Editorial: ¡No a la Proposición 8!

¡Diga NO a la Proposición 8!
Editorial: ¡No a la Proposición 8!
La Proposición 8 busca hacer cambios importantes para modificar la regulación de las aproximadamente 588 clínicas que realizan diálisis en California.
Foto: Captura de pantalla

El tratamiento de diálisis es vital para la supervivencia del paciente que tiene una enfermedad renal extremadamente seria. Requiere tres visitas a la semana a una clínica especializada. Cada una de hasta casi cuatro horas de duración, en donde se le limpia la sangre al paciente porque el riñón ya no lo puede hacer.

La prioridad correcta es el paciente de hoy. Es garantizar que seguirá teniendo el acceso actual a su clínica en donde ahora es atendido. Lo último que necesita es incertidumbre sobre su tratamiento. Por este motivo, recomendamos votar “no” en la Proposición 8.

La iniciativa es una de las 11 que están en la boleta electoral para que los votantes decidan en el comicio del próximo 6 de noviembre.

La Proposición 8 busca hacer cambios importantes para modificar la regulación de las aproximadamente 588 clínicas que realizan diálisis en California. El propósito es promover una atención mejor al paciente con mayor cantidad de determinado personal que presta atención directa. El camino para ello es cambiar el modelo de operación de las clínicas, estableciendo cuáles servicios y gastos son reembolsables. Ya sea por aseguradoras privadas o Medicare y Medi-Cal,  que son las principales de cargar con la cuento del servicio médico.

El principal promotor de la iniciativa es el sindicato del sector de la salud SEIU-UHW West, que lleva una campaña para organizar una porción de la gente que trabaja en las clínicas, que pertenecen principalmente a dos empresa. La Proposición 8 es una batalla de una disputa laboral en donde los pacientes son moneda de intercambio.

La iniciativa altera el modelo de las clínicas, promoviendo la contratación de quienes serían potencialmente integrantes del sindicato. Estos  atienden directamente a los pacientes, aunque ignora otras categorías de empleados no menos importantes. Con este criterio se quiere determinar qué es reembolsable y qué no lo es.

Así realmente se pone en peligro, o al menos crea una incertidumbre real, en una estructura de la cual dependen más de 80,000 pacientes mensuales. Es razonable creer que algunas clínicas cerrarán sus puertas si dejan de ser rentables.

Lo que no existe es motivo para creer, como dicen los proponentes, que la medida reducirá gastos de salud, a menos que se reduzcan los servicios. Mucho menos probable es que las aseguradoras bajen las primas de otros clientes.

La iniciativa promete pero no garantiza que vaya a haber una mejoría ni en la atención ni en el acceso a las clínicas de lo que hoy tienen los pacientes de diálisis  Lo real es que cambiará el sistema actual y con ello la rutina de un tratamiento fundamental para la supervivencia de las personas. La posibilidad del cierre de una sola clínica es inaceptable.

¡Diga NO a la Proposición 8!