Marielena Hincapié, una líder en las trincheras legales y políticas

Hincapié es, hoy en día, la única mujer inmigrante y latina que encabeza una organización legal en los Estados Unidos. No hay otra como ella.
Marielena Hincapié, una líder en las trincheras legales y políticas
Marielena Hincapié / Foto: Lorie Shaull
De la serie Mujeres de Armas Tomar

Cuando Marielena Hincapié se sentó frente a Barack Obama en 2013 para pedirle que protegiera a millones de adultos indocumentados como había hecho con DACA, no solo hablaba de tú a tú con el presidente como abogada, sino también tenía algo especial: su experiencia personal como inmigrante.

“Tenía en mi entorno por lo menos quince ejemplos de familias que estaban sufriendo con las deportaciones”, dijo Hincapié recientemente en una entrevista. “Siempre es útil poder explicar el tema de una perspectiva persona y saber exactamente por qué estamos luchando”.  

Hincapié es, hoy en día, la única mujer inmigrante y latina que encabeza una organización legal en los Estados Unidos. No hay otra como ella.

Como directora ejecutiva del National Immigration Law Center (NILC), ésta colombiana nacida en Medellín tiene un encargo de gran importancia: emprender las demandas legales que protejan a la comunidad, abogar por políticas que cumplan el mismo objetivo y luchar contra los excesos de la Casa Blanca.

De aquel encuentro con Obama, Hincapié tiene un recuerdo que ejemplifica como, para ella, no hay diferencia entre demócrata y republicano si las decisiones dañan a la comunidad de la que ella misma procede y se ha dedicado a defender.

“Fue una de las primeras reuniones que tuvimos con él”, explicó Hincapié. “Yo le insistí que tenía la autoridad legal de proteger a millones de inmigrantes de la deportación y él me contestó que sus abogados le alertaron que no era así. Déjeme hablar con ellos entonces, le contesté”.

Pero no fue hasta que Donald Trump ganó las elecciones y NILC se lanzó de lleno a demandar en los tribunales por sus acciones contra los inmigrantes, desde la veda musulmana, pasando por la suspensión de DACA y la separación familiar, que Hincapié comenzó a tener ataques de insomnio.

“Siempre he sido muy saludable, como bien, duermo bien, sé manejar el estrés”, dijo la abogada. “Pero cuando Trump ganó las elecciones comencé a pasar noches en vela”.

Todo lo que durante años habían construido organizaciones como NILC y los grupos de base en la comunidad, amenazaba con venirse abajo.

NILC no es un grupo tan conocido como otros, pero ha sido clave en el desarrollo del movimiento pro inmigrante, tanto desde el punto de vista legal como legislativo y de estrategia.

El movimiento “dreamer” fue impulsado desde los cuarteles de la organización, donde también se escribió el texto del proyecto de ley que luego se convertiría en el “Dream Act”. La organización United We Dream nació allí y luego se independizó y tomó vuelo como grupo independiente.

En todo este panorama es central la figura de Hincapié como mujer inmigrante, la menor de diez hijos de una pareja de clase trabajadora que vino de Medellín, Colombia a vivir en un pueblito del pequeño estado de Rhode Island en el noreste de los Estados Unidos.

Familia numerosa va de sur a norte

El papá de Marielena era un obrero textil en Medellín cuando lo reclutaron para venir como trabajador huésped a trabajar en esa industria en Rhode Island. Primero vino él y la familia quedó atrás. Iba y venía.

Eventualmente logró la tarjeta verde y empezó a traerse a su familia a vivir a un pueblito pequeño llamado Central Falls.

“Primero vinieron los dos hermanos mayores, luego mi mamá con seis de nosotros…yo tenía 3 añitos así que prácticamente me crié aquí, aunque crecí “super-colombiana”.

Su acento la delata. El inglés perfecto de una mujer criada en Nueva Inglaterra se transforma en un español clarísimo y perfecto, con la melodía de los “paisas” (que es como cariñosamente se le dice a los Colombianos).

Rhode Island no era Florida, ni California. Aunque sí había inmigrantes -y los sigue habiendo- no era un estado que tuviera los programas y condiciones para integrarlos. Había mucha pobreza y las escuelas se veían en problemas para educarlos. La delincuencia abundaba, era peligroso.

Los padres de Hincapié, que nunca tuvieron mucha escolaridad formal y eran obreros, tenían algo bien claro y lo inculcaron a sus hijos: la educación era la vía para “echar para adelante”.

Y así fue. De los diez hijos, hay varios educadores, otros comerciantes, una bioquímica, un fisioterapeuta, un gerente de una corporación trasnacional, y la más pequeña, Marielena, una abogada que se ha sentado con Barack Obama a decirle qué hacer y que ha luchado y lucha contra Trump.

“Para mí siempre fue obvio que iba a estudiar y pasé de la secundaria a estudiar criminología en Boston porque pensaba que quería ser agente de la DEA. Era el apogeo del tema de la droga en Colombia, y desde pequeñita quería hacer cambios grandes”, Marielena sonríe. “Afortunadamente tuve profesores que me guiaron hacia el estudio de leyes”.

Tardó algún tiempo en encontrar lo que sería su verdadera carrera: defender legalmente a los inmigrantes de clase trabajadora, como su propia familia.

Se mudó a California tras hacer una pasantía en San Francisco y comenzó a trabajar en una organización en la que entró en contacto con abogados de inmigración y que lidiaba con refugiados e inmigrantes.  

En un sitio llamado “Employment Law Center”, trabajó en casos de discriminación laboral y comenzó a litigar en los tribunales. “Me encantó esa parte”, recuerda. “Allí lideraba el proyecto de trabajadores inmigrantes, lidiaba con los trabajadores vineros de Sonoma y Napa, que tenían unas condiciones horribles.”

Representar a esos trabajadores era como hacerlo con su familia. “Eran personas  que sentían el mismo tipo de discriminación que sufrieron mi papá y mi mamá, quienes para aquel entonces ya estaban orgullosos de lo que yo hacía. No sabían bien lo que era pero sí que defendía a gente como ellos”.

Una inmigrante abriendo brecha

Con el cambio de siglo, cambiaron mucho las cosas para Estados Unidos y para los Hincapié. La matriarca de la familia murió en 1999 y eso motivó a casi todos sus hijos a cambiar algo en sus vidas.

En 2000, NILC buscaba un abogado para su programa laboral y reclutaron a Marielena, posteriormente la hicieron directora de programas y en 2008, directora ejecutiva.

En esa década, el movimiento pro inmigrante estaba llegando a la mayoría de edad, y cambiando profundamente. Para empezar, los propios inmigrantes comenzaron a liderar organizaciones. Marielena fue la primera.

“No existían otras organizaciones nacionales con un inmigrante a la cabeza”, apunta. “Aún no existen en el área legal”.

Barack Obama llegó a la presidencia prometiendo una reforma migratoria. Pero antes de lograr nada, Obama comenzó a incrementar las deportaciones y a expandir programas que habían sido creados para atrapar a los inmigrantes en el interior del país.

A los intentos de aprobar una ley anti inmigrante en el Congreso siguieron multitudinarias marchas en varias ciudades del país y un intento de reforma migratoria co patrocinado por Ted Kennedy y John McCain.  NILC se deslindó de este proyecto llamándolo demasiado arriesgado y “peor” para el futuro.

“No estuvimos en la mesa ayudando a diseñar esa ley y lamentablemente no podíamos respaldarla”, dijo Hincapié. “Eso fue muy criticado por organizaciones hermanas y hasta por nuestros donantes. Luego también hubo tensión con otros grupos porque nos dimos cuenta que había votos para un Dream Act y no una reforma”.

En 2010 se logró finalmente la unidad de los grupos para impulsar el Dream Act, pero perdió por cinco votos en el Senado. Posteriormente, NILC volvió sus energías a luchar contra las deportaciones y las leyes estatales anti inmigrantes que surgieron en 2010 (Arizona ) y varias otras.

Hubo triunfos legales más que políticos, pero la mayor amenaza viene con Trump, explica Hincapié.

“Yo diría que su elección viene porque el país realmente no estaba preparado para tener un presidente afroamericano y se da una reacción de la supremacía blanca y del miedo que tienen muchas personas a cómo está cambiando el país, los inmigrantes, la diversidad”, dijo Hincapié.

La abogado es partidaria de analizar y entender el miedo de ese segmento de los votantes, al mismo tiempo que se lucha en los tribunales y los pasillos políticos por evitar los peores daños para la comunidad.

“Si nos uniéramos, podríamos entender que el sistema nos ha fallado a todos los estadounidenses”.