Denuncian a otro agente latino de la DEA por narcotráfico entre EEUU y Colombia

Se considera uno de los peores escándalos en la historia de la agencia antidrogas
Denuncian a otro agente latino de la DEA por narcotráfico entre EEUU y Colombia
Puerto de Cartagena de Indias, en el norte de Colombia
Foto: EFE/RICARDO MALDONADO ROZO

José Irizarry, un agente “superestrella” de la Agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), alimentó en secreto un lujoso estilo de vida al robar dinero de los traficantes colombianos de cocaína a través de una estafa multimillonaria que, según los funcionarios, se está convirtiendo en uno de los peores escándalos en la historia de la agencia.

Irizarry (44), quien renunció luego de ser retirado de su puesto en Colombia, fue identificado recientemente en los documentos de la corte como co-conspirador de Gustavo Yabrudi, ex informante de la DEA que se declaró culpable de lavado de dinero en Florida, según Associated Press.

Las ganancias de la jugada ayudaron a Irizarry a comprar un vehículo y una casa en Cartagena, la ciudad turística colombiana a la que fue asignado por EEUU para combatir el narcotráfico, según el informe.

También viajó en primera clase a Europa con maletas Louis Vuitton mientras llevaba puesto un reloj Hublot dorado, y organizó fiestas de adultos en yates con prostitutas en bikini a las que otros agentes y al menos un supervisor asistieron en violación de las reglas de la DEA.

La operación de Irizarry también enriqueció a un colombiano sospechoso de lavado de dinero, Diego Marín, conocido como el “rey del contrabando” en su país y relacionado con la segunda esposa de Irizarry.

Irizarry supuestamente planteó la estafa con Yabrudi, un ciudadano venezolano-estadounidense que trabajó como su informante.

Ambos abrieron cuentas bancarias donde los narcotraficantes depositaron efectivo que luego se usó para comprar productos electrónicos, textiles y otros bienes que se exportaron a Colombia y se vendieron en el mercado negro.

Al menos $7 millones de dólares fluyeron a través de una cuenta. Como parte de su declaración de culpabilidad, Yabrudi admitió haber retirado dinero para pagar a un agente de la DEA que los funcionarios identificaron a AP como Irizarry.

Irizarry supuestamente fabricó órdenes de incautación de la DEA o cartas de los bancos para guardar el efectivo.

Antes de ser asignado a Colombia, Irizarry trabajó en Miami, donde acumuló decenas de arrestos, y su supuesto éxito continuó después de su codiciado traslado a América del Sur. “Era la superestrella que todos querían ser”, dijo un ex oficial de la ley.

Los investigadores ahora sospechan que estaba usando su autoridad para acabar con los rivales criminales de Marín.

Al momento no está claro si Irizarry fue acusado y la DEA sólo confirmó que renunció después de regresar a EEUU en 2017. Dos abogados que lo han representado en el pasado tampoco hicieron comentarios.

En un caso parecido, Fernando Gómez, agente de la DEA en Chicago, está detenido en Nueva York a la espera de juicio, sin opción de libertad bajo fianza, acusado de funcionar como un “agente doble” para un cartel de drogas puertorriqueño.