Latinas operan grúas en una industria dominada por hombres

Con su trabajo sorprenden a la gente que no creen que ellas tienen la fuerza necesaria para hacer bien este trabajo
Latinas operan grúas en una industria dominada por hombres
Rosa Icela Martínez domina grúas de una capacidad para 26 mil libras de peso con doble
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

El primer día que Rosa Icela Martínez se puso a conducir una grúa de remolque de dos vehículos, iba toda tensa por las congestionadas autopistas de Los Ángeles.

Pero diez años después de manejar y operar grúas, se ha vuelto toda una experta, y es una de las escasas mujeres, y latinas, que se dedican a esta industria dominada por hombres.

“Al principio me daba muchos nervios manejar la grúa y dar las vueltas”, comenta.

Era tanto su temor, que solo conducía en el carril derecho para los vehículos que van más lento o que van a salir de la autopista.

“Me daba miedo manejar a un lado de los tráileres”, reconoce.

Rosa Icela Martínez es copropietaria de la compañía Auto Transport in Pacoima y operadora de grúas. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Rosa Icela emigró de la ciudad de México hace más de 30 años. Está casada y es madre de cinco hijos de 28, 22, 17, 15 y 12 años.

Aquí se casó con Jesús Martínez Rentería, quien hace más de 20 años es propietario del negocio de grúas Martínez Transport, en la ciudad de Pacoima, en el Valle de San Fernando.

“Durante muchos años, él trabajaba solo el negocio. Yo era asistente médico en hospitales”, platica Rosa Icela.

Pero en una ocasión, el esposo tuvo necesidad de salir al estado de Oregon a comprar una grúa. Le pidió a ella hacerse cargo en su ausencia de una grúa con capacidad de 26,000 libras para transportar dos vehículos.

“Mi esposo me explicó cómo hacer el trabajo, conducir y dar las vueltas, pero aún así lo más difícil fue desenganchar de la plataforma de la grúa, el automóvil que acababa de remolcar. Ya no me acordaba cómo hacerlo. Tuve que llamarle por teléfono y preguntarle”, dice.

Y como la demanda de trabajo que tenía su esposo era mucha y no podía solo con el negocio de grúas, Rosa Icela decidió vencer el miedo y entrarle como conductora.

Rosa Icela Martínez tiene una gran destreza para operar la grúa de dos autos. (Aurelia Ventura/La Opinión)
Rosa Icela Martínez ha sabido combinar su trabajo como operadora de grúas y madre de familia. . (Aurelia Ventura/La Opinión)

¿No hay muchas mujeres que operan grúas?

“A lo mejor porque es un trabajo pesado. ¡No nada más es subirse y manejar! Hay que maniobrar cadenas. Acostarse en el piso. A veces levantar carros que no sirven, y eso requiere trabajar más. Pero uno va aprendiendo a transportar los diferentes tipos de autos y se las ingenia”.

Rosa Icela cree que no hay trabajo que una mujer no pueda hacer. “Conducir una grúa requiere mucha pericia, que se domina con la práctica”, dice.

Tras una década de experiencia, confiesa que ya les agarró el amor a las grúas. “Me gusta porque ando activa todo el tiempo. No me agrada un trabajo de estar sentada A veces es cansado porque uno pasa mucho tiempo en medio del tráfico”, agrega.

Quizá el momento más agradable de su trabajo es cuando su misión termina al entregar el carro que remolcó.

“Debe uno tener mucho cuidado, engancharlo muy bien para no provocar ningún accidente. Gracias a Dios no he tenido ninguno”, asegura.

Esta madre no tiene un horario fijo de trabajo para operar las grúas. Hay días que descansa, pero en otras ocasiones, le toca trabajar de noche y apoyar a su esposo que conduce una grúa que transporta autos de fabricantes de vehículos.

Rosa Icela Martínez tiene mucha experiencia como operadora de grúas. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Desde el punto de vista económico, admite que conducir grúas vale la pena. “De este negocio vivimos y mantenemos a los cinco hijos. Nunca hemos pedido ayuda al gobierno”, enfatiza.

Rosa Icela, de 47 años, dice que ya está muy acostumbrada a manejar una grúa grande que carga dos carros, uno en la plataforma y otro arrastrado.

Sonríe cuando las personas la ven llegar a remolcar su auto y se sorprenden que sea mujer.

Me ha tocado que no creen que una mujer pueda, pero cuando ven que hacemos el trabajo sin ningún problema, se quedan admirados y me felicitan”, dice orgullosa.