Católicos angelinos escenifican un Viacrucis para los inmigrantes

Jesus Rafael Serrano personificó a Jesús en la Pasión y Muerte de Cristo de la iglesia de la Placita Olvera
Católicos angelinos escenifican un Viacrucis para los inmigrantes
El Viacrucis que honra a los inmigrantes en la Placita Olvera.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

La falta de sus extremidades no fue obstáculo para que José Luis Hernández y Benito Murillo, dos inmigrantes hondureños, mutilados al caer del tren en México durante su viaje a los Estados Unidos, participaran en el Viacrucis del Viernes Santo.

Caminaron desde la Iglesia de Nuestra Señora Reina de Los Ángeles de la placita Olvera hasta el Ayuntamiento angelino donde se escenificó la crucifixión.

Quisimos venir para representar a los inmigrantes y a los aproximadamente 23,000 centroamericanos que vienen por México, viviendo un viacrucis por querer llegar a este país”, dijo José Luis.

José Luis Hernández, un joven mutilado de Honduras participó en el Viacrucis de la Placita Olvera (Aurelia Ventura/La Opinion)

Mutiliado de una pierna, de uno de sus brazo y parte de su mano, José Luis comentó que el Viacrucis que ellos vivieron en su búsqueda por una vida mejor, no se compara con el de Jesús.

“Nosotros sufrimos terrible. Nos caímos de un tren, perdimos las extremidades, nos asaltaron, pasamos hambre y vimos las atrocidades que hacían con otros inmigrantes. Fue una pesadilla”, afirmó José Luis quien en esa época tenía 17 años.

A sus 30 años, José Luis dijo que su única esperanza está fincada en su fe en Dios. “Cristo nos motiva a seguir adelante y no has ayudado a encontrar paz en la tormenta porque las autoridades de migración no tienen piedad ni compasión para un inmigrante con discapacidad”, señaló.

Benito Murillo, un inmigrante que quedó discapacitado, en el Viacrucis.
Benito Murillo, un inmigrante que quedó discapacitado al caer del tren La Bestia en México cuando venía a Estados Unidos, participó en el Viacrucis. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Benito Murillo de 42 años, mutilado de su brazo y la pierna izquierda en 2005, dijo que desde que decidieron salir de Honduras han vivido un Viacrucis.

“Después de que caí del tren y que pasé un año en un hospital de México, me deportaron a Honduras. En 2017, decidí regresar a Estados Unidos por falta de oportunidades y ayuda para las personas con discapacidad en mi país. Uno allá se muere. Acá, migración me tuvo detenido seis meses sin compasión alguna”, afirmó.

Los mutilados del tren de la Bestia en México como José y Benito viven con una cruz permanente, aferrados a su fe. “No tenemos trabajo. No contamos con un permiso de trabajo. No nos han dado el asilo político. Vivimos de personas que nos ayudan”, precisó Benito.

Viacrucis de la Placita Olvera.
Cientos de fieles católicos se unieron al Viacrucis de la Placita Olvera. (Aurelia Ventura/La Opinion)
Viacrucis de la Placita Olvera.
Con mucha fe, los fieles católicos de Los Ángeles participaron en el Viacrucis de la Placita Olvera dedicado a los inmigrantes. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Fueron cientos los que se unieron al Viacrucis de la iglesia de la Placita Olvera, familias, madres con sus hijos en brazos o carreolas, inmigrantes en su mayoría a quienes el calor primaveral y los rayos del sol que por momentos pegaban duro, no los detuvo para cumplir con la celebración religiosa del Viernes Santo.

Viacrucis de la Placita Olvera.
El padre Arturo Corral de la iglesia de la Placita Olvera ha promovido la celebración del viacrucis dirigido en los inmigrantes. (Araceli Martínez/La Opinión).

Dedicado a los migrantes

El pastor de la Iglesia de Nuestra Señora Reina de Los Ángeles, el padre Arturo Corral Nevárez, dijo que este año, el Viacrucis estuvo dirigido a la migración, los desastres naturales ocurridos en California y al desamparo.

“Queremos que este Viacrucis nos haga siempre conscientes de que debemos ser un Santuario para los inmigrantes, y estar preparados con respuestas a las quemazones y a los problemas de los desamparados”, expuso.

Mi mensaje para los inmigrantes es siempre de esperanza. Para quienes han sido mutilados en su trayecto a este país, les digo que tenemos que alegrarnos porque tenemos un Salvador que cuando entra en nuestras vidas, somos capaces de ser solidarios y tender la mano a los demás”, sostuvo.

El padre Corral confesó que personalmente le produce miedo cuando se encuentra en la parroquia con las familias separadas por la migración. “La fuerza de este Viacrucis me ha enseñado a perder ese miedo y a aprender que con las cualidades que Dios me ha dado y con la gente de la parroquia, podemos tender la mano a los inmigrantes que sufren horriblemente”, enfatizó.

Viacrucis de la Placita Olvera.
Un emotivo día se vivió en las calles del centro de Los Ángeles con motivo de la escenificación del Viacrucis en la Placita Olvera. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Cruz y calvario

Durante la procesión religiosa, entre rezos y cantos, cada participante recordaba su propia cruz y calvario.

Hilda Montecinos, una inmigrante de Puebla, México quien vino a los Estados Unidos en 1984, recordó el calvario que vivió cuando intentó ingresar a los Estados Unidos.

“Nos metieron a cuatro en una cajuela para cruzar la frontera por Tijuana. Logramos pasar sin problema, pero los americanos que nos cruzaron, perdieron la llave de la cajuela. Tuvieron que llamar a una grúa para poder abrirla y sacarnos”, recordó.

Pero mientras eso ocurría, sentían que se iban a morir. “No podíamos ya casi respirar. El calor era insoportable. Todo lo que queríamos era salir y respirar. Para colmo, cuando llegaron los de la grúa, los que nos cruzaron no querían que hiciéramos ruido para que no se dieran cuenta que había gente escondida”, dijo Hilda, madre de seis hijos y tres nietos nacidos en los Estados Unidos.

Viacrucis de la Placita Olvera.
Muchos inmigrantes se identifican con el Viacrucis vivido por Jesús. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Mientras Edy Martínez sostenía la cruz en espera de la procesión en una estaciones del Viacrucis, recordaba que cruzó todo México en tren para venir a este país. “Fue un calvario, pero ya pasó”, dijo este inmigrante de Guatemala, reparador de joyería quien se casó en Los Ángeles y es padre de dos hijos.

Betty Castellanos llegó con sus hijos Leo, Diana y Samantha al Viacrucis de la Placita Olvera. Ella vivió su propio drama cuando cruzó el desierto de Arizona para venir a Estados Unidos en el año 2000.

“Nos brincamos por un alambre de púas. Se me rompió el pantalón. Estaba desesperada. Me quería regresar. Y como Jesús me caí y me levanté muchas veces con las rodillas sangrantes”, dijo.

Viacrucis de la Placita Olvera.
Los fieles católicos de la iglesia de la Placita Olvera llevaron a cabo la escenificación de la pasión y muerte de Cristo. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Mucha fe

Cecilia Rodríguez platicó que para ella el Viernes Santo es un día bien sagrado en el que se recuerda la pasión y muerte del Señor.  “Yo cargué una cruz muy pesada durante mi matrimonio. Mi esposo era muy buena gente, pero estuvo muy enfermo durante 28 años hasta que murió”, confió.

Isabel Maldonado quien vino de Highland Park con su esposo y con el mayor de sus ochos hijos a presenciar el Viacrucis, dijo que Dios la hizo sanar de un cáncer hace 20 años.

“El dio su última gota de sangre por nosotros. Por qué no venir este día tan especial”, indicó Isabel quien remarcó que emigrar a Estados Unidos no mermó su fe católica. “Al contrario, todos mis hijos fueron bautizados y rezamos juntos el Rosario todos los días”, subrayó.

Viacrucis de la Placita Olvera.
Una celebración que lleva más de 100 años en Los Ángeles. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Jóvenes actores

La iglesia católica de Nuestra Señora Reina de Los Ángeles de la Placita Olvera tiene 109 años que lleva a cabo la escenificación de la Pasión y Muerte de Cristo por las calles del centro de Los Ángeles. Desde hace algunos años, la organización del Viacrucis está a cargo del grupo de jóvenes católicos.

Malaquías Ixmata, un inmigrante de Guatemala, encargado de los preparativos del Viacrucis, dijo que este año participaron como 30 personas de 18 años para arriba.

“Nos preparamos durante un mes”, comentó al terminar la dramatización.

“Todos los que participamos, estamos contentos. Es nuestro deber participar en la parroquia y animamos a más jóvenes a ser parte”, expresó con satisfacción.

Viacrucis de la Placita Olvera.
Jesús Rafael Serrano personificó a Jesús por tercer año en el Viacrucis de la Placita Olvera. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Por tercer año consecutivo, Jesús Rafael Serrano personificó a Jesús. Durante varias cuadras entre la Placita Olvera y el Ayuntamiento de Los Ángeles cargó una pesada cruz de madera. Sobre su cabeza, llevaba una corona de espinas.

“Me llena mucho espiritualmente hacer el papel de Jesús”, dijo este inmigrante mexicano de 35 años dedicado a la preparación de alimentos.

Hizo ver que su participación se la dedica a los inmigrantes que no tienen papeles. “Yo vine en 2003 a los Estados Unidos y estuve siete años indocumentado. Cuando pude hacerme residente, noté la diferencia. Como indocumentado no tienes muchos derechos, pero ellos vienen a trabajar y a esforzarse”, afirmó.

A todos los inmigrantes, les pidió que le sigan echando ganas y no se desanimen. “Tal vez cuando menos lo esperen puedan arreglar su estatus migratorio. Las reglas cambian y la oportunidad se presenta”, dijo.