Inicia la ‘Semana Santa de amor y salvación’ en el mundo católico

En solemne Domingo de Ramos, el Arzobispo José Gómez llama pueblo católico a la reflexión en el misterio de la redención de Jesús
Inicia la ‘Semana Santa de amor y salvación’ en el mundo católico
El arzobispo José H. Gómez bendice las palmas en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles.
Foto: Jorge Luis Macías

Miles de católicos de Los Ángeles celebraron de forma solemne el inicio de la Semana Santa con el tradicional Domingo de Ramos junto al arzobispo José H. Gómez durante la misa en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles.

“Hoy entramos en la más sagrada de las semanas, la semana de la salvación, la semana del amor”, dijo en su homilía el arzobispo Gómez. “Jesús entra a Jerusalén en esta Semana Santa, para revelar que él es el Mesías, el Cristo, el enviado para salvarnos”.

Previo a la celebración eucarística, en la Plaza de la Catedral, el líder del pueblo católico de Los Ángeles bendijo las ramas de palmera que fueron regaladas a los visitantes. La misa en español estuvo a cargo del padre David Gallardo, pastor de la Catedral.

También conocido como Domingo de la Pasión, el primer Día de la Semana Santa conmemora la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén poco antes de ser entregado a la muerte en la cruz.

La catedral de LA durante el Domingo de Ramos. (Jorge Macías)

“Todos necesitamos amor y salvación”, dijo el prelado. “Toda la raza humana necesita amor, toda la humanidad necesita salvación. Dios entiende eso, pero con demasiada frecuencia, nosotros no”.

Recordó que, al pie de la cruz, los soldados y los gobernantes se ríen de la salvación y se burlan del regalo que Jesús viene a traernos: “Él salvó a otros, que se salve él a sí mismo”.

“Esa es una tentación que todos tenemos. O bien pensamos que no necesitamos la salvación, o creemos que podemos salvarnos a nosotros mismos; esta es la tentación del mundo moderno: creemos que podemos vivir bien sin Dios, que podemos ser felices por nuestros propios inventos”.

“¡Pero no podemos!”, añadió. “El ladrón en la cruz lo sabe. Y escuchamos su oración hoy: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino”.

Entre la multitud que cantó “Hosanna” [Salve] Bendito el que viene, en nombre del Señor”, estaba David Cortez, un inmigrante de Michoacán, México.

“Desde este día seguiré rezando para preparar mi alma y mi espíritu y vivir una verdadera Semana Santa”, dio Cortez.

David Cortez (i), un inmigrante de Michoacán, México, levanta su palma para que sea bendecida.

Radiantes de alegría, las monjas Azucena del Santo Tabernáculo, María Goretti y Seráfica de Jesús Hostia, pertenecientes a la congregación Franciscanas Pobres de Jesús ondearon al cielo sus palmas para que las bendijera el arzobispo Gómez.

“Nosotros nos preparamos en un clima de silencio y meditación y preparar un camino para vivir la Semana Santa resguardando el alma”, dijo la hermana Azucena. “Nuestra comunidad vive con mucha alegría silenciosa en nuestro corazón, en penitencia, ayuno y meditación”.

Misterio de amor en Santo Tomás el Apóstol

Mientras tanto, en la iglesia de Santo Tomás el Apóstol, donde se congrega una inmensa comunidad centroamericana, el padre Jorge Soto invitó a los fieles a reflexionar sobre el misterio de la redención, “un misterio de amor de Dios por nosotros”.

Kevin Cerón, un salvadoreño-estadounidense que forma parte del grupo de jóvenes de dicha parroquia y que vendía palmas a los feligreses, junto con su amiga Ivette Muñoz, dijo que en El Salvador y Guatemala celebramos también las “alfombras de la calle”.

Las hermanas de la congregación Franciscanas Pobres de Jesús (Jorge Macías)

“Los diseños coloridos que hace la gente tiene mucho arte”, dijo. “Las alfombras se hacen de arroz pintado, serrín y flores que se colocan en la calle desde el Viernes Santo”.

Apostada en la acera del bulevar Pico, a un costado de la iglesia, Josefina Oropeza, instaló su puesto de venta de elaborados ramos y palmas traídas especialmente desde la comunidad de Chapulco, ubicado en la zona del valle de Tehuacán, Puebla.

“En mi comunidad, todos nos dedicamos a la artesanía de la palma”, comentó Josefina. “Nos preparamos con ocho meses de anticipación para el Domingo de Ramos; para nosotros esto que hacemos es arte, y el arte se disfruta”.

Añadió que para la elaboración detallada de las palmitas, el proceso comienza cuando podan la palma, con sumo cuidado, a fin de no dañar la palma. Ella tenía contemplado ganarse unos $1,000 por la venta.

Por su parte, Yolanda García, una mujer de 72 años, de Guatemala, expresó que compró sus palmas “para llevárselas a mis nietecitos y poner una en mi cuarto como protección”. De hecho, se llevó las que tenían imágenes del Sagrado Corazón, San José, la Virgen de los Ángeles y del Divino Niño.

El padre Jorge Soto, vicario parroquial en Santo Tomas el Apóstol bendice a los fieles. (Jorge Macías)

Frente a esta creencia, el padre Jorge Soto explicó que las palmas, que deberían regresarse a la parroquia para ser quemadas y se puedan utilizar en la imposición de la ceniza al siguiente año y dijo que si bien la participación de los fieles es importante, nunca deben guardarse como ‘amuletos”.

‘Debemos trabajar en el proceso de formación de la fe”, dijo el sacerdote. “A veces, la mayoría de los inmigrantes han tenido dificultad para acceder a la catequesis, y eso es un desafío para la iglesia, porque sabemos que las palmas deben emplearse como símbolo de devoción y no de superstición”.