Angelinos reciben al Papa… en Panamá

Latinos cuentan que con sus ahorros y la venta de comida pudieron pagar el costo del viaje y participar en la Jornada Mundial de la Juventud

Angelinos reciben al Papa… en Panamá
Los panameños recibieron al Sumo Sacerdote con banderines y mucha algarabía. /efe
Foto: La Opinion

Johnny Martínez, de 26 años de edad, es uno de casi 200,000 jóvenes que se reunieron ayer en Panamá para ver al Papa Francisco y celebrar la Jornada Mundial de la Juventud.

“Estoy en Panamá porque quiero escuchar de viva voz el mensaje del Papa a los jóvenes que, como yo, tenemos la misión de ayudar a otros para que conozcan el amor de Cristo”, dijo y agregó: “Nosotros somos la Iglesia del presente”.

Martínez, administrador en el Centro de Retiros Juveniles Salesianos de San José de Rosemead, lidera un grupo de parroquianos de la iglesia de San Marcelino, en Commerce, que viajó a Panamá para recibir al Papa.

“Los cristianos tenemos que aprender para qué estamos en la vida”, dijo. “No solamente se trata de asistir a misa… Es poner nuestra humanidad al servicio de los demás”.

El Papa Francisco llegó el miércoles a Panamá con un mensaje para los jóvenes —sobre todo de El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Venezuela— que se vieron obligados a emigrar de forma masiva por las crisis sociales, políticas y económicas en América Latina.

Angelinos muestran la bandera de California en una plaza de Panamá./ foto: suministrada.

Con el fin de poder sufragar los gastos del pasaje, hospedaje y alimentación, el grupo de jóvenes de la Iglesia de San Marcelino, a la que pertenece Johnny, se dedicó por varios meses a la venta de tamales y bizcochos de chocolate y nueces.

“Llevábamos órdenes de tamales a las casas de nuestros vecinos”, dijo Johnny. “Toda la gente fue muy buena en ayudarnos”.

Humberto Ramos, director de vida parroquial en San Marcelino, consideró que el mensaje cristiano siempre es de fe, esperanza y amor y que los jóvenes de su parroquia que viajaron a Panamá lo hicieron no solo para reafirmar su fe, sino que llevaron la expectativa de escuchar un mensaje del Papa de que el mundo puede cambiar .

“Ellos son la Iglesia joven; no la Iglesia del mañana, sino de hoy, y que tienen ese potencial de cambiar y mejorar no solo la Iglesia, sino de transformar la sociedad, como los jóvenes de Nicaragua que están luchando por la democracia en su país”.

Miles de personas acudieron a la inauguración de la Jornada Mundial de la Juventud; se espera que el Papa dé al menos 10 discursos. / getty

El Pontífice argentino, de 82 años de edad y quien efectúa el séptimo viaje a un país de América Latina —el continente con más católicos en el mundo— es motivo de admiración para la guatemalteca Eva Cristina Cox, de 26 años, quien ya había participado en la Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia, Polonia, en 2016.

“Este santo hombre, el mismo vicario de Cristo en la tierra está con nosotros, los jóvenes”, dijo.

“Él ve en nosotros nuestra alegría y formas de comunicación y se une a nosotros en Twitter, Instagram y Facebook… No nos menosprecia sino que confía en nuestra alegría y constante conversión; tiene puesta su fe en su iglesia joven hispana y eso me llega al corazón”.

La joven nacida en Suchitepéquez y quien forma parte del coro en su parroquia Santa Elizabeth de Oakland (California), viajó a Panamá con un grupo de 10 personas —entre los que se incluye al fraile salvadoreño Alfredo Balbino y a los sacerdotes franciscanos Nghia Phan, de Vietnam y el mexicano Antonio Galindo.

“Desde diciembre de 2016 comenzamos a recabar fondos para hacer el viaje de todos los peregrinos”, dijo Eva Cristina.
“Hicimos un presupuesto de 1,200 dólares por persona y cada primer domingo de mes vendimos pambazos, tortas mexicanas, tacos, pupusas, tamales y guisado guatemalteco; tuvimos mucha variedad de comida, así que la gente no se aburría y cooperaba”.

Eva Cristina expresó que no solo el Papa Francisco, sino toda la Iglesia en el mundo espera que los jóvenes cumplan “con la tarea y el privilegio de evangelizar, porque tiene su mirada puesta en nosotros”.

“Nuestra voz truena al igual que nuestro ferviente amor por el trabajo social que nos lleva a tomar acción por los pobres, por la justicia, por la vida y la libertad, y debemos acudir en auxilio de los que viven en las periferias de nuestras comunidades de fe”.

El grupo angelino muestra contento sus banderolas. / suministrada.