Vacaciones de terror: alquilaron un Airbnb en California y vivieron una pesadilla

Buscaban tranquilidad y encontraron problemas
Vacaciones de terror: alquilaron un Airbnb en California y vivieron una pesadilla
El anfitrión tenía una muy buena calificación, pero se comportó como un psicópata.
Foto: Facebook

Jaleesa Jackson, de 29 años, y Chiedozie Uwandu, de 28, querían tomarse unas vacaciones. Ambos trabajan de anestesistas, en hospitales de Boston, y necesitaban un descanso.

Ingresaron en la aplicación Airbnb, que provee alojamientos sin intermediarios, y eligieron una linda casa en el sur del estado de California. Su “anfitrión”, así llama la empresa a las personas que alojan turistas, parecía ideal: tenía una puntuación casi perfecta, buenos comentarios y estaba categorizado como un “super host”, o bien “super anfitrión”, según Airbnb. Pero fueron una vacaciones del horror.

Cuando llegaron, la pareja encontró una botella de vino con las iniciales del anfitrión, “JJ”. A los dos les agradó el detalle, según publicó The Boston Globe, y se fueron a dormir. Los problemas empezaron a las 5.30 de la mañana.

A esa hora, la pareja despertó en medio de gritos y ruidos: “¡Yo sé que estás ahí, Kevin!”, gritaba alguien desde la puerta de la casa. Jaleesa fue hacia la puerta y le dijo al hombre que se fuera. Marcó el número del anfitrión. Nadie contestó.

Pero enseguida tocaron el timbre de la casa. “Era yo”, les dijo JJ. “Lo siento por la confusión. Pero la vida es muy corta para estar dando explicaciones, que la pasen bien”.

Según dijeron al Boston Globe, la pareja pensó, en ese momento, que quizás así de rara era la gente de California. Decidieron olvidar el episodio y disfrutar de su tiempo de descanso. Al otro día, fueron a la playa y tuvieron un momento de tranquilidad.

A la noche volvieron a la casa. Y a las 2 de la mañana volvió a pasar algo extraño. “Yo no sabía lo que pasaba, pero reaccioné como si estuvieran atacándonos”, dijo Chiedozie. La pareja estaba en la cama cuando oyó otro ruido fuerte. Esta vez, era el vidrio de uno de los ventanales de la casa que estallaba en pedazos. Un hombre se había tirado contra el ventanal y se mantenía tumbado en el piso, entre los vidrios.

Entonces Chiedozie se le tiró encima y lo inmobilizó. Le dijo a Jaleesa que llame a emergencias. La mujer agarró su teléfono y se metió debajo de un mueble para llamar al 911. En ese momento vio al hombre que estaba en el piso. Era JJ, su anfitrión.

Los operadores del servicio de emergencias no entendían muy bien lo que pasaba. “¿Entonces usted dice que su anfitrión de Airbnb lo está atacando?”, cuenta la pareja que les dijeron. De alguna manera, JJ se sacó de encima a Chiedozie y se escapó. La pareja se atrincheró en la cocina, cada uno con un cuchillo.

De repente, escucharon ruidos de helicóptero. Unos minutos después, agentes de policía entraron a la casa con JJ esposado. “Él dice que Airbnb le ordenó desalojarlos porque no estaban pagando los servicios de limpieza”, dijo un policía.

También entró a la escena una señora, al momento desconocida por la pareja. “¿Y ustedes quiénes son?”, les preguntó. Se trataba de la dueña de la casa. Ella le alquilaba el lugar a JJ, pero no sabía que él a su vez lo subarrendaba a turistas.

Compensación

Más tarde, Jaleesa llamó a Airbnb y les contó lo que pasó. La empresa ofreció trasladarlos a otra casa en la zona y devolverles lo que habían pagado. Pero la pareja se negó y se hospedaron en un hotel.

Además, le pidieron a Airbnb una compensación de us$ 5 mil. Después de muchas discusiones, la empresa accedió a pagar la mitad. Por otro lado, Airbnb sacó a JJ de su aplicación y ofreció pagar sesiones de terapia para la pareja. Chiedozie y Jaleesa se negaron.