Al ver al niño solo y en pañal, “quise asegurarme de que este a salvo’

Residentes son reconocidos por su valentía al ayudar a pequeños de Los Ángeles en peligro

Ese 5 de octubre de 2017, Verónica González salió del trabajo y manejaba rumbo a su casa cuando vio a un niño, al quien solo lo cubría un pañal, caminando solo muy cerca de la entrada de la autopista 101 en Echo Park.

“No miré que haya algún adulto con él y me dije: ‘Tengo que parar’”, contó la mujer de 40 años de edad.

Al bajar del auto, se acercó al menor e indicó que el pequeño, que tenía 3 años de edad, estaba callado. “ No más tenía su pañal… Yo en mi cajuela cargo ropa, cobijas, snacks y agua porque tengo un nieto chiquito”, cuenta la madre de dos.

Luego de hidratarlo y cubrirlo, llamó a la policía.

Verónica González es trabajadora social. / foto: Aurelia Ventura.

Jenny Pérez Unger también detuvo su coche al ver al menor deambulando solo por el área.

“Me iba a meter al freeway y lo vi por el rabillo del ojo… Vi al niño sin zapatos y mi primer instinto fue asegurarme de que el niño esté a salvo”, contó la mujer de 40 años y residente de Pico Rivera.

Ambas mujeres, junto a Alexandra Plascencia, de 28 años, se detuvieron a ayudar al pequeño, por lo que este viernes fueron reconocidas por la fiscal del condado de Los Ángeles Jackie Lacey con un premio por acudir en ayuda de un menor.

“Estas personas son modelos a seguir y sus acciones son un recordatorio de que todos debemos hacer más para proteger a las víctimas más jóvenes del abuso y la negligencia que pueden sufrir —en ocasiones a manos de las personas que se supone deben protegerlos”, indicó.

A pesar del reconocimiento, coincidieron en decir que ayudaron al pequeño porque es algo que cualquier hubiera hecho.

“Yo creo que lo que me motivó, fueron mis instintos de mamá, de abuela, de trabajadora social… Hoy [ayer] me siento un poco rara de que me vayan a premiar porque yo solo hice no más lo que pensé que era apropiado”, señaló González.

“Creo que es natural ayudar a otros. Me siento emocionada [del premio] y de untarme con las otras señoras que ayudaron. Es lindo que el bebé ahora está a salvo” dijo Pérez Unger.

Jenny Unger dice que vio al niño mientras manejaba. / foto: Aurelia Ventura.

En las garras del peligro

Otra de las cinco personas que recibieron el premio ayer fue Sylvia Reyna, de 44 años de edad, quien el 10 de junio pasado se encontraba junto a sus cuatro hijos comiendo tacos en Los Ángeles cuando un hombre se les acercó.

“Era domingo. Este señor se aproximó en su bicicleta y vimos que traía un arma. Él nos dijo que comiéramos y que después se iba a hacer cargo de nosotros… Ahí fue cuando me asusté porque uno de mis hijos estaba dormido y pensé que quizás nos iba a disparar o golpear con el arma”, recordó.

La residente de Bellflower dijo que hasta ahora no sabe cómo hizo pero le ofreció un taco al hombre y mientras éste comía logró acercarse al puesto de comida para pedir ayuda. “Yo no pensaba en mí, pensaba en mis hijos”, dijo, quienes tienen 18, unas gemelas de 10 años y un pequeño de 4.

Un comunicado de la oficina de la Fiscalía indicó que hombre no refutó los cargos de hacerse pasar como policía y de crueldad a un niño por de ponerlo en peligro y fue sentenciado a cuatro años de libertad condicional y a permanecer uno de ellos en un programa de salud mental.

Sylvia Reyna dijo que solo pensaba en sus hijos cuando vio al hombre que se les acercó estando armado. / foto: Aurelia Ventura

Proteger la inocencia

Joshua Anderson, de 25 años de edad, fue otro de los galardonados ayer por su valentía.

El febrero de 2016, el joven residente de Las Vegas (Nevada) llegó a Palmdale a visitar a un compañero de trabajo y luego de pedirle prestado su teléfono celular grande fue su sorpresa al descubrir que en él tenía videos de pornografía infantil.

Anderson se fue del lugar pero se llevó el teléfono. Y aunque el dueño del celular amenazó con golpearlo, según indicó un comunicado de la Fiscalía, el joven llevó el aparato a las autoridades.

Luego de una investigación, el hombre fue arrestado junto a la mujer, a quien le había instruído enviarle las imágenes de pornografía del hijo de ésta, de tan solo 3 años de edad.

La madre fue sentenciada a 24 años de cárcel por dos cargos de copulación oral forzada a un menor, mientras que el dueño del celular, quien fue encontrado culpable de numerosos crímenes, fue condenado a 92 años tras las rejas.

“Yo llamaría a este, un grupo de ciudadanos valientes… Sobre todo si se trata de proteger a un niño en peligro. Estos ciudadanos representan un esfuerzo por proteger a los niños y por eso hoy se les honra”.

Con información de Aurelia Ventura