‘Mi hijo estaba luchando por vivir’

Padres de bebés prematuros celebran la recuperación de sus pequeños junto al personal de centro médico de Burbank

Tatiana Carmona, residente de Sunland besa a su ‘guerrero’ Donovan. / fotos: Jorge Luis Macías.
Tatiana Carmona, residente de Sunland besa a su ‘guerrero’ Donovan. / fotos: Jorge Luis Macías.
Foto: La Opinión

Joey Lian de la Cueva apenas tiene 2 meses de edad, pero su venida al mundo nunca pasará desapercibida para quienes conozcan la manera en que nació.

El 29 de enero, a las 2:06 de la tarde, el pequeño llegó al mundo en el automóvil Toyota Corolla 1997 de su madre, Shelly Ceballos.

“Sentí que se rompió la fuente cuando nos dirigíamos al hospital y le dije a mi esposo [Refugio De la Cueva]¡Ya viene el niño, ya viene!”, narró la madre.

Fue después de solo un instante que Joey Lian nació.

“¡Yo lo caché [agarré] en el aire!’, dijo el padre, hijo de inmigrantes zacatecanos. “No sé cómo le hice. Iba manejando pero pude sostenerlo para que no se lesionara”.

Shelly y Refugio disfrutaron este sábado el milagro de vida de su primogénito durante la cuarta celebración anual de médicos, enfermeras, familias y pacientes que alguna vez estuvieron en la Unidad de Cuidado Intensivo Neonatal (NICU) del Centro Médico Providence Saint Joseph, de Burbank.

En la misma ciudad, en la esquina del bulevar Buenavista y Alameda, fue donde nació el pequeño de forma prematura con tres libras y dos onzas de peso. Su mamá tenía siete meses y dos semanas de gestación.

“Yo tenía sangrado y sentía muchos dolores musculares. Mi esposo se había ido a trabajar y cuando me llamó, me dijo que me bañara para regresar al hospital donde había estado el fin de semana”, recordó Shelly.

Los doctores no le daban muchas esperanzas de vida al pequeño Joey Lian.
Creían que la falta de oxígeno en su cerebro le causaría daño permanente o tendría una vida en estado vegetal.

“Cuando llegamos al hospital, su pulso era de 50 y luego subió a 157. Mi hijo estaba luchando por vivir”, comentó Refugio. “Perdió sangre y mucho oxígeno; la mitad de sus células estaban vivas y la mitad muertas”, agregó.

“Yo pensé: ‘Mi hijo tiene que vivir’… Ahora agradezco a Dios que nos hizo el milagro de que se haya salvado”, añadió Shelly, quien también agradeció a los doctores y enfermeras del hospital por el cuidado y la compasión con que trataron su caso.

El pequeño Joey Lian, de 2 meses de edad, junto a sus padres Shelly Ceballos y Refugio de la Cueva.

Un día para reconectar

En el centro médico Providence Saint Joseph en Burbank, se cuida a a un promedio de 350 bebés al año en la unidad NICU, y al menos unos 100 son transferidos desde otros hospitales.

“Nuestras enfermeras y doctores cuidan a los niños como si fueran sus propios hijos”, dijo Kelly Linden, directora ejecutiva del centro hospitalario. “Los tratan con absoluta compasión”.

La reunión en Pickwick Gardens surgió a pedido de las mismas familias de numerosos niños que nacieron prematuros y ahora tienen una vida saludable, llena de alegría y amor como las gemelas Alison Milagro y Geraldine Carpio, quienes cumplieron 6 años de edad durante el festejo.

“Alison tenía problemas para respirar cuando estaba en el vientre; no estaba creciendo normalmente”, recordó su madre Gloria Carpio, oriunda de San Salvador.

Las gemelas Alison, quien es mayor por solo un minuto, y Geraldine Carpio nacieron el 4 de mayo de 2013.

“El doctor [Jeung] Choi se hizo cargo de mi embarazo y ambas nacieron el 4 de mayo de 2013; curiosamente Alison fue la primera en nacer a las 8:22 de la mañana y un minuto después [vino] su hermanita”.

Los pequeños jugaron hasta más no poder en los brincolines, mientras que muchas familias se pasearon en un trencito por los alrededores del hospital.

Se trataba de reconectar con los lazos de amistad y admiración que sintieron las familias por las enfermeras y personal del hospital.

“Cada año atendemos a unos 420 bebés prematuros y unos 200 recién nacidos”, informó Mary Welch, subdirectora de enfermería de la unidad NICU de Providence Saint Joseph Medical Center.

Mary Welch, subdirectora de enfermería de NICU del centro médico carga a Carter Roth, de 10 meses. El niño nació con problemas del corazón pero ahora está muy saludable.

Mientras tanto, los jóvenes padres, Luis Ángel y Cyntia Santiago, de 25 y 23 años de edad respectivamente y padres de Sebastián (6) y Julián (3) cuentan que sufrieron mucho dos semanas después que nació el más pequeño.

“Mi hijo tuvo una infección con la bacteria E. Coli, quizás causada por su propio excremento”, dijo Cyntia.

“Algunas personas me decían que la temperatura que tenía [entre 98 y 104 grados] era normal y que no era necesario que lo llevara al hospital”.

Pero el instinto de madre convenció a su esposo que Julián requería atención médica. La fiebre no le bajaba y en emergencias del hospital decidieron internarlo por dos semanas.

“Era tiempo de Halloween… Lo que más queríamos era llevarnos a nuestro niño a casa”, dijo la madre, quien cuida ancianos y estudia para ser enfermera.

“Es mejor ver felices a los niños, corriendo y jugando, que tenerlos quietos y enfermos”, añadió su esposo Luis Ángel, quien es técnico en refrigeración de Canoga Park.

También, orgullosa de su ‘guerrero’ Donovan, de 2 meses de edad, Tania Carmona contó que los pulmones de su pequeñito no estaban listos para funcionar adecuadamente al nacer, el pasado 5 de marzo.

“Los doctores le abrieron el pecho y le inyectaron medicamentos, porque le estaba costando trabajo respirar”, dijo la progenitora.

“Su caso se puso muy difícil; con una máquina le estaban sacando el aire que tenía de más en su cuerpecito, pero mírelo ahora, ¡es todo un guerrero, y justo eso significa su nombre Donovan”.