Pareja de ancianos tiene los días contados para ser desalojados

La falta de vivienda para los adultos mayores de escasos recursos es un problema crónico sin solución a corto plazo, dicen.
Pareja de ancianos tiene los días contados para ser desalojados
03/20/19 /LOS ANGELES/Fernando Saenz and Maria Dominguez are facing eviction from their home of years. The senior couple lost their home when their daughter sold the house without their knowledge. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Si para el 31 de marzo, los esposos Fernando y María Sáenz no se salen de la casa que habitan en el sur de Los Ángeles, serán desalojados y terminarán viviendo en las calles.

Aunque el problema inició con un conflicto familiar, muchos adultos mayores en Los Ángeles viven al borde del desamparo como María y Fernando. Algunos ya se han sumado al ejército de personas sin hogar de la urbe angelina.

Fernando de 83 años es un inmigrante de Yucatán, México, padre de cinco hijos, quien años después de enviudar se casó con María de 71 años, una inmigrante de Michoacán, México a quien conoció en un salón de baile hace cuatro años. “Nos casamos hace tres años”, dice María.

Pero poco les duró la felicidad porque en 2018, se dieron cuenta que Nora, la hija menor de Fernando, estaba poniendo en venta la vivienda donde el padre ha vivido por 30 años.

Fernando Sáenz and María Domínguez Sáenz casados hace tres años, enfrentan el desalojo para fin de mes. (Aurelia Ventura/La Opinion)

“Lo que sucedió es que hace algunos años, mi hija que se dedica a las Bienes Raíces, me propuso construir unos departamentos en la parte trasera de la casa. Para eso necesitaba refinanciar la hipoteca. Me convenció y yo le dije que sí. Sólo que al hacer el refinanciamiento, puso la casa a su nombre. Yo le firmé todo porque entonces nos llevábamos de maravilla”, platica Fernando.

El padre de familia cree que la relación con su hija menor se enrareció cuando él se volvió a casar y solicitó la residencia permanente para su esposa María. Además, considera que hay cierto recelo con otras hermanas. “Mi hija me dice, que te ayuden las otras”, comenta.

El caso es que cuando se fue a dar cuenta, la casa donde crecieron sus hijos ya estaba vendida, y los nuevos dueños estaban viviendo en uno de los departamentos construidos en el patio.

Eso ocurrió a finales de mayo de 2018. Los nuevos propietarios los llevaron a corte para obligarlos a desalojar. El juez aprobó el desalojo y determinó que los Sáenz no tenían derecho a ninguna compensación por parte de los nuevos dueños porque la venta había sido hecha por un familiar.

A sus 83 años, Fernando Sáenz no tienen un techo seguro para él y su esposa. (Aurelia Ventura/La Opinión)

María dice que ella y su esposo Fernando se han sentido muy agobiados. “Lo veo muy triste. No comenta nada. Duerme mucho”.

La pareja vive de la pensión mensual de 726 dólares de Fernando. “No tienen idea cómo hemos buscando departamento, pero por un single (un departamento de un solo cuarto) en esta área del sur de Los Ángeles, piden 1,000 o 1,100 dólares de renta. De dónde vamos a sacar. Además quieren por lo menos 1,000 dólares de depósito”, comenta María.

“También hemos puesto solicitudes en lugares de vivienda para adultos mayores, pero no hemos tenido respuesta, y estamos desesperados”, sostiene. “Yo duermo en ratitos, pero la preocupación me despierta”, revela María.

Al estrés por no tener un lugar donde vivir, se ha sumado, el intenso acoso que sufren por parte de los nuevos propietarios que viven en la parte trasera de la casa. “En ocasiones, nos bloquean con su camioneta la entrada a la casa para que no podamos salir. La ponen pegadita a la puerta”, platica María.

Fernando Sáenz con su fallecida esposa y sus cinco hijos cuando eran menores. (Aurelia Ventura/La Opinion)

La pareja ha comenzado a vender sus pertenencias para quedarse con un equipaje mínimo por si tienen que dormir en la calle.

Fernando hizo un llamado a la comunidad para que los ayuden a encontrar un departamento pequeño en el que puedan vivir con el pago de una renta accesible.

Nora Saénz, hija de Fernando Sánchez dijo que vendió la casa porque al lado vivían tres de sus hermanos, y no pagaban renta ni querían hacerlo porque decían que no podían.

Hizo ver que su padre si tenía derecho a que la nueva dueña les pagara por reubicarse porque la casa donde viven es de renta controlada. “Lo que pasa es que no tuvieron un buen abogado que los defendiera por parte de la organización que los estaba apoyando.  Ellos convencieron a Mar, la esposa de mi papá para que firmara el documento para salirse de la casa a cambio de nada. Yo creo que ellos todavía tienen oportunidad de quedarse en la casa y no ser desalojados, si encuentran un buen abogado que los ayude”, indicó.

Fernando Sáenz y María Domínguez Sáenz piden la ayuda de la comunidad para encontrar un lugar dónde vivir a un precio que puedan pagar. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Sin vivienda para adultos mayores

Miguel Velásquez, coordinador de casos de los Servicios para el Centro de Adultos Mayores St. Barnabas, afirma que la falta de vivienda a precios económicos para las personas de la tercera edad, es un problema fuera de control en Los Ángeles.

“Siete de cada diez adultos mayores que vienen a St.Barnabas, están a punto de ser desamparados”, asegura.

“Lo que ha pasado es que los mayores de bajos ingresos, no pueden pagar los constantes incrementos de renta que quieren los propietarios porque ellos viven de una pensión del seguro social que es fija, y no aumenta”, comenta.

Y menciona que ahora mismo hay muchas presiones para sacar a los adultos mayores de sus viviendas.

“Una persona mayor que tiene 20 o 25 años viviendo en un departamento con una renta de 500 dólares en un single, los propietarios quieren que se salgan porque al irse, lo rentan al doble”, indica.

Velásquez dice que lo que están viendo en St, Barnabas, es terrible porque no hay suficientes viviendas a precios accesibles para ellos en Los Ángeles.

“En un caso, vimos que el propietario acusó a una señora de tener chinches en su departamento para obligarle a salirse. Con la ayuda de algunas organizaciones legales, logramos probar que no era verdad y que no la sacaran, pero el acoso es constante”, expone.

Es tanta la demanda de vivienda a precios baratos, que cuando un edificio de 60 departamentos se construye para los adultos mayores, hay una lista de solicitantes de 700.

Fernando Sáenz y María Sáenz viven de una pensión mensual de menos de 800 dólares. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Añade que para los ancianos beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS), es aún más complicado porque muchas veces tienen pensiones de 59 o 250 dólares mensuales cuando mucho. “Por ser tepesianos no tienen derecho a la ayuda complementaria del estado que podría aumentarles la pensión hasta 1,000 dólares. En cambio los residentes o ciudadanos sí pueden disponer de esa ayuda, que junto con su seguro social, hace una diferencia en sus vidas”, expone.

Definitivamente, considera Velásquez, muchos ancianos no solo están luchando contra el desalojo, sino que viven preocupados porque termine el año de su contrato de renta, porque no saben cuánto les van a aumentar.

“Cualquier aumento por pequeño que sea, tiene un efecto dominó en sus vidas porque el alza del alquiler, significa menos dinero para comer o para el copago de sus medicinas. El resultado es que muchos ancianos viven con depresión y ansiedad”, dice.

Señala que francamente no hay una solución a corto plazo para el problema crónico de la falta de vivienda accesible para los adultos mayores. “Lo único que debíamos hacer es que las personas de 40 y 50 años, tomen charlas mandato.rias para concientizarlos de que deben ahorrar para su vejez”, expone