro, el único hijo varón [reconocido] de Peña y quien entregó a Angélica Rivera Hurtado en el altar de la capital mexiquense aquel noviembre de 2010, cuando contrajo matrimonio con su padre.

EL VARÓN PRIMOGÉNITO

Alejandro Peña Pretelini, de 20 años, es egresado del Colegio Miraflores. En esa escuela privada, católica y trilingüe también estudiaron sus hermanas Sofía, Paulina y Nicole. Es el único que tiene su cuenta de Instagram pública, en la cual comparte desde 2014 sus viajes a Nueva York o Londres, así como su ropa de marca.

También ha publicado fotografías en las cuales se muestra en yates, jugando golf, en carreras de autos e incluso con el Papa Francisco o el actor Leonardo Di Caprio durante su visita a México.

La otra hija, Fernanda Castro, de 18 años, fue cuestionada en agosto de 2015 por estudiar en la Berklee College of Music de Boston, una de las escuelas de música más caras y reconocidas del mundo.

Las dos hijas más discretas, en contraste, han sido las menores Nicole y Regina. No obstante, este verano un periodista de Univisión captó durante sus vacaciones a Angélica y sus hijas comiendo en un restaurante de París, Francia. Sus guardaespaldas le retiraron el material audiovisual. El periodista denunció agresión por parte de los guardias.