Feligreses de Los Ángeles celebran con misa canonización de Romero

Honran como "profeta" al santo salvadoreño
Feligreses de Los Ángeles celebran con misa canonización de Romero
De izquierda a derecha, Jorge Harris, Juan Villaseñor y Ramiro Montes posan con fotos de monseñor Óscar Romero hunto al sacerdote de la iglesia Nuestra Señora Reina de Los Ángeles, conocida como "La Placita", Arturo Corral, en la catedral de Los Ángeles, California (EE. UU.). Una capilla en honor al beato salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, asesinado en El Salvador en 1980, fue inaugurada hoy dentro de la catedral de Los Ángeles, California, en vísperas de su canonización en el Vaticano. EFE/Iván Mejía

Con bailes folklóricos salvadoreños, banderas azul y blanco ondeando y decenas de perdonas portando imágenes de San Romero de América, angelinos se dieron cita ayer por el mediodía en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles para una misa especial por la canonización del mártir centroamericano.

“Es un día de recocijo, se vale poner las palmas”, decía la anunciadora, Teresa Tejada, de ASOSAL, mientras los danzantes bailaban al ritmo de la marimba ante el deleite de los asistentes.

“A todos los salvadoreños, los felicito a todos ustedes por su nuevo santo”, dijo el obispo auxiliar Alexander Salazar al empezar la misa en celebración de la canonización de San Oscar Arnulfo Romero. “Cuando la iglesia proclama un santo, aunque sea de un solo país, es miembro de todas las iglesias de todo el mundo”.

El papa Francisco canonizó en el Vaticano al ahora santo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, quien nació en ciudad Barrios en 1917 y fue asesinado por un francotirador en una capilla de San Salvador en 1980.

Danzantes de El Salvador durante la misa en la Catedral de Los Angeles. (Captura de imagen)

“Hoy la Iglesia universal toma un salvadoreño, un verdadero pastor con el olor de sus ovejas, y se lo entrega a los creyentes del mundo”, declaró Salazar, quien se refirió a Romero como un “profeta” y durante su homilía pronunció palabras dichas por el mártir cuando hablaba sobre la represión en su país y la ayuda a los más desprotegidos.

“El hablaba la palabra de Dios y por eso lo mataron”, agregó Salazar.

Mucho antes de la misa del mediodía, las puertas de la Clínica Romero de Los Ángeles abrió sus puertas desde la 1:00 de la madrugada para permitir que personas vieron en vivo la ceremonia de canonización en el Vaticano.

“La canonización de Monseñor Romero es una victoria para los salvadoreños porque, justo como él predijo poco antes de su muerte, que si él moría resucitaría en su gente, a través de este acto simbólico por parte del Vaticano estamos experimentando su renacimiento. Es el bálsamo que necesitamos para empezar a sanar las heridas causadas por la guerra civil”, indicó Carlos Vaquerano, director interino de la Clínica. “Las injusticias y el sufrimiento contra el que hablaba en sus homilías son todavía parte de la existencia de hoy en día. La gente de El Salvador continúa sufriendo y experimentando injusticias a manos de un sistema que rehusa adaptarse al cambio social y responder a las necesidades de su gente. San Romero es la esperanza que pronto o más tarde la justicia ganará”.

El asesinato de Romero marcó una oleada de emigración de salvadoreños a Estados Unidos, donde hoy residen alrededor de tres millones, una tercera parte en California, donde esta semana se inauguró la capilla “Saint Oscar Romero” en su honor.

La elevación a los altares es un “reconocimiento al sacrificio de ofrecer su vida, a pesar de los temores que tenía”, dijo Carmen Amaya, miembro del Comité de celebraciones San Oscar Romero en Los Ángeles.

La Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles instaló una capilla dedicada a monseñor Arnulfo Romero con algunas de sus reliquias. (Cortesía Arquidiócesis de Los Ángeles).
La Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles instaló una capilla dedicada a monseñor Arnulfo Romero con algunas de sus reliquias. (Cortesía Arquidiócesis de Los Ángeles).

“Es su resurrección después que le quitaron la vida por defender las enseñanzas del evangelio”, agregó sobre el pastor que en sus homilías denunciaba las violaciones de derechos humanos de la derecha salvadoreña.

Antonio Arteaga, una de las feligreses, dijo que le causa “gran alegría” que Monseñor Romero hoy sea parte de la lista de los santos de la Iglesia católica.

“Siento júbilo, porque Monseñor Romero es un santo que en vida representaba la humildad y la defensa de la gente pobre”, declaró.

“Muchos periodistas fueron y siguen siendo asesinados por la misma razón por la que mataron a monseñor Romero, por decir la verdad públicamente, por denunciar injusticias”, recordó.

Celebraciones similares se realizaron en varias ciudades del país, donde siguieron por televisión la transmisión de la canonización.

La comunidad católica de Los Ángeles recordó al nuevo santo como un valiente defensor de los derechos humanos en El Salvador.

“Monseñor Romero fue un obispo heroico y un mártir por la fe”, dijo en un comunicado el arzobispo José Gómez, quien asistió a la ceremonia en Roma junto con una delegación de más de 120 feligreses católicos del área de Los Ángeles. “Pero él no es un santo debido a la forma en que murió. El dio todo por Jesús. Dio todo por el amor de Dios y el amor de sus hermanos y hermanas”.

En la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles se instaló una capilla en honor a San Romero de América con reliquías y fotografías de su vida pastoral en Los Ángeles. La capilla de San Óscar Romero contiene 12 fotografías gigantes, una pintura del religioso y una estola que perteneció al “pastor del pueblo salvadoreño”. Estos artículos estarán en exhibición hasta el 26 de octubre.

Con información de EFE

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