Chispazo de alegría llega a las aulas

Cientos de estudiantes de bajos recursos de la escuela Telfair Elementary reciben su primer regalo de Navidad
Chispazo de alegría llega a las aulas
Los niños recibieron de las manos de Santa coronas de princesas, libros para colorear, juegos de mesa y mucho más. / fotos: Aurelia Ventura.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

A pocos días de Navidad, casi 700 estudiantes de primaria recibieron este viernes la grata visita de Santa Claus y sus duendecillos quienes se dieron a la tarea de llevarles regalos hasta sus salones de clases en su escuela del Valle de San Fernando.

“Wow! It’s Santa” (¡Es Santa!), algunos pequeños exclamaron emocionados al verlo. “Santa is in the House!” (Santa esta aquí), decían otros cuando el hombre vestido de rojo intenso entraba a sus salones de clases a repartir obsequios.

Juan Hernández, de 10 años de edad, dijo que este era el primer regalo que pondrá en su arbolito navideño.

“Me gusta que nos sorprenden porque muchos otros niños no tienen esta experiencia”, dijo el pequeño mientras veía emocionado el juego de mesa que recibió como regalo.

Para Araceli Contreras, lo de ayer fue una actividad que ya esperaba con ansias desde hace días. El año pasado también recibió juguetes, por ello sabía que solo era cuestión de tiempo para que llegara el gordito de la barba blanca.

“Ahorita yo tengo un regalo y mi hermano tiene dos”, contenta la pequeña.

Los alumnos de la primaria Telfair Elementary sonríen al abrir emocionados sus obsequios. / foto: Aurelia Ventura.

La buena obra fue iniciativa de un programa de liderazgo de la secundaria Taft Chárter de Woodland Hills, donde los estudiantes de los grados 9 a 12 se encargaron de recolectaron juguetes para donar.

Después, un grupo de unos 60 estudiantes se encargó de separarlos por edades y género para eventualmente envolverlos y entregarlos.

Pese a que Taft Chárter ha organizado este tipo de evento por más de 20 años, desde hace cuatro decidieron enfocarse en la primaria Telfair Elementary, ubicada en la ciudad de Pacoima —donde alrededor de un 22% de los estudiantes carecen de un techo estable dónde vivir.

“Juntamos alrededor de 2,000 juguetes y los trajimos a los niños que son menos afortunados”, dijo la estudiante Rochelle Kohanteb, de 17 años de edad y una de las organizadoras líderes del día de la entrega. “Se siente muy bonito entregar los juguetes y ver tantas sonrisas”.

Natalie Salguero, quien cursa el grado 12 en la secundaria Taft, participó cantando villancicos en los salones de clases y dijo que le emocionaba mucho ver la reacción de los niños.

“Me siento feliz porque cuando yo crecí mis padres me dieron todo lo que podían y aquí hay niños que van a poder sentir esa alegría al recibir su juguete”, indicó.

Conocen la necesidad en la escuela

Rosalinda Montoya, de 15 años, no formaba parte del grupo de liderazgo de la secundaria Taft pero cuenta que cuando se enteró hacia donde iría la donación no dudó en preguntar si podía acompañarlos.

La joven estudió la primaria en Telfair por lo que dijo conocer de primera mano la necesidad de los estudiantes.

“Me siento muy bien. Es la primera vez que me entero que iban a donar a esta escuela y me gusta poder ayudar a entregar los juguetes”, dijo Montoya.

Algunos estudiantes dijeron que este sería el primer regalo que pondrían bajo su árbol de Navidad. / foto: Aurelia Ventura. 

El director de la primaria, José Razo, mencionó que la buena obra de los estudiantes de secundaria es bienvenida en su escuela ya que hace mucho bien a chicos y grandes.

Los niños reciben los regalos felices y hay algunos que nos dicen que es el único regalo que obtuvieron para Navidad”, señaló el director, quien dijo haber conocido la pobreza.

Cuando era aún un niño, Razo vivió con su madre y hermana en un garaje que no tenía baño. Dijo que su madre era vendedora ambulante y que siempre le inculcó la idea de que estudiar era la clave del éxito.

Por esta razón, cuando se enteró que la secundaria Taft estaba buscando lugares para donar juguetes no dudó en apuntar a su escuela. Al mismo tiempo, los alumnos adolescentes iban a aprender acerca de la compasión al compartir con los más necesitados.

“Es muy bueno que los jóvenes vengan aquí al ser esta una escuela de alta necesidad. No quisiéramos que terminara la alegría de los niños”, dijo Razo. “Nos gustaría continuar en otras celebraciones como la Pascua y otros días festivos”.

El director aseguró que muchos de estos niños son hijos de inmigrantes y que algunos, después de la elección del presidente Donald Trump, dejaron de enviar a sus hijos a la escuela, se autodeportaron o se fueron a otras ciudades más pequeñas donde piensan que no sufrirán el racismo o la posibilidad de ser deportados.

No obstante, y a pesar de los problemas políticos y económicos ayer lo principal fue poner una sonrisa en el rostro de estos niños. Este viernes, casi todos, inmediatamente después de abrir sus regalos solo se preocupaban de una cosa en el salón de clases; a qué hora iban a poder comenzar a jugar..