Angelinos cumplen con la bendición de animales en el Sábado de Gloria

Una amplia variedad de mascotas hicieron una larga procesión hasta llegar al templete donde el arzobispo los rociaba con agua bendita
Angelinos cumplen con la bendición de animales en el Sábado de Gloria
Cientos de angelinos acudieron a la bendición anual de animales en la Placita Olvera impartida por el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez.(Araceli Martínez/La Opinión)
Foto: Araceli Martinez / La Opinión

Guillermo Paz y su esposa Araceli Robles vinieron desde el área de Victorville en el condado de San Bernardino hasta la placita Olvera para que dos de sus mascotas preferidas, la vaca Toñita y el caballo Apache fueron bendecidas durante la tradicional ceremonia de bendición de animales que cada año, todos los Sábados de Gloria se celebra en la placita Olvera de Los Ángeles.

“Es el segundo año que venimos. Estamos muy contentos. Ojalá el año que entra, podamos también venir”, dijo Guillermo Paz más conocido como El Charro Willy en el ambiente charro. “Es una bendición participar porque no  todos tienen el privilegio de estar aquí. ¡Es muy emocionante!”, completó Araceli Robles quien montó el caballo Apache, vestida con un colorido traje típico de su natal Jalisco en México.

Los comerciantes de la Placita Olvera son los primeros en llevar sus animales a bendecir. (Araceli Martínez/La Opinión).

Fue la vaca Toñita, la que portando sobre su lomo un tapete cubierto de flores abrió la procesión de animales para ser bendecidos por el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez.

“En este Sábado Santo mientras nos preparamos para la resurrección de Nuestro Señor, nos reunimos para la bendición de los animales, un gran evento que se celebra en el mundo entero. Damos gracias a Dios por nuestras mascotas que son nuestros compañeros en nuestra vida diaria”, dijo el arzobispo al iniciar la festiva y alegre ceremonia.

La bendición de animales es organizada cada año por la Fundación de Comerciantes de la Plaza Olvera desde hace casi 90 años, cada Sábado de Gloria.

Muchos niños llevaron a sus mascotas a ser bendecidas por el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez. (Araceli Martínez/La Opinión).
Algunos angelinos llevaron a sus reptiles mascotas a recibir la bendición. (Araceli Martínez/La Opinión).

Desde tiempos de la fundación de Los Ángeles, cuando el sacerdote de la iglesia de la Plaza Olvera bendecía el ganado de los rancheros para que se mantuvieran saludables y productivos, existe esta costumbre. La práctica continuó cuando se abrió la calle Olvera en 1930 y además de los animales de granja, se incluyeron las mascotas.

La tradición data del siglo cuarto cuando San Antonio Abad, patrono de los animales, comenzó a bendecirlos para promover su buena salud.

Casi siempre los primeros en recibir la bendición del arzobispo y ser rociados con agua bendita son los animales de los organizadores, los comerciantes de la placita Olvera. Muchos de ellos llevan a chivos, llamas y caballos.

Los dueños de los animales se esfuerzan por ponerlos guapos. La mayoría llegan vestidos con originales atuendos, sombreros, listones y moños.

Diana Zaragoza llevó a su rana Frenchi a recibir la bendición. (Araceli Martínez/La Opinión).

En este año 2019, las filas de angelinos deseosos de que sus mascotas fueran bendecidas, eran más largas que de costumbre. Predominaba los perros, y por extraño que parezca no se escuchaban ladridos ni pleitos entre ellos.

Pero sin duda, la rana Frenchi fue una de las que más llamó la atención. Diana Zaragoza traía en su mano a su enorme rana a quien el agua bendita que le roció el arzobispo no pareció incomodarla en lo absoluto.

“Tiene cinco años de edad y es la primera vez que la traigo a bendecir”, dijo Diana, la dueña de la popular rana Frenchi. “Soy una católica muy religiosa y para mi es muy importante que mis mascotas reciban su bendición”, comentó esta angelina quien se dijo fan de ranas, sapos y víboras. “Otros años he traído a otras de mis mascotas, pero no puedo controlar a todas. Ahora le tocaba a Frenchi”,  comentó. Y ante los curiosos asistentes que querían tomarle fotos y saber todo de la rana, dijo que es africana, vive en un tanque en su casa, una especie de pecera y se alimenta de ratones y otros bichos.

A la bendición anual de animales, acudieron angelinos de todas las razas y todas las edades. Ahora sí que chicos y grandes.

Sean lleva a su conejito Lavarache a bendecir. (Araceli Martínez/La Opinión)
John llevó a su gatita a bendecir. (Araceli Martínez/La Opinión).

Sean llevó a bendecir a Lavaracha, una dulce conejita de apenas un mes de nacida. “Tiene una infección en el ojo. A lo mejor la bendición le ayuda a recuperarse más rápido”, confió Sean, fascinado de que su mascota haya sido bendecida por el arzobispo.

Mientras que John acudió con su gatita Zasgorilla de raza Orange Tabby a quien vistió elegantemente con un vestido color rosa y un collar. “La he traído a bendecir durante tres años”, dijo John mientras a su gatita no parecía inquietarle mucho que su pelaje rayado estuviera aún mojado por el agua bendita.

Sonia vino desde Ontario con sus “dos bebés” como ella llama a sus exóticos periquitos brasileños de seis y cuatro años de edad. “Me encanta venir. Desde hace cuatro años no faltó”, dijo. Y platicó que a través de las redes sociales, varios amigos se comunican para recordarse que no deben faltar a la bendición de sus mascotas. “Me siento feliz de que mis periquitos hayan recibido su bendición porque ellos traen mucha felicidad a mi vida. Las cosas que hacen me hacen sonreír”, observó.

Sonia llevó a sus dos periquitos a bendecir. (Araceli Martínez/La Opinión)

Muchos niños llevaron a sus mascotas. Yahaira Peñaloza fue con sus conejitos. Amber, otra menor llevó a su tortuga miniatura Hendricks de un año de edad y a su gato Garfield a recibir su consagración.

Eric Sierra, un hombre discapacitado acudió con su perrita de compañía Baby Bird quien lleva ocho años con él después de que alguien se la regaló tras ser abandonada.  “La bendición de hoy es para los dos y es para todos. Estamos felices”, dijo.

La bendición de animales, una de las celebraciones más esperadas de Semana Santa en la Placita Olvera, tiene como común denominador que todos los propietarios de mascotas y aún quienes solo van como espectadores, salgan con una sonrisa en sus caras y un sentimiento de felicidad.