Shana tova

Que este año nos traiga paz, mucha paz, que derrotemos a las fuerzas perversas que perturban el entendimiento y la armonía entre la gente.
Shana tova
Vista del interior de una sinagoga.
Foto: Cortesía

Escribo estas líneas volviendo de la sinagoga en Austin de la celebración del año nuevo judío, rosh hashaná. El saludo es shana tova en hebreo, literalmente buen año, aunque metafóricamente implica el próximo año, porque todo lo que se desea es que el año que entra sea mejor.

Esta es una de las celebraciones mayores porque abre el tiempo que cierra con el día del perdón que sucede diez días después. El rezo termina con la oración por los que se fueron, que invoca el amor.

Me sorprendieron varias cosas, algunas de las cuales no son nuevas.

Este año aumentaron las medidas de seguridad. Hay una especie de preregistro y no cualquiera puede entrar al campus, donde hay tres sinagogas, a menos que lo haya notificado con antelación. Las tres sinagogas se explican porque son tres diferentes niveles de ortodoxia. La policía protege las instalaciones y se revisan los bolsos al entrar. Es la respuesta comunitaria y gubernamental ante el asedio antijudío que ha aumentado, forzando a las comunidades judías en el mundo a protegerse contra ataques, los que en algunos países, especialmente en Europa, han sido más fuertes y persistentes. Las fuerzas antijudías (racistas) han crecido y sienten que han logrado una cierta anuencia y legitimidad para actuar, ya sea profanando cementerios, agrediendo a los judíos abiertamente, o realizando ataques terroristas en sinagogas y centros comunitarios. Nunca he visto personal de seguridad en una catedral ni el temor entre las comunidades cristianas a ser agredidas por sus creencias.

Siendo una de las festividades mayores, me sorprendió mucho la presencia en la sinagoga de un pastor cristiano que llevó un mensaje sobre una visita en la que junto con su comunidad hicieron a Laredo miembros de la congregación. El viaje fue para mostrar solidaridad con las familias separadas por el gobierno de Estados Unidos. Hasta ahora la iglesia católica ha sido muy activa en la protección y apoyo a migrantes indocumentados. Qué bueno que el espacio del diálogo interreligioso se sume a ese esfuerzo para aumentar la presión sobre las fuerzas más retardatarias del gobierno y la sociedad estadounidense. El simbolismo es muy importante, justo en una de las festividades más sagradas para el judaísmo, se hizo política en medio del rezo, entendiendo política como la acción de hacer el bien al prójimo.

El hecho que el rabino haya invitado a un pastor cristiano para reportar sobre el hecho político, tiene todavía mayor relevancia, porque muestra que hay esperanzas en la búsqueda de causas en bien de la humanidad.

Otra cuestión que me llamó mucho la atención es la frecuencia con la que aparece la palabra shalom en el libro de rezos. Shalom quiere decir literalmente paz, y algunas de las oraciones principales se refieren a que se haga la paz. La fuerza del mensaje consiste en que aún cuando algunas de las peores guerras han sido motivadas por las iglesias, entendidas como las jerarquías que administran las religiones, hoy dentro de las religiones surgen voces que están dispuestas a mirar más allá de sus propios dogmas en la lucha contra las fuerzas que atentan contra la dignidad y el bienestar de la gente.

Así que este año parece augurar mensajes contradictorios. Una tendencia enfermiza que agrede a la que por sus creencias, confrontada por una fuerza que se inclina por promover la paz y la justicia.

Muy de acuerdo al discurso estadounidense, el rabino hizo un llamado político más poderoso. Ante las quejas por la separación familiar, la respuesta fue que así eran las leyes, luego entonces hay que cambiarlas y para eso hace falta registrarse para votar y hacerlo. Así que anunció: a registrarse y votar, son dos componentes juntos. Pero también anunció que había la intención interreligiosa de repetir esas visitas como la de Laredo. Que las víctimas sepan que no están solas, que la comunidad debe levantar la voz para acorralar a la injusticia.

El llamado judío es que en rosh hashana seas llamado a entrar a uno de los libros de la vida, la salud y la prosperidad y que en el día del perdón, seas inscrito.

Que este año nos traiga paz, mucha paz, que derrotemos a las fuerzas perversas que perturban el entendimiento y la armonía entre la gente. Eso nos colmará de abundancia, salud y tranquilidad.

Samuel Schmidt es un escritor y periodista mexicano. Se ha destacado por su análisis de la situación política mexicana durante los últimos 20 años. Profesor en varias universidades,también ha colaborado con numerosos medios, siendo director de El Reto.

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