Pareja de detenido en Mesa Verde pide ayuda para abogado de migración

Sin asistencia legal, corre el riesgo de ser deportado a El Salvador donde fue víctima del abuso de pandillas

Pareja de detenido en Mesa Verde pide ayuda para abogado de migración
Ulises Marroquín va para un año en detención migratoria en Bakersfield.
Foto: GoFundme

J.J.Ramírez y Ulises Marroquín se conocieron y se hicieron pareja en el Centro de Detención Mesa Verde del Servicio de Migración y Aduanas ubicado en Bakersfield.

J.J. logró recuperar su libertad después de pasar seis meses bajo custodia, pero Ulises aún sigue detenido. J.J. ha lanzado una campaña online de recolección de fondos para conseguirle un abogado de migración que lo represente y evite su deportación a El Salvador.

“Ulises merece una oportunidad de estar en el país y de regresar con su familia”, dice J.J.

A principios de mayo de 2018, J.J. fue llevado por agentes del ICE a Mesa Verde; Ulises tenía pocas semanas de haber entrado a finales de abril de 2018.

J.J. de 27 años se identifica como transgénero y Ulises de 25 años es un hombre gay.

J.J. Ramírez logra obtener un permiso para permanecer en el país bajo la protección contra la tortura por los riesgos que corre si regresa México como transgénero. (Foto suministrada).
J.J. Ramírez logra obtener un permiso para permanecer en el país bajo la protección contra la tortura por los riesgos que corre si regresa México como transgénero. (Foto suministrada).

“Nos conocimos a las pocas de semanas de ingresar a Mesa Verde. Nos hicimos amigos y luego pareja en el lugar menos pensado para conocer románticamente a alguien, pero eso nos ayudó a sobrellevar las terribles condiciones que se viven en Mesa Verde”, relata J.J. quien recuperó su libertad el 22 de noviembre. Desde entonces se ha dedicado a luchar porque Ulises también pueda dejar la detención.

“La situación médica de Ulises es complicada. Él sufre de estrés postraumático, esquizofrenia y paranoia. Y si bien le dan medicamentos en Mesa Verde, no son los que necesitan para sus padecimientos”, señala.

Ulises vino de El Salvador a los 16 años de edad. Escapó de su país después de ser víctima de la violencia de las pandillas en su país y en su camino a Estados Unidos. Vivía en la ciudad de Mendota en el Valle Central cuando lo detuvieron por una violación de tráfico y fue entregado al Servicio de Migración y Aduanas (ICE) ya que tenía dos incidentes previos de manejar en estado de ebriedad (DIU).

J.J vive en Santa Bárbara con su mamá Eli Ramírez. “A mi me tuvieron en una prisión estatal por cinco años por un delito que cometí. Cuando cumplí mi condena, me trasladaron al centro de detención Mesa Verde de ICE con la intención de deportarme”, narra.

Un día después de recuperar su libertad, la Oficina de Defensores Públicos de San Francisco que había tomado el caso de J.J., consiguió que el gobierno estadounidense le otorgara una protección migratoria bajo la Convención contra la Tortura (CAT) que le permite permanecer en el país sin miedo a la deportación y con un permiso para trabajar. “Estoy aún esperando que me den el permiso de trabajo”, afirma.

Ulises Marroquí se encuentra detenido hace casi un año en el Centro Mesa Verde de ICE en Bakersfield. (Foto suministrada).
Ulises Marroquín se encuentra detenido hace casi un año en el Centro Mesa Verde de ICE en Bakersfield. (Foto suministrada).

A J.J. lo trajeron de México cuando apenas tenía tres meses de edad. “Conseguí la protección migratoria contra la tortura porque se presentaron evidencias del peligro que corría, si me regresaban a México por mi identidad como transgénero”, dice.

Cuenta que incluso cuando estuvo detenido en Mesa Verde, trataba siempre de esconder que él era transgénero para evitar sufrir alguna agresión por parte de sus compañeros o los propios guardias. “Yo llevo el pelo suelto, pero me lo amarraba hacia arriba para no llamar la atención”, platica.

Hace ver que Ulises corre muchos riesgos en detención migratoria, no solo porque no recibe el tratamiento médico adecuado sino por ser gay. “Él lo oculta y solo se lo confía a la psicóloga con la que a veces puede hablar en Mesa Verde”, expone.

“En Mesa Verde, hay miembros de las pandillas de la Mara Salvatrucha, M-13, Los Paisanos y Los Norteños. Eso sin contar con que los guardias nos discriminan mucho. A mi me daba mucho miedo, y aún lo tengo por Ulises. Nos ponen en dormitorios de 100 camas cada uno. Todos revueltos”, dice.

Ulises Marroquí con su hermano menor. (Foto suministrada).
Ulises Marroquín con su hermano menor. (Foto suministrada).

J.J. platican todos los días por teléfono con Ulises. “Él no me habla mucho de lo que pasa dentro. No quiere que me  preocupe. Pero yo sé, que no está bien y corre el peligro de que lo golpeen y lo maltraten”, observa.

Aunque extraña mucho a Ulises, J.J. dice que se siente contento de estar libre al lado de su mamá. “Quiero enmendar mis errores del pasado y ayudarla porque ella me apoyó con dinero cuando estuve preso”, expresa J.J. quien se gana la vida como preparador de impuestos y quiere estudiar negocios.

Por ahora, hace un llamado desesperado a la comunidad para que hagan donativos a la cuenta de Ulises en el sitio GoFundme para contratar un abogado de migración, evitar que regrese a El Salvador y sea víctima de abuso por las pandillas. “La familia de Ulises, su madre Elizabeth y su hermano menor no tienen fondos para pagar a un abogado de migración. Contar con un defensor es vital para evitar su deportación”, remarca.

La meta es recaudar 11,000 dólares, pero solo han podido conseguir 30 dólares en donativos.