Preso ayuda a inmigrante detenido por ICE a evitar la deportación

El destino pone en el camino a dos ex pandilleros, para que uno ayudara al otro a no ser deportado y a salvar su vida
Preso ayuda a inmigrante detenido por ICE a evitar la deportación
Alexander Jiménez logra evitar la deportación a Guatemala con la ayuda de otro joven preso por pandillas, José Armendáriz, quien con sus estudios le ayudó en su defensa. (foto suministrada).
Foto: Suministrada / SUministrada

Alexander Jiménez Deleón está que todavía no la cree; un compañero preso, José Armendariz, que estudió por correspondencia para asistente legal, le ayudó desde la prisión a evitar que lo deportaran a una muerte segura en Guatemala.

Alexander, un inmigrante indocumentado de 29 años y José de 28 años, nacido en Los Ángeles, se conocieron en la cárcel Theo Lacy del condado de Orange, donde ambos se encuentran detenidos.

Alexander Jiménez dejó las pandillas y ha hecho un esfuerzo por rehabilitarse en la prisión. (foto suministrada).
Alexander Jiménez dejó las pandillas y ha hecho un esfuerzo por rehabilitarse en la prisión. En 2014 se graduó de la secundaria. (foto suministrada).

La historia de Alexander

Alexander vino de Guatemala a los 17 años. “Cuando llegué aquí no sabía nada de inglés. No tenía a nadie y se me hizo extremadamente difícil incorporarme dentro de un mundo que no conocía”, cuenta.

“Las calles fueron lo único que me esperaba”, relata.

Dice que en Guatemala, la pandilla Barrio 18 era muy dominante, por lo que fue una sorpresa para él encontrarse con que en Estados Unidos también eran muy fuertes.

La soledad me hizo comenzar a juntarme con lo único que yo conocía, la mara de la calle 18 de Estados Unidos“, cuenta.

“Por primera vez me sentí aceptado e importante. La pandilla y el estilo de vida me cautivó y me entregué en cuerpo y alma a esta causa destructiva”, reconoce.

Un año después, Alexander se involucró en un altercado entre pandillas rivales, y fue acusado de intento de homicidio en segundo grado.

“Me sentenciaron a ocho años. Me sentí enojado y frustrado, y en una forma de lealtad a la pandilla, me tatué rostro, cabeza y cuerpo completo con insignias que representaban y glorificaban a la mara de la calle 18. No quedó nada de mi cuerpo sin un tatuaje”, relata.

Todavía en la prisión siguió bajo las órdenes de dicha organización. “Me ordenaron atacar a otro preso. No tuve escapatoria, tenía que cumplir el mandato, sino me acuchillaban o me picaban, pero al obedecerlos me gané más cargos criminales y una sentencia de cuatro años más”, recuerda.

José Armendáriz detenido siendo un adolescente por pandillas y quien en la cárcel estudio para asistente legal ayudó con su caso a Alexander Jiménez. (Foto suministrada).
José Armendáriz fue detenido siendo un adolescente, y quien en la cárcel estudió para asistente legal, ayudó con su caso a Alexander Jiménez. (Foto suministrada).

Renuncia a la pandilla y cae bajo custodia de ICE

La vida miserable a que lo había llevado a la pandilla Barrio 18 lo hizo reflexionar, por lo que decidió renunciar al grupo y tomar control de su vida.

“Ya no era un adolescente fácilmente manipulable e influenciable. Era tiempo de actuar como un hombre”, afirma.

Las autoridades de la prisión lo apoyaron en su decisión y lo reubicaron a otra cárcel para protegerlo. Así fue como comenzó a hacer cambios positivos en su vida. De su paso por las pandillas,solo quedó como recuerdo su cuerpo cubierto por completo de tatuajes.

Cuando cumplió su sentencia de 10 años en junio de 2018, disfrutó de la libertad solo en su mente ya que afuera de la prisión, el 14 de junio lo esperaban los agentes del Servicio de Migración y Control Aduanas (ICE) para llevárselo detenido por ser indocumentado a la cárcel de Theo Lacy.

Mi mayor temor al ser deportado es que me fueran a matar los de mi expandilla, la mara 18, por haberme salido, o alguna pandilla contrincante“, cuenta.

José Armendáriz con su madre Reyna.
José Armendáriz con su madre Reyna Isabel.

Deportación y muerte

Alexander estaba desesperado. No tenía dinero para pagar un abogado, ninguna organización no lucrativa que defiende a inmigrantes contestó su petición de ayuda.

“Con mi récord criminal, crímenes graves y mi apariencia de hombre malvado sabía que solo un milagro me salvaría”, dice.

Y ese milagro llegó por donde menos lo esperaba. Otro prisionero y pandillero retirado, José Armendariz, quien en 2016 se había graduado de asistente legal después de estudiar por correspondencia durante dos años y medio, lo ayudó.

“Yo estaba entre la espada y la pared. Aunque no sabía nada de leyes de migración, aceptó ayudarme a preparar los argumentos y evidencias”, dice Alexander.

Platica que cuando presentó al juez los argumentos escritos a papel y lápiz, el magistrado expresó disgusto pero a la vez curiosidad ya que era una forma muy informal de defensa.

Cuando el juez le preguntó quién lo estaba ayudando, le dijo que era un amigo. “‘¿Y por qué no está en la sala?’, me preguntó. ‘Porque él es otro preso’, le respondí”.

José Armendariz con su hermana Johanna. (Foto suministrada).
José Armendáriz con su hermana Johanna. (Foto suministrada).

Celebra cada día como si estuviera libre

El juez le dijo a Alexander que esperara su decisión por correo. Un mes más tarde le llegó la respuesta.

“Decía que mi petición de asilo fue negada por mi récord criminal. José y yo nos pusimos tristes cuando leíamos, pero al llegar a las últimas tres páginas, mi amigo las lanzó al aire y empezó a aplaudir”.

“‘¿Por qué las tiras?’, le pregunté. Él solo me contestó, ‘no eres deportable’, ‘no eres deportable’.

Aunque el asilo le fue negado, el juez decidió que no era deportable y que buscarían un tercer país que lo aceptara.

“Todavía estoy bajo detención, pero mi amigo y yo celebramos cada día como si yo estuviera libre”, dice Alexander.

Su salvador

José cayó en la cárcel por un crimen relacionado con las pandillas cuando era menor de edad. Aunque no fue quien disparó el arma, lo sentenciaron de 90 años o de por vida.

Apeló el fallo porque lo sentenciaron como adulto. Consiguió que le quitaron la sentencia de vida, y ahora se prepara para ir a un nuevo juicio.

José es el encargado de la biblioteca de la cárcel Theo Lacy.

“Cuando Alexander me pidió ayuda, y me explicó que si lo deportaban, los de la mara 18 lo podían matar, no le quise dar falsas esperanzas. Le dije que podía ayudarle, aunque le aclaré que no le prometía nada porque no era un abogado”, relata.

Alexander Jiménez logra evitar la deportación a Guatemala con la ayuda de otro joven preso por pandillas José Armendáriz quien con sus estudios le ayudó en su defensa. (foto suministrada).
Alexander Jiménez logra evitar la deportación a Guatemala con la ayuda de otro joven preso por pandillas José Armendáriz quien con sus estudios le ayudó en su defensa. (foto suministrada).

Alexander le dijo que no tenía con qué pagarle. “Le respondí que me hiciera unos dibujos, porque él es un artista, un excelente dibujante. Hace unos retratos muy reales“, cuenta.

José explica que le ayudó a llenar la solicitud de asilo, y con la ayuda de un editorial de La Opinión, redactó algunos argumentos a su favor.

“Escribí 37 páginas, tratando de llegar al corazón del juez. Le hice ver que él ya no era la misma persona, que se había regenerado, que no era un pandillero activo. Le expuse la situación que se vivía en Guatemala con policías y un gobierno corrupto”, cuenta José.

Considera que los argumentos y evidencias convencieron al magistrado para que no deportara a Alexander.

“Me trajo mucha felicidad poder ayudarlo. Solo la intervención divina pudo hacer que nos encontráramos en la prisión”, dice José.

En lo personal, apoyar a Alexander lo llevó a descubrir que cuando salga de la cárcel, quiere ayudar a los inmigrantes. “Me gustaría poder ser voluntario en una organización que defiende a los inmigrantes”, dice.

“Lo que ahora estoy haciendo es presentar argumentos para que mientras otro país decide aceptar a Alexander, él pueda salir libre con una pulsera de monitoreo electrónico. Ojalá hubiera un abogado que le quisiera ayudar sin ningún cobro en esta etapa final de papeleo”, sostiene José.