Querían convertir sus garajes en departamentos, pero resultan estafados por constructora

La compañía desaparece y se declara en bancarrota, dejando a las familias afectadas con la construcción a medio terminar y una deuda

Querían convertir sus garajes en departamentos, pero resultan estafados por constructora
José Feliciano muestra como le dejaron a medio terminar el garaje de su casa que iba a ser convertido en un departamento. (Araceli Martínez/La Opinión).
Foto: Araceli Martínez / La Opinión

Cuando un familiar le comentó a José Feliciano de una nueva ley en California que le permitiría convertir su garaje en un departamento de renta, no lo pensó dos veces.

Se sintió feliz y entusiasmado ante la posibilidad de un ingreso adicional para pagar su hipoteca. Lo que jamás imaginó es que terminaría estafado. Y peor aún, descubrió que no es el único que no puede dormir, agobiado por la preocupación. Decenas de latinos, propietarios de casa en Los Ángeles fueron engañados por una constructora que les dejó el trabajo a medias y una deuda a 15 años.

La compañía Green Nation Direct, con domicilio en Reseda, desapareció en octubre del año pasado y se declaró en bancarrota. Obtuvieron su licencia como contratistas en febrero de 2016 bajo el nombre de Gerardo Melendez, Raúl Ulises Segovia y Beatriz Elena Ramírez. El año pasado se les unió Camilo Humberto Uribe.

“Además de convertir mi garaje en un departamento de dos recámaras, me ofrecieron cambiarme todas las puertas y ventanas de mi casa e instalar techos solares”, recuerda José.

 

José Feliciano observa cómo le dejaron la construcción del departamento que quería construir en su garaje. (Araceli Martínez/La Opinión).
José Feliciano observa cómo le dejaron la construcción del departamento que quería construir en su garaje. (Araceli Martínez/La Opinión).

Enorme deuda

De inmediato, le consiguieron un préstamo por poco más de 149,000 dólares con dos financieras, Energy Efficient Equity y Pace Funding.

“El compromiso de la constructora fue terminar el trabajo en tres meses para que pudiéramos rentarlo de inmediato y tener una ganancia durante nueve meses antes de que empezáramos a pagar la mensualidad del préstamo. Los pagos mensuales comenzarían un año después de firmado el contrato”, dice.

José firmó el contrato en enero de 2018. La constructora comenzó a construir a finales de abril de ese año, una vez que las financieras les entregaron los préstamos.

Al mismo tiempo que empezó la conversión de su garaje en departamento, la hija de José enfermó de cáncer, y él y su familia se la pasaban en el hospital. Pero a pesar del estrés por la salud de su hija, notó que los trabajos iban muy lentos. “Les preguntaba a los trabajadores qué pasaba, y me decían que el retraso era por los permisos”.

Cuando a finales de julio los vio recogiendo sus herramientas, los trabajadores le dijeron que la constructora estaba cerrando y se había declarado en bancarrota.

José trató de comunicarse con la constructora, pero nunca nadie le contestó ni le regresaron las llamadas telefónicas.

En enero de este año, le llegó un cobro por 18,629 dólares por el acumulado de los pagos mensuales de 2018 incluidos los impuestos a la propiedad, más la mensualidad de enero de 2019 por 1,552 dólares.

 

Como muchos de los residentes afectados por una compañía constructora que les dejó a medias sus trabajos de conversión de sus garajes en departamentos, y con una deuda por miles de dólares, José Feliciano se ha enfermado por el estrés de no saber qué hacer. (Araceli Martínez/La Opinión).
Como muchos de los residentes afectados por una compañía constructora que les dejó a medias sus trabajos de conversión de sus garajes en departamentos, y con una deuda por miles de dólares, José Feliciano se ha enfermado por el estrés de no saber qué hacer. (Araceli Martínez/La Opinión).

“Cuando nos estaban tratando de convencer, no nos dijeron que nos iba a llegar un cobro de todos los meses que no se pagaron en un año. Nos dijeron que comenzaríamos a pagar la mensualidad normal, un año después de firmado el contrato, y que no habría pago por adelantado (down payment)” .

José se siente devastado. La constructora le dejó la conversión de su garaje en departamento en un 45% de avance, y no cumplió el trato de comenzarle a cobrar solo la mensualidad.

“Me destruyeron el frente de mi casa. Ahora con las lluvias, tuve que comprar un plástico para cubrir todo el techo del departamento. Aún así el agua se metió”, observa.

En busca de cómo resolver el problema, se puso a investigar y se dio cuenta que no era el único afectado sino que hay como 80 propietarios de casa que fueron estafados.

Al no tener comunicación con la constructora, recurrieron a las financieras que les dieron el préstamo. “El personal nos ha tratado muy mal. Han sido déspotas y groseros. No quieren negociar ni ofrecernos ninguna solución. Según ellos, la conversión ya se llevó a cabo, y tienen grabada nuestra voz aprobando que estamos de acuerdo”, dice José.

 

Latinos propietarios de casa que viven en distintos puntos de la ciudad de Los Ángeles han sido afectados por una compañía constructora que los dejó endeudados y sin terminar los trabajos de conversión de sus garajes en departamentos. (Araceli Martínez/La Opinión).
Latinos propietarios de casa que viven en distintos puntos de la ciudad de Los Ángeles han sido afectados por una compañía constructora que los dejó endeudados y sin terminar los trabajos de conversión de sus garajes en departamentos. (Araceli Martínez/La Opinión).

Otros afectados

Norma Calderón vive en San Fernando. Ella hizo un contrato para que le hicieran un casa para invitados de dos cuartos en la parte trasera de su patio y una cochera, en febrero de 2018.

“Yo tengo que decir que he sido de las más afortunadas porque me dejaron la casa terminada en un 80%”, aclara.

Sin embargo, está metida en un problema mayor, un trabajador se lesionó y terminó en el hospital. “Ahora el trabajador me está demandando por miles de pesos. Lo que encontramos es que la compañía constructora y las financieras, manejaron las cosas para que en los documentos de la Ciudad apareciéramos como los contratistas. Por lo tanto, nosotros sin saberlo, éramos los responsable de la seguridad de los trabajadores”, dice.

A Dora Zuniga, el año pasado, le tocaron la puerta de su casa en la ciudad de Reseda en el Valle de San Fernando, para ofrecerle convertir su garaje en un departamento de dos recámaras.

Los trabajos comenzaron a finales de mayo de 2018, y para finales de octubre fueron suspendidos. La conversión quedó en un 40%.

“He llorado muchas veces. No solo dejaron el trabajo parado sino que me dañaron la yarda, la entrada a mi casa y la cerca”, dice Dora.

El mundo se les vino encima a las familias afectadas. Se suponía que al convertir su garaje en departamento, podrían rentarlo y obtener ingresos adicionales para pagar el préstamo de la conversión y ayudarse  un poco con su propia hipoteca.

Ahora además de la hipoteca de su casa, tienen que pagar una mensualidad por un garaje que no terminó de convertirse en departamento y que no pueden rentar.

 

José Feliciano, Jorge Hernández y Dora Zuniga discuten posibles soluciones a la estafa sufrida cuando pretendían convertir sus garajes en departamentos. (Araceli Martínez/La Opinión).
Jorge Hernández, Dora Zuniga y José Feliciano discuten posibles soluciones a la estafa sufrida cuando pretendían convertir sus garajes en departamentos. (Araceli Martínez/La Opinión).

Muy bonito para ser verdad

Jorge Hernández de Granada Hills dice que la compañía constructora les pintó muy bonito el proyecto de conversión. ‘Incluso el dueño Camilo Uribe nos llevaba a su casa para que vieramos como se le habían remodelado a él”, dice.

Aparte de convertirle su garaje en departamento, le ofrecieron remodelarle su casa dentro de un paquete de préstamos por un total de 162,200 dólares. “Yo tendría que pagar 1,800 dólares cada mes, un año después del contrato”, dice.

Jorge incluso se salió de su casa y rentó otra para que la remodelación de su propia vivienda se hiciera más rápido. Pero a finales de octubre, la obra se paralizó. No les terminaron ni el garaje ni los trabajos en su casa, que quedó a medio construir e inhabitable.

“En la actualidad, estoy pagando la hipoteca de mi casa, más la renta de 2,800 dólares de la casa que renté, y me quieren cobrar por una remodelación y conversión que no me hicieron”, dice.

Y añade que ha sido un periodo muy difícil para él y su familia. “Una de las financieras me mandó otra compañía constructora, pero quieren 463,000 dólares por reconstruir lo que la otra dañó y no hizo”, anota.

A Mercedes Rivera quien vive en su casa, le dejaron la reconversión de su garaje en departamento en un 15%, y una deuda por casi 95,000 dólares.

A Leticia Suárez de Pacoima, la edificación de un departamento en su cochera se la dejaron en 75% de avance y una deuda de 119,000 dólares. “En la tormenta pasada el agua se me metió.Y desde noviembre, las paredes se están abriendo”, dice.

 

La conversión del garaje de su casa en departamento quedó paralizada desde octubre cuando la compañía constructora desapareció y se declaró en bancarrota. (Araceli Martínez/La Opinión).
La conversión del garaje de su casa en departamento quedó paralizada desde octubre cuando la compañía constructora desapareció y se declaró en bancarrota. (Araceli Martínez/La Opinión).

Los afectados coincidieron en sentirse frustrados y defraudados, no pueden dormir de los nervios y hasta temen perder su propiedad.

“Queremos que nos quiten el embargo precautorio (lien) en nuestra propiedad porque las pruebas de que el trabajo no se hizo, ahí están, y el dinero de los préstamos se entregó directamente a la constructora. Nosotros nunca lo recibimos, ni cambiamos ningún cheque para pagar a la constructora”, recalca José.

“Nos destruyeron nuestras propiedades y nuestras vidas”, enfatiza Hernández.

José Feliciano dice que al tiempo que la compañía recibía el dinero de sus préstamos para empezar a construir, compraron al menos 10 propiedades en Los Ángeles, y muestra los documentos que recabó por su cuenta y prueban la compra.

Los vecinos afectados también quieren alertar a otras familias para que tengan mucho cuidado con las propuestas para convertir sus garajes en unidades habitacionales, y no les pase lo mismo que a ellos.

“La recomendación es que el préstamo de las financieras se le entregue directamente al propietario para que él administre los pagos, y así no corren el riesgo de que la constructora vaya a desaparecerse y no acaben el trabajo”.

Destaca que no vale la pena estar estresado y enfermándose. “Mejor aún, si quieren hacer una remodelación en su casa, mejor vayan a un banco o a una financiera, y saquen una línea de crédito, no agarren un préstamo de un program PACE”, enfatiza José.

La Opinión llamó por teléfono a las oficinas de dicha compañía, pero nadie contestó y no se permiten dejar mensajes. La página web se encuentra en construcción.

También se encuentra en espera de una respuesta de las financieras.