Editorial: Una burla de mal gusto

La propuesta de Trump fue hecha solamente para dar la apariencia ante el público de que otorga una concesión a los demócratas en la negociación del cierre parcial del gobierno
Editorial: Una burla de mal gusto
Los demócratas no deben caer en la trampa del Presidente Trump.
Foto: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/Getty Images

El presidente Donald Trump dijo falsamente que su propuesta para extender por tres años los programas de DACA y TPS tenían el fin de “construir confianza y buena voluntad” para iniciar un debate migratorio después de la reapertura del gobierno al aprobarse los fondos para la barrera fronteriza.

En realidad, la iniciativa de Trump es un Caballo de Troya. Un fraude.

El proyecto de ley que se presentará a votación en el Senado hoy jueves no propone proteger a cientos de miles de indocumentados bajo las reglas actuales, sino que cambia los programas. Los reemplaza por un marco legal incluso más punitivo y restrictivo.

La propuesta de Trump fue hecha solamente para dar la apariencia ante el público de que otorga una concesión a los demócratas en la negociación.

En realidad es una continuación de la política migratoria actual destinada a dificultar la permanencia de indocumentados. Incluso a los que llevan una vida en Estados Unidos y tienen el respaldo de la mayoría de los estadounidenses como es el caso de los menores de edad traídos por sus padres indocumentados.

A los beneficiarios de DACA que ya están en el programa se les exigirá inscribirse de nuevo a un costo de casi el doble de los 495 dólares. Solo cuenta para los ya registrados en el programa, dejando afuera a cientos de miles que nunca se han registrado por desconfianza a las autoridades.

Establece nuevas exigencias que dificultarán la reinscripción de los “soñadores” ya beneficiados. Se les requerirá demostrar ingresos mínimos, reembolsar créditos impositivos recibidos y complica la definición legal de lo que se necesita demostrar para poder acogerse al beneficio del programa. Como si fuera poco, impide que estos jóvenes puedan obtener en el futuro la residencia permanente y por ende, la ciudadanía.

Lo mismo pasa para los beneficiarios de la Protección Temporal de Deportación (TPS). La supuesta extensión elimina el programa hacia el futuro sin posible renovación después de tres años y establece similares limitaciones para DACA. Además, elimina de la extensión a los beneficiarios de las naciones que no son americanas y establece un proceso tan complejo para obtener el permiso de trabajar que según expertos de inmigración los solicitantes perderán el empleo que tienen ahora.

Finalmente la propuesta de que los menores de edad de El Salvador, Guatemala y Honduras pidan asilo desde su país de origen es tan absurda como violatoria de las normas para refugiados de las Naciones Unidas. Establece una cifra irreal de cupos, exige guardianes y padres calificados sin definir qué es, exige que el asilo sea sujeto al “interés nacional” sin aclararlo e impide toda apelación a lo que se decida.

La propuesta de Trump para reabrir el gobierno es una burla de mal gusto en el contexto actual. Lo único que hace es extender el cierre y el padecimiento de los empleados federales, que este viernes pierden otro día de pago.