California: con más inmigrantes, pero con menos educación

Los retos laborales estadounidenses exigen una fuerza laboral más calificada; los hijos de migrantes tratan de cambiar la historia
California: con más inmigrantes, pero con menos educación
Latinos en California (Jacqueline García)
Foto: Impremedia

En 2017, casi 19 millones o 63% de 30 millones de adultos de origen inmigrante no tenían credenciales de estudios de postsecundaria y viven predominantemente en seis estados: California, Texas, Nueva York, Florida, Illinois y Nueva Jersey, señala un reporte del Instituto de Políticas de Migración (MPI).

Pero California por si sola es hogar del 25% de esta población, seguida por Texas, y, de hecho, en el “Estado Dorado” viven 7.5 millones de personas que no pasaron más allá de la secundaria y representan un factor determinante para los retos de tener una fuerza laboral poco calificada en el siglo XXI.

Dos ejemplos son Antonio Soltero López, de 53 años, originario de Jalisco, conductor de un camión recolector de basura por 30 años quien solamente estudio hasta el sexto grado de primaria en México, y Genaro Márquez, de 44 años y recolector de cajas de cartón quien apenas tiene dos años primaria.

Genaro Márquez, de 44 años, es un recolector de cajas de cartón quien apenas tiene dos años primaria.

“Yo llegué a Estados Unidos a los 23 años y siempre he hecho este trabajo”, dijo Antonio a La Opinión. “Por trabajar no fui a la escuela, y a mi hija [de 22 años] quise darle una carrera pero ya no quiso estudiar y acabó trabajando en un supermercado”.

Por su parte,  Genaro dijo que a él nunca le gusto estudiar y solamente siguió el patrón de conducta de su abuelo y su padre, quienes para evitar ir a la escuela mejor se venían a Estados Unidos a trabajar en lo que fuera.

“En este trabajo, por una tonelada de cartón que junte en dos días me la pagan a $65.00”, informó Márquez, inmigrante de Zacatecas, México. “Soy soltero y eso me ayuda en parte a sobrevivir, porque soy indocumentado y en ningún lado te dan trabajo si no tienes papeles”.

Doble pérdida

El reporte “Adultos de origen inmigrante sin credenciales postsecundarias: un perfil de 50 estados” de los investigadores Jeanne Batalova y Michael Fix para el Instituto de Políticas de Migración (MPI)

ha desarrollado perfiles de adultos de primera, segunda y tercera o más alta generación sin credenciales postsecundarias, es decir, sin títulos académicos, así como certificaciones y licencias profesionales en los Estados Unidos en general y para 50 estados y el Distrito de Columbia.

Antonio Soltero López, originario de Jalisco y conductor de un camión recolector de basura por 30 años dijo que por trabajar no fue a la escuela. (Jorge Macías)

“En un apretado mercado laboral en el país, es importante para las administraciones políticas locales y estatales el desarrollo de políticas de entrenamiento, educación superior, vocacionales y de habilidad en el inglés para atender las necesidades”, dijo a La Opinión, Michelle Mittelstad, directora de comunicaciones y asuntos públicos del MPI. “Es una pérdida para ellos y la economía”.

Estados Unidos se enfrenta a un doble vínculo demográfico: su población está envejeciendo y las tasas de natalidad están disminuyendo y al mismo tiempo, amplias fuerzas económicas están reestructurando el mercado laboral.

Dado que se prevé que los adultos de origen inmigrante, es decir, los inmigrantes y sus hijos nacidos en los Estados Unidos, representen casi todo el crecimiento de la fuerza laboral en las próximas dos décadas, resulta imperativo asegurar que esta población tenga las credenciales postsecundarias necesarias para satisfacer la creciente demanda para los trabajadores calificados.

“La nación y muchos estados no podrán alcanzar sus metas educativas y de fuerza laboral sin profundizar sus inversiones en la mejora de la calificación de sus residentes de origen inmigrante”, escribieron los autores del reporte.

De hecho, los adultos de origen inmigrante representaron el 30 por ciento de todos los adultos de Estados Unidos sin  credenciales postsecundarias en 2017.

Raymundo Ramos, de 18 años, quiere ser veterinario, y su amiga Victoria Martínez, de 19, quiere ser enfermera. (Jorge Macías)

En el informe del MPI se señala que las concentraciones de individuos sin educación postsecundaria fueron mucho más altas en algunos estados: el 58 por ciento de todos los adultos en California (7.5 millones), el 43 por ciento en Nevada y Massachusetts y el 40 por ciento en Texas y Connecticut.

En todos los estados, excepto en New Hampshire y Maine, el número total de adultos de origen inmigrante ha crecido más rápido que el número de adultos con padres nacidos en esta nación desde el año 2000.

En cambio, los inmigrantes en varios estados del llamado “cinturón manufacturero”, incluyendo Michigan y Ohio, tienen más probabilidades de tener credenciales postsecundarias que sus homólogos nacidos en los Estados Unidos, en parte como resultado de iniciativas estatales y locales para combatir el declive de la población al atraer talento nacido en el extranjero.

Cambios determinantes

“Para que las economías estatales y nacionales se beneficien plenamente del potencial sin explotar a los trabajadores de origen inmigrante, las iniciativas de acreditación deberán ser capaces de ayudar a los participantes a superar una serie de desafíos en el mercado laboral, incluso mediante el desarrollo de la competencia en el idioma inglés y el llenado de vacíos en la educación anterior, así como las habilidades de perfeccionamiento de la demanda en sectores clave”, escribieron los investigadores Jeanne Batalova y Michael Fix.

En medio de este panorama, hay jóvenes latinos que quieren cambiar la historia como Raymundo Ramos, de 18 años de edad y su amiga Victoria Martínez, de 19, ambos estudiantes en el Colegio del Este de Los Ángeles (ELAC).

“Yo quiero ser un veterinario, y lo voy a lograr”, dijo él.

“Yo quiero acabar una carrera como enfermera registrada”, añadió ella. “En mi campo hay mucho trabajo, pero habría que sentar las bases para que al tiempo que estudiamos nos dieran la oportunidad de prepararnos, porque cuando hay una vacante, lo primero que piden son dos años de experiencia”.

Así, en el estudio del MPI, Raymundo y Victoria se clasifican entre el 70% de los hijos de inmigrantes latinos de California de 16 a 64 años de edad que viven o nacieron en Estados Unidos y son parte de la segunda generación (2.7 millones de personas) que se esfuerza para obtener una educación superior.