“Procuraduría fabricó culpables por muerte de periodista para llevarse el botín”

Sospechan de corrupción tras el asesinato del periodista Carlos Domínguez Rodriguez en Tamaulipas

MÉXICO – Abogados y defensores de derechos humanos acusan al gobierno de Tamaulipas de ”fabricar culpables” para contener las críticas políticas y publicas que desencadenó el asesinato del periodista Carlos Dominguez Rodriguez en enero pasado. El locutor, escritor y poeta local, de 77 años, recibió 21 puñaladas.

“Toda esta historia la fraguan en la Procuraduría de Justicia  para tranquilizar a la opinión pública y las autoridades cobrar para sí mismas alrededor de dos millones de pesos (alrededor de $120,000 dólares)”, precisó el abogado Gabriel Regino, quien solicitó apoyo al gobierno federal para que el juicio oral, que seguirá en los próximos días, tenga un buen fin.

La denuncia es avalada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos. En voz de su titular, Raymundo Ramos, coincidió en que la justicia no puede ser “a gusto de virreyes”, sino un asunto de seriedad extrema si se quiere hacer un cambio en el país.

“En el mes que murió Carlos Domínguez hubo 72 homicidios, pero a la única carpeta de investigación a a la que le dieron seguimiento fue a la del periodista y es la que se ha esclarecido, las otras carpetas no presentan ningún avance”.

De acuerdo con las indagaciones de los quejosos, el caso de la fabricación de culpables no se habría conocido, de no ser porque uno de los involucrados se cansó de esperar una parte del botín y reveló toda la información que involucra al actual responsable de la dirección general de procedimiento penal  y acusatorio oral de la fiscalía tamaulipeca, Natanael Isaí Castelán.

La historia se remonta a  2015 cuando Juan Carlos Yáñez se desempañaba como delegado de la policía estatal en Tlaxcala y fue detenido bajo acusaciones de secuestro exprés. En prisión se hizo amigo de dos personas más, José Aguilar y David Mejía y contrató como abogado a Castelán, quien dos años después fue invitado a colaborar en la procuraduría de Tamaulipas.

Regino explicó que, tras la muerte del periodista, Castelán llamó a su excliente y lo convenció para hacer una cuadrilla con sus amigos de prisión para hacerse pasar por los asesinos, cobrar los dos millones que se ofrecía de recompensa por información que llevara a los autores del crimen, y repartirse el dinero entre todos.

“Hubo en esa semana del asesinato, un enfrentamiento entre organizaciones criminales y en ese vehículo se encontró el arma con la que mataron al periodista. Ahí estaba la pista, pero la descartaron”