Las Azaleas, decididas a preservar la tradición de la escaramuza

Quieren mantener viva la cultura de sus padres y abuelos, y demostrar que son tan buenas como las mejores escaramuzas mexicanas
Las Azaleas, decididas a preservar la tradición de la escaramuza
03/17/19 /LOS ANGELES/ Las Azaleas, un grupo de ocho mujeres se dedican a las escaramuzas charras. El grupo entrena en un rancho Perris. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Aunque Maribel Rivas Gutiérrez aprendió a montar a los cinco años, no fue sino a los 13 años que hizo su debut en una escaramuza, una tradición mexicana en la que un grupo de mujeres vestidas de charras o adelitas, montan a caballo y realizan una serie de ejercicios ecuestres conocidos como suertes charras.

“Es un espectáculo bien familiar. Somos tres hermanas las que participamos en Las Azaleas, pero el resto de participantes forman parte de familias que nos conocemos y somos amigos”, dice Maribel cuyo padre es de Monterrey y su madre de Tecate, México.

En 2005, se formaron Las Azaleas, un grupo integrado formado por ocho mujeres, hijas de padres inmigrantes mexicanos.

Las Azaleas entrenan en un rancho en Perris, California. (Aurelia Ventura/La Opinion)

“La mayoría son mamás, trabajan, van a la escuela y todavía se dan el tiempo de practicar dos veces por semana”, explica Maribel, la capitana del equipo de Las Azaleas y quien es también la encargada del diseño del vestuario.

Las participantes tienen entre 18 y 45 años. Maribel es la mayor y su hermana Marisela Rivas con 18 años es la menor.

“De las ocho integrantes originales que comenzamos en 2005, solo quedamos mi hermana María Rivas y yo”, dice. “El nombre de Azaleas fue el resultado de una votación entre todas. Se propusieron diferentes nombres. Azaleas fue el que ganó”, cuenta.

La azalea es una planta en arbusto que da unas flores muy bonitas en forma de campana.

El trabajo en equipo es clave para la práctica de la escaramuza charra. (Aurelia Ventura/La Opinion)

La rutina de 12 ejercicios a galope que presentan Las ocho Azaleas, montadas en el caballo sobre una montura para mujeres que se conoce como albarda porque les permite sentarse con la pierna derecha cruzada, dura alrededor de ocho minutos al ritmo de la melodía “Arriba Pichataro” interpretada por música de banda .

“Al principio, es difícil montar y hacer las evoluciones con la pierna cruzada, pero en un día uno se acostumbra y logra el balance”, dice Maribel.

Las integrantes de Las Azaleas son: Maribel Rivas Gutiérrez, Sophia Múñoz, Marisela y María Rivas, Yesenia García, Liliana Vidales, Mireya Izaguirre e Ivette de la Riva.

“Lo más difícil es madrugar. Levantarnos a practicar a las cuatro de la mañana”, dice Maribel quien lleva 32 años participando en escaramuzas, y quien heredó el gusto por los caballos de su padre quien era jinete.

Maribel Rivas Gutiérrez, fundadora de Las Azaleas, un grupo de ocho mujeres hispanas dedicadas a la práctica de la escaramuza charra. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Para ser parte de una escaramuza, necesitas poseer un caballo de cuarto de milla y una actitud muy positiva y aceptación para trabajar en equipo. “La unión de las familias y las muchachas mantiene al equipo fuerte”, comenta.

Las Azaleas siempre se están preparando para participar en competencias regionales, estatales, nacionales e internacionales. “ Hemos ganado muchas. Si calificamos en todas las competencias estatales y nacionales, nos vamos a México al internacional”, dice.

Su entrenador es Omar García de Guadalajara. Él viene de México varias veces al año a entrenarlas.

Las ocho latinas que forman el grupo ecuestre de Las Azaleas se sienten muy orgullosas de seguir la tradición de la escaramuza. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Maribel cuenta que competir en México siempre las deja en desventaja porque no pueden llevar a sus caballos, y tiene que participar con equinos rentados. “Una vez llevamos a nuestros ocho caballos. No sé cómo le hicimos, pero recaudamos los fondos que necesitábamos. Lamentablemente se nos murieron dos al llegar por lo largo del viaje, y decidimos no volverlos a llevar”, cuenta.

A pesar de todos los desafíos, han ganado muchos premios.  “En la zona sur de California hay como 18 equipos de escaramuzas”, dice.

Liliana Vidales, una estudiante de comercio internacional, viene desde Bakersfield dos veces a la semana a los ensayos de Las Azaleas. “Es mucho esfuerzo y dinero el que inviertes, pero lo hago porque quiero estar en un equipo que le eche ganas, por eso vengo hasta acá”, dice Liliana quien este es su primer año con Las Azaleas. Su caballo lo deja en Bakersfield para no llevarlo y traerlo. Sus padres son de Guanajuato, México.

Algunas de los ejercicios ecuestres más audaces es la raya del caballo que consiste en frenar o detener bruscamente un caballo a galope, de modo que las patas traseras se paran en seco deslizándose sobre la tierra y dejando una marca.

Yesenia García de 21 años, quien trabaja y estudia para médico veterinaria, es una de la Azaleas que hace la raya del Caballo. “Si me da nervios, pero más que todo porque no le quiero fallar al equipo”, comenta.

Sin embargo, se declara una enamorada de los caballos y las escaramuzas.

“Me encanta y me hacen sentir mucha adrenalina. Aunque a veces el trabajo no es fácil, y es complicado estudiar, trabajar, atender al caballo y entrenar, pero unidas, todo se hace mejor. Cuando mis amigos se enteran lo que hago, me dicen que estoy loca. Me preguntan, si no me asustó”, dice esta joven cuyos padres son de Jerez, Zacatecas.

“Mi papá era charro. Siempre le han gustado los caballos y me incluyó en todo. Yo comencé a montar desde los cuatro años”, relata.

Las Azaleas son mujeres que trabajan y estudian, y algunas tienen hijas, pero que se dan tiempo para la práctica de la escaramuza charra. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Tanto le gusta la escaramuza charra, que formó un grupo infantil de escaramuzas al que llamó Amarilis y que está conformado con niñas de cinco a 12 años. “Entre más chicas es menos el miedo”, cuenta.

El momento culminante es cuando las ocho Azaleas entran al ruedo cabalgando en sus caballos, vestidas con elegantes trajes de charras a mostrar lo que han logrado en meses de entrenamiento.

“Uno no escucha nada. Nomás está enfocado en lo que hace. No suspiramos hasta que terminamos. Y cuando vamos hacia afuera, damos un grito de felicidad como diciendo, la hicimos”, dice emocionada Mireya Izaguirre de 26 años quien comenzó a competir desde los 12 años y es madre de una niña de dos años. “Si me gustaría que siguiera la tradición. Su papá es charro”, comenta.

Maribel, la capitana de las Azaleas dice que para ellas como mexicoamericanas de primera generación es muy importante mantener la tradición de las escaramuzas charras y pasarlas a sus hijos. “Nos dan un sentido de pertenencia y estamos tratando de preservar nuestra cultura. Si no se hace, se pierde lo que somos”, dice mientras su hija Clarice Gutiérrez de 10 años escucha atenta a su madre montada en un caballo.