Termina con los labios desechos tras acudir a “fiesta de bótox”

Rachael Knappier, de 29 años, estuvo a punto de perder sus labios por participar en una de estas exóticas reuniones
Termina con los labios desechos tras acudir a “fiesta de bótox”
Ponerse en manos de gente que no es experta puso en riesgo su salud.
Foto: Facebook

La aplicación de bótox se ha hecho tan popular que en diferentes partes del mundo se está haciendo costumbre que las mujeres se reúnan para organizar “fiestas” en donde, en conjunto, se practican las inyecciones.

Pero una mujer de nombre Rachael Knappier vivió un tremendo martirio luego de haber participado en una de estas famosas “fiestas del bótox”, la cual puso en riesgo su vida.

Resulta ser que Rachael, de 29 años, acudió a una de estas fiestas para aplicarse una inyección con la cual eliminaría las arrugas de su frente, pero ya con unas copas de más, pensó que también sería muy buena idea ponerse bótox en sus labios.

El problema fue que la encargada de realizar dicho procedimiento cometió el error de inyectar el relleno en una arteria, lo que ocasionó que su boca se hinchara demasiado en tan solo unas cuantas horas, por lo que el suministro de sangre en sus labios se puso en riesgo.

De inmediato, Knappier se puso en contacto con la persona que le hizo el tratamiento y esta le recomendó que acudiera al hospital. Los médicos le indicaron que lo que le ocurrió no era resultado de una reacción alérgica y que era necesario que un esteticista le disolviera la sustancia que ocuparon para hacerle el relleno.

Al volver a casa, la mujer se puso en contacto con un especialista en cirugía estética, quien le advirtió que podía perder su labio superior si el tejido de este comenzaba a morir. Tres días después tuvo que someterse a un tratamiento muy doloroso, el cual le llevó 3 meses para recuperarse por completo.

Luego de la mala experiencia, Rachael contó que cuando acudió a la “fiesta”, no le hicieron firmar ningún formulario de consentimiento, lo cual debió ser una alarma que ella no tomó en cuenta. Ahora, no quiere volver a saber nada de este tipo de reuniones y mucho menos de inyecciones de bótox.