Anthony Rendón: California lideró la “resistencia” pero queda mucho por hacer


Al cierre de la sesión legislativa de dos años en California, el presidente de la asamblea Anthony Rendon presentó un balance positivo de lo logrado por la mayoría demócrata del estado, incluyendo dos leyes que abren brecha en medio ambiente y justicia penal.

Pero otras cosas quedaron en el tintero, como la mejora en la calidad del agua potable que está disponible en todo el estado y propuestas para un sistema universal de salud, que el propio Rendón “engavetó” para que fueran estudiadas durante varios años luego que el senado las aprobó.

En las últimas semanas de la sesión, California hizo historia al eliminar las fianzas en efectivo de su sistema de justicia, el primer estado en todo el país en dar ese paso para que la capacidad de pago no determine si una persona sale o no libre antes de un juicio.

“No se trata solamente de justicia penal sino económica”, dijo Rendón.

Otro orgullo para Rendón, al hacer balance, es la resistencia que California sigue haciendo a la tendencia nacional de “retroceder” en las protecciones al medio ambiente.

Esta misma semana, el gobernador Jerry Brown puso su firma en un proyecto de ley liderado por el senador Kevin de León , SB100, que reafirma a California como la vanguardia en la eliminación del uso de hidrocarburos y establece el objetivo de 100% de energía renovable para 2045.

Al final de dos años marcados por la presencia de un presidente aparentemente hostil a California y sus ideas políticas, los líderes políticos del estado, con mayoría demócrata en ambas cámaras legislativas y un gobernador demócrata -Jerry Brown- el balance es positivo para la resistencia, argumenta Rendón.

El año pasado, por ejemplo, California aprobó un paquete de leyes para proteger a los inmigrantes, la mayor parte de las cuales han resistido los embates legales del departamento de justicia.

Pero Rendón atajó en la asamblea los esfuerzos de algunos legisladores y del sindicato de enfermeras para avanzar un paquete que diera a California un sistema de salud universal, argumentando que los proyectos de ley carecían de un “mecanismo de financiación”.

Esa decisión generó intentos del brazo más progresista del partido para destituir a Rendón, pero la propuesta al respecto para la boleta electoral no logró las firmas necesarias.

El líder demócrata reconoce que hay  mucho por lograr, pero insiste en que el balance es más que positivo. El año que viene, California tendrá una nueva legislatura y un nuevo gobernador, y los demócratas, que ya tienen súper mayorías en ambas cámaras, pretenden aumentar ese margen en las elecciones de noviembre.

Una historia positiva

“Tenemos una historia positiva que contar”, dijo Rendon en una junta con editores de La Opinión. “Tenemos una economía que es la mejor del país, nuestras reservas de presupuesto son $18,000 millones de dólares. Hay un gran contraste entre nuestro estado y el resto”.

Entre los logros, hay manchas, como las acusaciones de hostigamiento sexual contra varios legisladores y otro personal del gobierno. En el último año, cuatro legisladores renunciaron, dos senadores y una asambleísta fueron amonestados por supuesta conducta inapropiada.

Una docena de leyes para atacar este problema llegaron a la mesa del gobernador en los últimos meses y semanas. Este tiene hasta el 30 de septiembre para firmarlas o vetarlas.

El futuro inmediato, para la siguiente sesión legislativa, comienza con la lucha sobre el Censo, y lograr que el gobierno federal no impulse un subconteo de la población del estado que podría quitarle poder político, puestos en el Congreso y fondos para programas.

La pregunta de ciudadanía en el cuestionario podría generar gran temor en la comunidad inmigrantes e impedir su participación en el conteo que se realiza cada diez años. Rendon afirma que esta será la lucha más importante del próximo año.

“California tendrá $99 millones de dólares para promover la participación”, dijo Rendón.

Problemas por atacar en el futuro inmediato: fondos para el tratamiento de estudiantes inmigrantes traumatizados por las redadas y una revisión de la ley -rechazada por las cortes- que limite la colaboración de los empleadores en redadas de ICE.

Pendiente queda además la lucha por invertir más fondos en mejorar la deplorable calidad del agua potable que reciben algunos residentes del estado.