Alertan sobre detenciones de inmigrantes en autopistas del sur de California

No hay limites. Confirman que la Patrulla Fronteriza sí hace retenes en las autopistas y detienen personas como parte de sus deberes en cualquier parte del país.
Alertan sobre detenciones de inmigrantes en autopistas del sur de California
Gabriel no puede trabajar y cada mes tiene que presentarse a firmar en las oficinas de ICE. (Aurelia Ventura/La Opinión)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Gabriel salía de su trabajo en la construcción el 2 de mayo a bordo de un vehículo conducido por un compañero. Iban por la carretera 714 a la altura de Lake Elsinore en el condado de Riverside, cuando los detuvo un auto de la Patrulla Fronteriza. No imaginaba que su tranquila vida, estaba a punto de cambiar.

“Eran como las 3:45 de la tarde, cuando notamos que un vehículo de la Patrulla Fronteriza se nos emparejó y los oficiales se nos quedaron mirando. Nos ordenaron detenernos a la orilla de la carretera. Nos dijeron que la razón para detenernos era una revisión de rutina”, recuerda.

“Era una oficial latino recuerdo que su apellido era algo así como Vallina. El otro oficial parecía asiático”, dice.

El compañero de Gabriel que conducía el vehículo es residente legal. “Él les enseñó su licencia de manejo de California. Le preguntaron que si no traía su pasaporte y su número de seguro social. Les dijo que eso era todo”, platica.

Gabriel muestra la pulsera de monitoreo electrónico que le puso el ICE para dejarlo en libertad. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Cuando los agentes se dirigieron a Gabriel, le pidieron también sus documentos de identificación.”Yo traía conmigo mi matrícula consular, y mi licencia de manejo AB60″, dice. La licencia de conducir AB60 es emitida bajo una ley estatal que autoriza el documento para los indocumentados, pero indica en el plástico que no se puede usar para propósitos de identificación federal.

“Estaba sacando mi cartera con mis documentos cuando me la arrebataron. Las miraron y me dijeron que me bajara del carro. Me arrestaron y me llevaron detenido a unas hieleras – celdas bajo temperaturas muy bajas – en Murrieta. Ahí la Patrulla Fronteriza tiene unas instalaciones”, comenta. A su compañero después de una discusión con los oficiales por no traer más documentos que probaran su nacionalidad, lo dejaron ir.

Gabriel, un inmigrante de Veracruz, México, dice que en esas celdas lo mantuvieron entre 14 y 15 días. “Nunca pude bañarme ni lavarme los dientes. Tampoco me dieron derecho a una llamada por teléfono. Mañana, tarde y noche nos daban un burrito de frijoles. Eso era todo. Estábamos todos amontonados en un cuartito de 12 por 12 pies con el aire acondicionado a todo lo que daba. Teníamos una sola taza del baño. No había privacidad”, expone.

Dice que los agentes solían preguntar a los inmigrantes detenidos, quién se siente mal. “Por ahí algunos con timidez, se atrevían a decir que les dolía el estómago o alguna cosa. El oficial contestaba furioso: cuanto te estés muriendo, me avisas. Se portaban muy mal”, expone.

De Murrieta lo trasladaron al Centro de Detención de Otay Mesa.

“Después de un mes y medio de estar detenido, el 18 de junio salí libre tras el pago de una fianza de 2,000 dólares”, comenta.

También le pusieron un grillete en el tobillo para monitorearlo y evitar que fuera a huir. “No hay riesgo de que yo me escape. Mis dos hijos nacieron y viven aquí. Quiero seguir viéndolos y criando”, dice.

Gabriel es divorciado y tiene dos hijos de 12 y 7 años. Entró al país en 2002.

“Todo esto ha sido muy difícil. Me dejaron en libertad, pero no me permiten trabajar. Yo tengo que pagar pensión alimenticia a mis hijos y sin empleo, cómo le voy hacer. Son muchos los gastos”, se lamenta.

Por fortuna, dice que ha hecho un gran equipo con su ex esposa quien ha comprendido la situación, y él cuida a los niños por la tarde, mientras ella trabaja.

Gabriel dice que el proceso de detención ha sido muy traumático. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Revela que para darle libertad, Migración le puso varias reglas. 

“No puedo salir de mi casa de 8 de la mañana a 5 de la tarde todos los miércoles porque debo esperar la visita de un agente de ICE, pero nunca me han venido a ver. También tengo que ir a firmar a las oficinas de ICE, afirma.

El proceso de la detención ha sido muy traumático. “Mi niña lloraba todos los días. Los dos bajaron de calificaciones en la escuela”, comenta.

Pero su temor más grande, reconoce, es que lo vayan a deportar y lo separen de sus hijos.

Y critica la forma de operar de la Patrulla Fronteriza. “Trabajan como si fueran cualquier otra policía que se esconden en una curva para pescar a los conductores que exceden de velocidad. Pero la Patrulla Fronteriza usa el perfil racial y según cómo te veas físicamente, asumen que eres indocumentado y te ordenan que pares el carro”, dice entristecido y preocupado.

La Patrulla Fronteriza sí realiza retenes en las autopistas. (Photo by Ozzy Trevino/CBP)

Anden con cuidado

En base a su experiencia, recomienda a los inmigrantes indocumentados que anden con cuidado en las autopistas de los condados del sur de California.

“Es muy importante que se graben de memoria un número de teléfono de un familiar, y que tengan un buen abogado a quien llamar para que los ayude en caso de ser detenidos”, dice.

Urge a no esperar a ser arrestados para buscar un abogado en inmigración. “Ponerse a buscar un defensor cuando ya estás dentro, retrasa tus posibilidades de salir más rápido”.

Es determinante, añade, que tengan listo un patrocinador que responda económicamente. “Ese es un requisito que piden para dejarlos libres con una fianza”.

Y también recomienda que tengan en orden los documentos como pago de impuestos, o aquellos que prueben que no tienen antecedentes criminales.

“Deben tener varias cartas de personas que los conozcan y hablen bien de ustedes en el sentido que son buenos trabajadores, buenos padres y buenos ciudadanos. Todo eso ayuda para pelear su caso”, asevera.

Para no dejarse vencer por el desánimo cuando se está detenido y terminar firmando la deportación, recomienda que piensen en algo positivo. “A mi me daban fuerza mis hijos y mi madre. Y también pensemos que los inmigrantes tenemos un corazón muy fuerte porque no cualquiera se atreve a dejar su país por una vida mejor, a atravesar un desierto y exponerse a muchos peligros”. 

Sin dar muchos detalles, Ralph A. Desio, portavoz de la Patrulla Fronteriza, dijo que ellos realizan retenes y deberes de detenciones migratorias en las autopistas.

“Un retén permanente como en San Clemente, Murrieta y Pine Valley pueden ser establecidos alrededor de 100 millas de la frontera. Sin embargo, los agentes de la Patrulla Fronteriza son policías. Los Estados Unidos por entero son esencialmente su jurisdicción“, precisó.

De acuerdo a Gabriel, son muchos los inmigrantes que han sido detenidos en los últimos meses en las autopistas del condado de Riverside y San Bernardino, pero tienen miedo de hablar y a sufrir represalias. Él mismo pidió no publicar su nombre completo ni mostrar su rostro.

“Tenemos temor de que nuestros casos de migración vayan a empeorar o nos hagan algo”, enfatiza.