Familiares de mineros enterrados en Pasta de Conchos a AMLO: “queremos sus cuerpos”

Se cumplen 13 años de la tragedia en Pasta de Conchos

MEXICO – María del Refugio López cierra los ojos. “Aún tengo un hijo minero”, relata y, cuando vuelve a abrirlos, se miran humedecidos: después de 13 años de la muerte de su marido José Isabel Minjares en la explosión de la mina Pasta de Conchos en Coahuila, sus restos siguen ahí  y eso no le da buena espina para el futuro de su muchacho.

En las últimas horas, el presidente Andrés Manuel López Obrador, prometió que se hará justicia a aquella tragedia ocurrida la madrugada del 19 de febrero de 2006, cuando una explosión de la Mina 8 dejó bajo tierra a 65 mineros del carbón y a 600 familiares afectados. Tras algunos intentos de rescate, la empresa concesionaria Grupo México canceló las operaciones a pesar de los ruegos de parientes que tenían esperanzas de encontrarlos con vida.

Padres, madres, hijos y amigos marcharon por años sin éxitoo con la misma exigencia que ante un nuevo titular del Ejecutivo. El lunes se reunieron con el subsecretario de Gobernación Alejandro Encinas y en las últimas horas AMLO dijo que hará un planteamiento formal a la compañía que tenía la concesión para que “de manera voluntaria” asuma el rescate y también dijo que “especialistas extranjeros” pudieran ayudar.

Los familiares quieren dar el beneficio de la duda al nuevo gobierno, pero no una carta en blanco. Por eso se dieron cita al Antimonumento a Pasta de Conchos, ubicado desde el año pasado en Reforma, la principal avenida de la Ciudad de México. Anexa instalaron una jaula como un símbolo de que los mineros siguen atrapados. Dentro colocaron los cascos con el nombre de las víctimas y cada vez que se saque un cuerpo en Coahuila también quitarán su caso en la capital.

“Así sabremos como avanza el rescate”, advirtió la abogada Stephanie Erin Brewer, del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, la organización que apoyó desde hace años una demanda por parte de los familiares para obligar al gobierno mexicano a sacar los cuerpos.

María del Refugio dice que sacar los cuerpos del lugar de la explosión es más que un símbolo. “Vivimos en zona minera y no queremos que si llega a haber un accidente haya un precedente de que ahí se dejen morir a los mineros”, advierte. “Además queremos plantear que las condiciones para los mineros siguen igual: los mismos salarios mínimos, los mismos riesgos”.

En estos años que su hijo se volvió minero “porque era en lo único en que podía trabajar en la zona” ha tenido dos accidentes. Una vez le cayó una piedra en el pecho y otra quedó atrapado con una fierro de la máquina que usa… yo muero cada vez que va a trabajar pero mi hijo no lo deja aunque los pulmones se le llenan de carbón y tose. Así nos tocó vivir, pero queremos luchar para que en un futuro las condiciones sean mejor ”.