‘Mi casa se está hundiendo’

Residentes de viviendas móviles en Long Beach alegan que el terreno donde se ubican se ha desnivelado con el paso de los años
‘Mi casa se está hundiendo’
Mildred Bejarano, señala la parte de su casa móvil que indica se está desnivelando con el tiempo. / fotos: . Aurelia Ventura.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

En 2006, Mildred Bejarano compró su casa móvil en el complejo Friendly Village Mobile Park Home en Long Beach. Con ilusión, pensó que este sería el lugar perfecto para un retiro calmado y seguro.

Luego de pagar la casa en su totalidad, solo tendría que pagar 925 dólares al mes por el espacio de terreno ocupado dentro del complejo
habitacional.

No obstante,a cuatro años de la compra, dice haber comenzado a ver problemas en y alrededor de su casa. Especificó que el piso ha comenzado a desnivelarse y los cimientos de su casa se están quebrando. Ahora, dice, da la impresión de que su casa se está hundiendo.

“Cuando yo la compré, todo estaba pavimentado y planito pero ahora la tierra se hunde hacia un lado”, dijo la mujer de 68 años.

El problema de Bejarano y sus 180 vecinos es visible.

A lo lejos se puede ver que en el pavimento, sobre el que están posadas las casas móviles, se han formado ondas y topes. En unos lugares esto es tan pronunciado que incluso ha provocado que algunos autos se dañen al pasar por ahí.

Esto preocupa a los residentes ya que, indican, que debajo de varios de estos topes están las tuberías de gas.

“Cuando le dijimos a los encargados nos dijeron que es nuestra responsabilidad arreglarlo porque somos los dueños de las casas… Pero esta es su tierra y nosotros les pagamos cada mes”, dijo Bejarano.

“Después le echaron la culpa a la compañía petrolera que esta aquí cerca diciendo que ellos escarban y eso afecta la tierra. Se la pasan echándose la bolita”.

La mujer dijo haber gastado más de 9,000 dólares de su bolsillo, aproximadamente cada tres años, para arreglar el piso.

“Uno quiere vivir decentemente en un lugar de calidad pero no se puede. Yo ya dejé de pagar para arreglar porque es dinero tirado a la basura”, dijo Bejarano, quien mostró las grandes ondas alrededor de su casa que han quebrado varias partes de la estructura.

Su patio está decorado con plantas artificiales puesto que sembrar no es una opción en su propiedad.

Contó que también tiene un vecino que le dice que tiene miedo dormir en la noche.

“Los tubos del gas están afuera del cemento y él dice que si un día ocurre un terremoto todo esto podría explotar”, indica la mujer.

A ello se suma que en la parte trasera de su casa, se alcanza a ver un hidrante que está, como a unos dos pies, por encima del nivel de la tierra.

“Cada vez que se va hundiendo más la tierra lo va sacando”, señaló Bejarano.

El complejo Friendly Village está ubicado sobre el bulevar Paramount en Long Beach. / foto: Aurelia Ventura.

La necesidad de un hogar

Una vecina de Bejarano, que también es dueña de una casa en Friendship Park, dijo que compró el lugar hace cinco años y que sabía que la casa estaba en una tierra que anteriormente había sido un vertedero pero aun así se arriesgó.

“Sí me ha tocado ver que se va desnivelando mi casa pero en aquel tiempo todo el mundo quería casa. Nosotros necesitábamos [un lugar] dónde vivir”, dijo la mujer de origen latino, quien no quiso dar su nombre.

Ahora confiesa que está más preocupada pero que no hay mucho que hacer. “Hay tantas quejas aquí y no nos hacen caso”, aseguró.

Estas preocupaciones llevaron a que el año pasado la mayoría de los residentes de Friendly Village se organizaran y entablaran una demanda colectiva para pedir una compensación.

Brian Kabateck, abogado de Kabateck Brown Kellner y representante de unas 140 familias de Friendly Village, dijo que los dueños de la tierra solo ven la propiedad como un cajero automático donde colectar dinero cada mes.

“No quieren hacer ningún tipo de reparaciones ni arreglos. En lugar de enfrentar los problemas, los dueños ignoran las quejas y han subido la renta hasta un 50% a los residentes de bajos ingresos”, indicó el abogado.

Ante tales afirmaciones, La Opinión intentó contactarse con Kort and Scott Financial Group, dueños del terreno, pero al cierre de edición no hubo respuesta alguna.

Bejarano muestra que el hundimiento de la tierra ha sacado a flote un hidrante./ foto: Ventura. 

¿Qué piden los inquilinos?

Bejarano dijo que al mes paga unos 1,386 dólares por el espacio y que no puede mudarse porque vive de su cheque de retiro del seguro social.

“Nuestros clientes no pueden reubicar sus casas [móviles] para otros lugares porque muchos no aceptan casas móviles que sean más antiguas que cinco años”, añadió el abogado.

Por ello, los preocupados residentes piden que se les dé una compensación digna para poder reubicarse en otro lugar.

El abogado dijo que están pidiendo a los propietarios que devuelvan el alquiler pagado, les reembolsen los costos incurridos y les encuentren un lugar dónde vivir.

“Mis clientes son personas muy trabajadoras que pensaban que se estaban convirtiendo en propietarios de viviendas comprando el Sueño Americano”, dijo Kabateck. “Necesitamos conseguirles suficiente dinero para moverlos al mismo vecindario, sin importar lo que esto tome”.