La persecución política de Cristina Kirchner

¿No será que este sector político-judicial tiene la misión de proteger a los Macri de Argentina y castigar a los Kirchner y sus aliados que se atrevieron a generar la redistribución de la riqueza más contundente de la historia contemporánea argentina?

La ex presidenta de la República Argentina y actual senadora nacional Cristina Kirchner ha sido procesada por asociación ilícita por el juez Claudio Bonadío que investiga los ya famosos “cuadernos” del chofer Oscar Centeno. Líderes políticos cercanos al gobierno argentino aplaudieron la medida y la encuadraron dentro de la “campaña contra la corrupción” que vienen promoviendo. Pero otros ven en el dictamen la continuidad de una estrategia emanada de la Casa Rosada que busca distraer a los argentinos de la crisis económica que están experimentando. Además, por supuesto, de bloquear las posibilidades electorales de Kirchner en las próximas elecciones presidenciales.

A menos que se tenga genes de avestruz, no se puede negar la existencia de corrupción en la  Argentina. Nadie puede pretender que José López, el ex secretario de Obras Pública, que fue arrestado con bolsas llenas de millones en un convento, estaba allí para hacer una donación a las pobres monjitas. Pero si nos guiamos por datos de Transparency International de 2016, la Argentina está ubicada en 95avo lugar entre 176 países. O sea que no es ni poco corrupta ni muy corrupta.

Pero lo que ocurre en Argentina es que el establishment político y económico (léase Mauricio Macri, el conglomerado mediático asociado con el diario Clarín, sectores económicos agroexportadores y corporaciones líderes) ha magnificado la percepción de corrupción asociando al kirchnerismo con todos los males del mundo. Y en este juego de ajedrez de poder y perfidia, ha encontrado en su camino a un sector del Poder Judicial con el que tiene intereses afines.

El juez Bonadío es un claro ejemplo de esta nueva ecuación político-judicial en la que el sistemático hostigamiento al kirchnerismo busca neutralizar lo que se percibe como una amenaza a intereses neoliberales. Un neoliberalismo que ha sumido al país en una debacle financiera que amenaza los intereses fundamentales de la nación. Un sector que prometió una pobreza cero e inundó al país con desocupación, hambre y desesperanza. Que habló de prosperidad con inversiones extranjeras que lloverían como maná pero que llevó a una desvalorización de la moneda nacional, inflación récord y recesión económica.

En este contexto y con este dictamen, la actuación del juez Bonadío es más que sospechosa. ¿Y sino cómo se explica que le haya tocado esta causa sin el sorteo tradicional al que son sometidos todos los procesos judiciales? Además, ¿cómo es posible que el juez justifique su dictamen, que debe tener rigor jurídico y académico, con una descripción de los hechos que dice que eran “más o menos así”? ¿Tiene certeza de lo que está diciendo o ese “más o menos así” es una simple adivinanza? Tercero, ¿cómo es posible que enjuicie a la senadora Kirchner, pero no a líderes empresariales asociados con la administración del Sr. Macri que aparecen involucrados en los tan famosos cuadernos, como es el caso de Paolo Rocca, el CEO de Techint?

Además, ¿qué clase de justicia es ésta que se ensaña con líderes kirchneristas, pero ignora los escándalos del presidente Mauricio Macri y su familia en casos como el Correo Argentino y los Panama Papers? ¿No será que este sector político-judicial tiene la misión de proteger a los Macri de Argentina y castigar a los Kirchner y sus aliados que se atrevieron a generar la redistribución de la riqueza más contundente de la historia contemporánea argentina? ¿No es esto prácticamente la definición de persecución política?

Eventualmente el Congreso Nacional deberá considerar el pedido de desafuero de Bonadío que podría conducir a la detención de la expresidenta. Una señora que, no nos olvidemos, sigue siendo la política más popular de Argentina y cuyo arresto podría tener consecuencias sociales impredecibles y más que riesgosas para la estabilidad política de la nación.

Néstor Fantini es profesor de sociología en Rio Hondo College, California.