“The Great Wall of Los Angeles”, el muro que festeja la diversidad

Judy Baca: "Este es el único muro que debería ser construido"
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Mientras Trump intenta levantar un muro que divida a Estados Unidos y México, recuperando ideas xenófobas que parecían olvidadas, en Los Ángeles existe desde hace décadas un enorme mural de casi media milla (un kilómetro) de longitud que apuesta por todo lo contrario: diversidad, inclusión y respeto.

“The Great Wall of Los Angeles” (el Gran Muro de Los Ángeles, en inglés) es el nombre de una fabulosa obra ideada en los años setenta por la artista chicana Judy Baca que, aplicando las técnicas del muralismo y la creación comunitaria, representa la historia de California y enfatiza las inestimables aportaciones de las minorías raciales y de la inmigración en este estado.

“Me gusta decir a la gente que, esencialmente, este es el único muro que debería ser construido”, explicó Judy Baca.

La artista, con más de cuarenta años como muralista y que se ha desempeñado como profesora en la universidad de UCLA, recibió a Efe en una antigua comisaría en Venice donde ahora tiene su sede SPARC, una organización, cofundada por Baca, que apuesta por el arte público y colectivo como medio de transformación social.

La joya de SPARC, y el gran proyecto vital de Baca, es “The Great Wall of Los Angeles”, que, situado en el Valle de San Fernando, no es precisamente un sitio muy concurrido por los turistas: la obra se encuentra a unos 13 kilómetros del Paseo de la Fama de Hollywood y a más de 30 del fotogénico muelle de Santa Mónica.

“La mejor descripción es que se trata de un tatuaje en la cicatriz por donde una vez bajaba el río”, aseguró Baca.

Aprovechando un tramo de hormigón que canalizó el río Los Ángeles, Baca, entonces una artista emergente ligada a las reivindicaciones del movimiento chicano, comenzó en 1974 a idear un larguísimo mural que narraría la historia de California incluyendo los fragmentos silenciados y al margen del relato oficial contado por hombres blancos y heterosexuales.

El objetivo, según Baca, era que los ciudadanos pudieran caminar “a lo largo del río” y “aprender” lo que no conocían entonces “por los libros de historia”.

Desde la Prehistoria hasta los años cincuenta, “The Great Wall of Los Angeles” representa, por ejemplo, las enfermedades que diezmaron a la población indígena tras la llegada de los españoles a California, el origen mestizo de Los Ángeles, el racismo en el siglo XIX contra los asiáticos, o la entrada, décadas después, de inmigrantes de diversos rincones del mundo.

La obra también subraya el papel de las mujeres en la retaguardia durante las guerras del siglo XX, la miseria durante la Gran Depresión, la persecución anticomunista del macartismo, el nacimiento del movimiento LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) y las protestas de los chicanos.

Pintado a lo largo de varios veranos entre los años setenta y ochenta, “The Great Wall of Los Angeles” fue posible gracias a los más de cuatrocientos jóvenes voluntarios, de orígenes diversos y en ocasiones provenientes de entornos conflictivos, que Baca reclutó para la causa.

“Nuestro enfoque era no pintar, si tu eras afroamericano, solo sobre historia afroamericana, sino, de hecho, empezar a reconocer la historia que era latina y compartir historias que eran comunes”, explicó.

“Enseñar a gente joven, de edad temprana, a respetar la historia de cada uno, a conocer lo que tenían en común, era el propósito de este trabajo”, añadió.

Tras una reciente restauración, el muro luce como un repaso ilustrativo, colorido e inspirador sobre el diverso pasado y presente de California a lo largo de 840 metros de murales.

Baca, asimismo, presumió de que “The Great Wall of Los Angeles” fuera declarado Sitio Histórico Nacional: “Ya no somos la historia alternativa, ahora somos la historia ‘mainstream’ (establecida, mayoritaria). Nunca creí que eso pudiera suceder, pero aquí estamos”.

Por todo ello, la artista se mostró irónica, pero también apenada, al comparar la intención de este muro con la polémica construcción que proyecta el presidente de EE.UU., Donald Trump, en la frontera mexicana.

“Somos exactamente lo opuesto: nuestro muro va sobre la conexión”, explicó.

Baca sostuvo que si Trump puede “propagar ideas que son absolutamente equivocadas e ignorantes” se debe, en parte, a que artistas como ella no han hecho “lo suficiente” con su trabajo.

Y mientras el mandatario trata de encontrar fondos y apoyos para su controvertida idea, “The Great Wall of Los Angeles” ya tiene en marcha su próxima expansión: pintar los excitantes, combativos y tumultuosos años sesenta de California.

Por David Villafranca

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