Rencuentro soñado para padres zacatecanos y sus hijos migrantes en el Inland Empire

Tras años de separación, se volvieron a ver y abrazar
Rencuentro soñado para padres zacatecanos y sus hijos migrantes en el Inland Empire
Virginia Ortiz viajó en autobús desde Zacatecas, México a Riverside, California para poder reunirse con sus hijas a quienes no había visto en 20 años. El programa Corazón de Plata hizo posible la reunión. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)
Foto: Alejandro Cano / Impremedia / La Opinion

En un rencuentro soñado por más de dos décadas, madre e hija se fundieron en un abrazo y se susurraron al oído palabras salidas desde lo más profundo del alma. Sus miradas se entrelazaron, y reinó el silencio mientras sus corazones se comunicaban entre sí con la misma intensidad que en la gestación.

A un lado, dos hermanos se profesaban cariño con un abrazo fuerte que parecía interminable. Al intentar expresar sus sentimientos de manera vocal, la emoción se apoderó de ellos y con voz entrecortada se dijeron un “te quiero”.

Estas escenas y otras similares se registraron este domingoen el Rancho Jacobo en la ciudad de Riverside durante el
rencuentro entre inmigrantes en calidad de indocumentados y sus familias, muchos de los cuales no se habían visto por años, incluso décadas.

Manuel Ibarra es recibido pos su cuñada, María Ibarra, a quien no habia visto por 15 años. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)
Manuel Ibarra es recibido pos su cuñada, María Ibarra, a quien no habia visto por 15 años. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)

El emotivo encuentro fue posible gracias al programa Corazón de Plata, operado por la Secretaria del Zacatecano Migrante, y por la Federación de Clubes Zacatecanos de San Bernardino que ayudaron a tramitar los documentos.

“Cada año tenemos dos eventos similares, y en esta ocasión pudimos reunir a 12 familias. De las 20 personas que iniciaron el trámite, solo 12 obtuvieron la visa. El objetivo es reunir cada vez a más familias”, comentó Carlos Jacobo Pérez, presidente de la Federación y presidente del Club Trujillo.

Según Jacobo, de 2006 cuando se implementó el programa Corazón de Plata a la fecha, la Federación – que consiste de 26 clubes – ha reunido a más de 1,500 familias. Jacobo dijo que al principio la gente actuó incrédula y que el mayor obstáculo hoy en día es que el solicitante actúe con honestidad.

“Primero deben tener 60 años de edad para calificar, después deben ser pedidos por personas que pertenecen a alguna federación y luego deben ser honestos para que la visa se otorgada. Mucha gente que ya ha estado en este país y solicita participar en el rencuentro, no dicen la verdad sobre los problemas que tuvieron y son negados a obtener la visa. Eso le impide a otros poder participar”, añadió Jacobo.

20 años  sin verse

Para poder solventar los gastos asociados con el transporte, estancia y trámite, la Federación celebra cada año un baile de gala en el mes de noviembre, además de las diferentes tardeadas durante el año, agregó.

Virginia Ortiz viajó en autobús desde Zacatecas, México a Riverside, California para poder reunirse con sus hijas a quienes no había visto en 20 años. El programa Corazón de Plata hizo posible la reunión. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)
Virginia Ortiz viajó en autobús desde Zacatecas, México a Riverside, California para poder reunirse con sus hijas a quienes no había visto en 20 años. El programa Corazón de Plata hizo posible la reunión. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)

Entre las personas beneficiadas estuvieron Silvia Dueñas, de 44 años de edad, y su madre Virginia Ortiz, de 62 años de edad. Ortiz no había visto a su hija en 20 años y al hacerlo la emoción estremeció su ser.

“Quiero dar las gracias a todos por darme la oportunidad de poder estrechar a mi hija otra vez. Estoy muy contenta, muy emocionada, pensé que este día jamás llegaría”, comentó Ortiz, segundos después de que su nieto le entregara un enorme ramo de flores.

Según Dueñas, residente de Colton, tras unas largas charlas entre apapacho y mimo, llevará a su mamá al lugar más feliz del mundo (Disneyland), para que pueda disfrutar y sentirse libre de preocupaciones.

María del Refugio Tapia es recibida por familiares y amigos. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)
María del Refugio Tapia es recibida por familiares y amigos. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)

“Desde luego que la voy a mimar y consentir, ya la tengo conmigo y no desperdiciare ingún segundo”, dijo Dueñas.

Otra familia afortunada

Por su parte, Antonio Ibarra, de 40 años y residente de Riverside, piensa hacer lo mismo con su hermano Manuel Ibarra, de 59 años, y su cuñada María del Refugio Tapia, de 68 años de edad, a quienes no había visto por 23 años.

Antonio compartirá el tiempo de su hermano con Arturo Ibarra, de 52 años, quien ayudo con el trámite.

La familia Ibarra, oriundos de El Refugio de Abrego, Fresnillo, Zacatecas, no tiene planes de paseo en concreto pero Manuel desea conocer la ciudad de Los Ángeles mientras que su esposa María dijo que con estar en familia es suficiente.

Arturo Ibarra, presidente del Club Amigos del Refugio de Abrego, recibió a su hermano Manuel Ibarra. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)
Arturo Ibarra, presidente del Club Amigos del Refugio de Abrego, recibió a su hermano Manuel Ibarra. (Alejandro Cano, Especial para La Opinión)

Así, en una celebración amenizada por el grupo musical Alze del Norte, y en donde se degustaron deliciosos tacos de pollo, al pastor, y chorizo, la comunidad zacatecana radicada en el Sur de California le dieron la bienvenida a los 12 afortunados viajeros. En la celebración no pudo faltar la tradicional “La Marcha de Zacatecas”, considerada por muchos como el Segundo himno nacional mexicano.

El programa Corazón de Plata es apoyado por el gobierno de Zacatecas mediante la obtención de visas. La Secretaria del Zacatecano Migrante (Sezami), asesora en los trámites para la entrevista consular y otorga transportación de viaje al estado de Monterrey en donde se encuentra el consulado de Estados Unidos.

Para poder calificar el solicitante debe tener hijos indocumentados en Estados Unidos, que el hijo migrante esté inscrito en una organización y participe activamente, que no tenga antecedentes migratorios negativos, que tenga pasaporte vigente, que tenga credencial expedida por el Instituto Nacional Electoral, y que cubra el costo de hospedaje y alimentación en Monterrey, entre otros.