Mexicanas, aún blancos de ataques en publicidad sexualizada

Critican a las marcas que se empeñan en repetir patrones sexistas
Mexicanas, aún blancos de ataques en publicidad sexualizada
Dos imágenes que usa el gobierno mexicano en contra de la publicidad sexista.
Foto: . / Conapred

MÉXICO La Feria Internacional de la Lectura de Yucatán seleccionó un cartel publicitario con la fotografía de una mujer desnuda de espaldas con un látigo a la altura de cuello acompañada de un mensaje contundente que aparentemente pretendía ser vanguardista: “Pégame, pero déjame leer”.

La publicidad ––a cargo de la Secretaría de Cultura local–– saltó primero entre las redes sociales como un promocional más, pero, poco a poco, muchas organizaciones comenzaron a protestar por la doble ofensa: la violencia y el aval del gobierno local. El escándalo llegó a tal punto que la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) lo usa desde el año antepasado como ejemplo de lo que no se debe hacer en los medios de comunicación y la mercadotecnia.

“Al ser una de las principales fuentes de información y entretenimiento, los medios de comunicación tienen una fuerte responsabilidad en la naturalización de la violencia al reproducir modelos que refuerzan una cultura contra las mujeres y al contribuir a justificar la violencia ejercida hacia ellas”, advierte en una campaña que mantiene en su página web.

Conapred también ha ideado un evento conocido como  “La Noche de las Publivívoras” con apoyo de organizaciones pro mujeres que busca exhibir a las marcas que recurren en estas prácticas o ayudan a combatirlas.

Cartel publicitario de la Feria de Lectura en Yucatán.
Cartel publicitario de la Feria de Lectura en Yucatán.

En las últimas premiaciones, por ejemplo las marcas Ariel, Vicky Form y Kentucky Fried Chicken fueron algunas de las marcas que, “se empeñan en repetir patrones sexistas” al difundir contenidos publicitarios donde la mujer es la única que lava la ropa, la que cuida los hijos, complace al hombre y es abnegada.

No obstante a estos esfuerzos, la preocupación no ha logrado posicionarse justamente en los medios de comunicación masiva porque sería para éstos como darse un balazo en el pie. Tampoco a nivel legislativo.

México no cuenta con una ley explícita que prohíba o sancione la publicidad que use el cuerpo sexualizado de la mujer como anzuelos para vender productos. En 2015, el Senado las censuró, pero sólo para las campañas del gobierno federal y no permeó a la provincia  y mucho menos en las empresas y negocios privados, algunos de los cuales, toman las campañas feministas con sarcasmo.

A finales de febrero pasado, en medio de una oleada de intentos de secuestro contra mujeres en el Metro de la Ciudad de México, contra niñas de hasta 11 años, la Librería Porrúa publicó en redes sociales un mensaje contra la violencia… ¡hacia los hombres!

En su página de Facebook, difundió una imagen con las etiquetas #NiUnoMenos y #VivosNosQueremos con la leyenda “Porrúa se solidariza contigo. Ser hombre no te hace menos vulnerable”, en respuesta a cientos de negocios en el país que ofrecen sus instalaciones como refugios a mujeres que se sienten atacadas en la calle.

Organizaciones feministas alegan que, mientras no haya leyes y sanciones a los agresores tanto físicos como psicológicos, la violencia contra la mujer en México continuará con las cifras alarmantes de feminicidios que permanecen actualmente y las campañas en contra de la violencia de la mujer seguirán siendo el hazmereir de la realidad.

Josefina Pontigo Granados, directora de Planeación de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México denunció recientemente el uso de alrededor de 2.2 millones de dólares por parte de la administración anterior ––encabezada por Miguel Mancera–– en campañas contra la violencia hacia la mujer que no existieron o eran todo lo contrario. “Atacaban más a las mujeres”.

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

      • Siete son asesinadas cada día en México
      • Dos de cada tres mujeres han experimentado algún tipo de violencia.
      • Cuatro de cada 10 ha sido víctima de violencia sexual.
      • 15 de cada 100 de entre 20 y 24 años fueron madres siendo menores de edad.

Fuente: ONU