Liberados de la cárcel: con destino al peligro…o la salvación

“Coyotes” y vendedores de droga acechan a presos; las muertes de Jessica St. Louis y Mitrice Richardson reabren debate sobre liberaciones de madrugada
Liberados de la cárcel: con destino al peligro…o la salvación
Personas salen a media noche de la cárcel del condado de Orange en Santa Ana. (Jorge Luis Macias, Especial para LA Opinión)

“De noche, aquí hay mucho peligro”, denuncia el taxista Jim Gibson, quien espera a pasajeros desorientados que salen cada noche o de madrugada de la Cárcel para hombres del Departamento del Sheriff del condado de Orange.

“En esta zona, hay ‘coyotes’ y vendedores de droga que circulan en sus carros, andan en bicicleta o en patineta”, denuncia este hombre que lleva a hombres y mujeres liberados a sus casas o a donde puedan pasar la noche. “Como saben que la gente sale sin dinero, lo primero que ofrecen es droga…los sheriffs lo saben, pero no hacen nada; ellos solamente están detrás del escritorio…”.

De hecho, La Opinión fue testigo cuando un presunto “vendedor de drogas” circulaba en una pequeña bicicleta. El individuo había estado merodeando frente a las oficinas de los agentes del Sheriff. Sin mayores contratiempos se movía adentro y afuera del Centro de Liberación de Admisión de Excarcelación (IRC), ubicado en el 550 al oeste de la calle Sixth.

Gibson reconoció al tipo y lo ahuyentó. Este, se alejó lanzando todo tipo de improperios.

“Hay como unos 10 que vienen en sus carros, pero cuando yo estoy aquí se van”, dijo. “Han intentado secuestrar a algunas mujeres, porque a cambio de darles droga las llevan a prostituirse”.

Señaló que “es demasiado peligroso” que liberen de la cárcel a las personas a mitad de la noche. “Parece que eso a nadie le importa”, indicó.

Puestos en libertad a media noche

En 2014, el Senado de California aprobó la ley SB 833, que “alentó” a las cárceles a no hacer liberaciones por la noche, y les exigió que ofrecieran a los reclusos la oportunidad de “permanecer en la instalación de custodia hasta 16 horas adicionales o hasta el horario laboral normal, cualquiera que sea es más corto”, a fin de ser dado de alta en un centro de tratamiento contra las drogas o durante el día.

Aunque la intención de la ley fue buena, el proyecto exime a las cárceles del riesgo adicional que corren los reclusos al salir a mitad de la noche.

Sandra Hutchens, la sheriff del condado de Orange y la Asociación de Alguaciles del estado de California respaldaron la ley cuando fue aprobada.

Y, aunque la opción voluntaria de quedarse después de la liberación está vigente en las cárceles de todo el estado, pocos internos optan por quedarse más tiempo.

Por si fuera poco, las personas que sufren enfermedades mentales o adicciones a sustancias a veces no pueden acceder a los servicios de tratamiento inmediato después de salir de la cárcel.

Y, si bien algunas jurisdicciones han intentado abordar este problema, no existe una política estandarizada que rija los tiempos de liberación de reos.

Por ejemplo, los centros de detención condales en Florida, Michigan, Nevada y Nueva Jersey liberan a las personas alrededor de las 6 de la mañana del día en que se les ordena su liberación, con excepción cuando se deposita una fianza.

En cambio, el Centro de Detención Metropolitano de Las Vegas libera a hombres y mujeres durante el día y la noche. Sin embargo, las mujeres puestas tras las rejas durante la noche son llevadas a una parte designada de la ciudad debido a preocupaciones de seguridad.

Muertes que reabren la polémica práctica

“Yo no sé si la intención de liberarlos de noche o de madrugada tenga la intención de castigarlos después de haber sido castigados”, comentó Daisy Ramírez, coordinadora de proyectos de cárceles en la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). “Lo que sí sé es que este programa de liberaciones por la noche
está bajo fuego”.

En efecto, el pasado 28 de julio, Jessica St. Lewis, una mujer afroamericana de 26 años de edad fue liberada a la 1:30 de la madrugada de la Cárcel del Condado en Santa Rita (Condado de Alameda). Cuatro horas después fue hallado su cadáver. La joven falleció como consecuencia de una sobredosis de drogas. Eso significaría que alguien más estuvo con ella y le proporcionó drogas.

En Malibú, en el año 2009, Mitrice Richardson había sido arrestada por no pagar una factura en un restaurant y fue encarcelada. A medianoche la dejaron salir, y con su auto confiscado y sin dinero ni celular para llamar a alguien, desapareció. Sus restos mortales fueron hallados un año después en un remoto barranco. El condado debió pagar casi un millón de dólares a sus familiares por un acuerdo sobre “muerte injusta”.

“La realidad es que, de muchas maneras, [liberar a la gente de noche] es continuar la condena, un castigo, aunque [las autoridades] saben que algo les puede ocurrir”, dijo Daisy Ramírez. “De hecho, el 20% de los 5,900 a 6100 (1,180 a 1,220 personas) que están en las cinco cárceles del condado de Orange tienen algún
tipo de problemas mentales se enfrentan a un peligro mayor”.

Proyecto Kinship al rescate

Carrie Brown, portavoz del Departamento del Sheriff del condado de Orange, dijo que “La liberación de los internos depende del final de su sentencia y del tiempo de procesamiento de la documentación necesaria que debe completarse en el momento de su liberación.

“En muchos casos, el proceso comienza cuando un recluso regresa de la corte, que generalmente es al final del día. En general, los presos prefieren ser liberados lo antes posible, independientemente de la hora del día”.

Sin embargo, no emitió ninguna respuesta en torno a los peligros que enfrentan los reos cuando son liberados de madrugada, ni tampoco con relación a si tenían informes sobre la presencia de “coyotes” o vendedores de drogas que se aprovechan de los hombres y mujeres.

Sobre la ayuda que proporcionan a los reclusos antes de que regresen a las calles, la portavoz expuso que “recientemente el Departamento del Sheriff comenzó a trabajar con el Project Kinship / Safe Haven a través de la Agencia de Atención Médica del Condado de Orange. Este proyecto está diseñado para proporcionar contacto inicial con un administrador de casos y necesidades básicas inmediatas de los reclusos en el momento en que son liberados de custodia en el Centro de Admisión de Liberación (IRC) ubicado en el 556 al oeste de la Calle Sixth”.

Expuso que “una vez liberados, el personal de Safe Haven se reunirá con los individuos en el lobby del IRC durante el contacto inicial, los participantes recibirán un kit de Kinship y tendrán la opción de regresar a las instalaciones de Safe Haven para obtener servicios adicionales, recursos y enlaces para satisfacer sus
necesidades básicas inmediatas e independientemente de las participación en el programa”.

En efecto, Michelle Asai, consejera en el uso de alcohol y drogas en Kinship, diálogo de madrugada con Eddie Campos, un joven autoidentificado como pandillero recién salido de la cárcel, a quien le ofreció ayuda para inscribirlo en un centro de desintoxicación, además de referirlo con organizaciones que ayudan a exreclusos a enderezar su vida.

“Si estas en libertad condicional, en seis meses podrías alejarte de las drogas si tú lo quisieras”, aconsejó Michelle a Eddie. “Puedes tener la capacidad de obtener habilidades laborales en un oficio y reentrenar tu cerebro para aprender como sobrevivir [alejado de las pandillas y las drogas]…Hay muchas opciones para ti y
tú estableces tu primera oportunidad”.

“Yo no me preocupo por la policía”, dijo Eddie. “Me preocupo por mi hija”.

A lo cual, la experta en salud mental agregó: “Y yo quiero que tengas éxito…y no verte una vez más cruzar esas puertas”.

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