Marcha multitudinaria refleja la lucha y la resistencia del pueblo migrante en Los Ángeles

Centenares de participantes en el Día del Trabajo denuncian el grave peligro que se vive en Estados Unidos con Donald Trump
Marcha multitudinaria refleja la lucha y la resistencia del pueblo migrante en Los Ángeles
Marcha del 1ro de Mayo fue una plegaria contra la administración Trump. (Jorge Macías)
Foto: Impremedia

La lucha del pueblo migrante en Estados Unidos y de la clase trabajadora se mantiene de pie, gracias a la manifestación multitudinaria que efectuaron durante la celebración del Día de Trabajo en las céntricas calles de Los Ángeles.

“En la década de 1990, más de un millón de personas de la comunidad y el pueblo trabajador tomamos las calles del Este de Los Ángeles, en repudio a la Proposición 187 y marchamos hacia palacio de gobierno”, dijo Juan José Gutiérrez director de la Coalición Derechos Plenos para los Inmigrantes. “En  1993 nos quitaron las licencias de conducir, y en 2006 repetimos nuestra presencia histórica, pero ahora ya no luchamos contra un gobernador racista como Pete Wilson, sino contra un presidente racista, fascista y nefasto”.

Gutiérrez  agregó que ya es tiempo que el Congreso haga su trabajo y “nos ofrezca una reforma migratoria, nos la merecemos porque somos los que generamos la riqueza de este país”

Congregados en la intersección de la calle Park View y Sexta, en pleno MacArthur Park, la marcha que concluyó con un mitin en el edificio de la alcaldía de Los Ángeles.

John Grant, presidente del sindicato UFCW Local 77, dijo que los trabajadores son los que proporcionan la comida, construyen viviendas y generan empleos.

Los niños estadounidenses de padres inmigrantes también hicieron su plegaria. (Jorge Macías)

“Pero la realidad es que en este país hay una parte inferior y una parte superior. Y [nosotros] no estamos en la parte superior. Los que están en la parte superior (el 1%) hacen las reglas que los enriquecen a costa de nosotros, quienes hacemos el trabajo y quienes creamos la riqueza”.

“¡Aquí estamos y no nos vamos, y si nos echan, nos regresamos!”; ¡El pueblo vive, vive; la lucha sigue, sigue!” o ¡Las calles son del pueblo. ¿El pueblo dónde esta? El pueblo está en las calles, exigiendo libertad!”, fueron apenas unos pocos de muchos cánticos que entonaron los pacíficos manifestantes, quienes enarbolaron banderas de México, Estados Unidos, El Salvador, Belice y Honduras.

A favor del TPS

“Estamos unidos en solidaridad con nuestros hermanos centroamericanos que tienen TPS (Estatus de Protección Temporal”, dijo Xóchitl Sánchez, organizadora del Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen) de Los Ángeles. “Tenemos que seguir luchando en las calles para ganar el litigio en favor de los migrantes de Nicaragua, Honduras y el Salvador que están en peligro de ser deportados si no hay una resolución que legalice su estadía en Estados Unidos”.

Los líderes dijeron que buscan cambiar la cruel realidad que vive la comunidad migrante bajo la administración Trump. (Jorge Macías)

En efecto, al menos 7,000 nicaragüenses, unos 50,000 hondureños y 200,00 salvadoreños se encuentran en un limbo legal por la cancelación del TPS dictaminado por la administración del presidente Donald Trump.

Los Dreamers en favor de la Ley de Sueño

Cobijados por la llamada Coalición Primero de Mayo, integrada por más de 77 organizaciones de defensa de los inmigrantes, de derechos civiles y humanos, al frente del contingente marcharon decenas de estudiantes Dreamers de Mount San Antonio College, una institución donde al menos 700 jóvenes indocumentados persiguen sus sueños de una educación superior.

“Estoy aquí, para defender los derechos de todas las personas que no se atreven a manifestarse”, declaró la nayarita Giovanna Castillo, una chica “Soñadora” de 28 años de edad, estudiante de psicología. “Esta tierra [Estados Unidos] es de todos y como Dreamer, quiero que los legisladores aprueben el Promise Act 2019”.

En marzo pasado, las congresistas Lucille Roybal-Allard (D-CA), Nydia Velázquez (D-NY) e Yvette Clarke (D-NY) presentaron la Ley de Sueño y Promesas de los Estados Unidos de 2019, o H.R. 6.

Dicho proyecto de ley combina los esfuerzos de hace años para proporcionar una reforma con camino a la ciudadanía estadounidense para jóvenes indocumentados, las personas que tienen o son elegibles para la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), las personas que tenían o eran elegibles para el estado de protección temporal (TPS) o las personas con cumplimiento diferido de salida (DED).

Vencer a Donald Trump

“Aquí estamos de nuevo en las calles  con nuestra comunidad y nuestras familias para querer cambiar la cruel realidad que vivimos”, consideró Angélica Salas, directora ejecutiva de la  Coalición Pro-Derechos Humanos del Inmigrante en Los Ángeles. “Estamos protestando también por los niños centroamericanos que están siendo separados de sus familias y sus padres que están siendo deportados; nosotros tenemos el deber de luchar con toda nuestra capacidad para vencer a la administración de Donald Trump”.

La marcha fue muy diversa y concurrida. (Jorge Macías)

Por su parte, Víctor Narro, director de proyectos del Centro Laboral UCLA expuso que durante los últimos 10 años, los trabajadores de Estados Unidos han obtenido importantes victorias para mejorar las condiciones en el lugar de trabajo.

“Muchas ciudades en todo el país, con Los Ángeles a la cabeza, han promulgado salarios dignos para todos los trabajadores, lo que equivale a más del doble del salario mínimo federal”, dijo a La Opinión. “Estas victorias fueron ganadas por activistas laborales y trabajadores de diferentes sindicatos y centros de trabajadores”.

De hecho, en el Día del Trabajo, muchos trabajadores festejaron que también han ganado el derecho a la baja por enfermedad y políticas firmes contra las represalias por parte de patrones inescrupulosos.

“California ha liderado el camino con algunas de las mejores políticas laborales en los últimos 10 años que fueron luchadas duramente por sindicatos, centros de trabajadores y grupos de derechos de los inmigrantes”, dijo Narro.

“No deporten a mis padres”

En la manifestación participaron varios niños guatemaltecos que llevaron la pancarta con el mensaje” No deporten a nuestros padres”.

“Si yo me vuelvo a enfermar de cáncer, no va a haber nadie que me cuide”, expresó la pequeñita Doris Gaspar López, de 9 años. “Yo no quiero que deporten a mis padres”.

En el mismo entorno se manifestó la niña Mindy Ramírez, aunque su “protesta” era en favor del salario de $15.00 para todos los trabajadores del condado de Los Ángeles, porque -según ella- el dinero no le alcanza a su padre, Pablo Ramírez, quien trabaja en la industria de la costura.

Entre tanto, un contingente de vendedores callejeros demandaron públicamente su respaldo a 20 de sus compañeros que presuntamente han sido hostigados e intimidados por ganarse la vida en los alrededores de la Plaza Olvera.

“Hemos pedido una junta desde hace más de un mes con Paul Habib, jefe de personal del concejal José Huizar”, dijo Rosa Miranda, de LA Street Vendors. “Queremos tocar el tema de la exclusión de su área de venta en la legalización del comercio ambulante”. El área del Pueblo de Los Ángeles o Plaza Olvera fue declarada como “área de no venta”, una zona que pretende representar la cultura mexicana.