Menos jornaleros buscan trabajo en las esquinas por temor al ICE

Los centros para jornaleros colocan cámaras de vigilancia para documentar cualquier interacción con la Migra
Menos jornaleros buscan trabajo en las esquinas por temor al ICE
Los jornaleros tienen miedo de hablar y algunos patrones les han recomendado quedarse en casa. / fotos: Aurelia Ventura.
Foto: La Opinión

En estos días, José Morales desearía no salir de su casa, pero la necesidad de llevar el sustento a su hogar, lo hace vencer el miedo y acudir a diario en busca de trabajo al Centro para Jornaleros de la organización CARECEN que está afuera del Home Depot por las calles Wilshire y Union de Los Ángeles. 

“Uno se siente intimidado con temor y muchos nervios. Trato de salir a lo más importante. Andamos siempre pensando que tarde que temprano, migración nos va a parar en el carro o va a toca la puerta de la casa”, dice.

A pesar de los nervios que sufre, José no ha faltado un solo día a buscar empleo al Centro para Jornaleros de CARECEN. Sin embargo, muchos de sus compañeros han preferido quedarse en sus casas y no exponerse a la Migra. “Afuera se escuchan muchos rumores. La gente anda con miedo. Yo voy del trabajo a la casa”, asegura.

El domingo 14 de julio inició un operativo nacional de redadas masivas en las grandes ciudades de los Estados Unidos, impulsado por la administración del presidente Trump para detener a los inmigrantes con órdenes de deportación y antecedentes penales.

José, quien hace 20 años emigró de El Salvador a los Estados Unidos, dice que su mayor temor es ser detenido y separado de su familia.

“Mi hija es el tesoro más grande que Dios me ha dado. Yo soy el proveedor, el que trabaja en el hogar. Qué van a hacer mi esposa y mi hija que no tiene ni el año de edad en caso de una separación”, se pregunta.

En medio de su angustia, alberga esperanzas de que la ola antiinmigrante pase. “Anhelo que llegue el día en que pueda arreglar mi residencia con el favor de Dios”, dice.

Hay miedo, pero algunos acuden a buscar trabajo porque necesitan el dinero para mantener sus hogares20. / foto: Aurelia Ventura.

En las esquinas, se nota más

Jorge Nicolás, organizador del Centro de Jornaleros de CARECEN, dice que en el centro han tenido una baja reducida de entre un 15 a 20% en el número de solicitantes de empleo.

Regularmente en el centro tenemos por día, en promedio entre 55 y 60 jornaleros en busca de trabajo, esta semana han venido entre 40 y 50”, dice.

Pero donde la presencia de jornaleros ha disminuido más, ha sido en las esquinas. “Normalmente hay entre 100 y 150 jornaleros, ahora ha bajado de 30 a 40”, observa.

El domingo 14 de julio, cuando oficialmente comenzaban los operativos del ICE, no llegó nadie a buscar empleos en las esquinas del Home Depot de la Wilshire y Union.

“No había nada de gente. La preocupación está ahí y es constante entre los trabajadores. El miedo es real en nuestras comunidades inmigrantes. Aunque vivamos en una Ciudad Santuario sabemos que hay redadas y aproximación de agentes federales con personas”, señala.

“Desafortunadamente hemos visto casos que van por una persona y terminan deportando a otras. Los agentes violan los derechos constitucionales. No respetan los espacios ni el Debido Proceso”, anota.

Cámaras de vigilancias

El Centro de Jornaleros de CARECEN como muchos en el país han puesto cámaras de video afuera de sus instalaciones desde hace dos semanas, en anticipación al inicio de las redadas migratorias.

“Queremos documentar mejor y tener un acceso más controlado al centro porque sabemos que el ICE está haciendo lo imposible por cumplir con sus cuotas”, explica.

Y aclara que los centros para jornaleros son centros de trabajo. “Nadie vive aquí y los agentes del ICE o de cualquier policía no tendrían porque venir aquí. Si lo hacen, estarían haciendo perfil racial, asumiendo que todos los jornaleros no tienen papeles de residencia”, dice.

Con las cámaras de video, resume, quieren prevenir y documentar cualquier posible interacción. “Es para seguridad de los miembros”, precisa.

Además, los centros para jornaleros han puesto en marcha otros procedimientos de cómo actuar en caso de que la policía y migración se aparezcan. 

Por otra parte, siempre ha sido una práctica común de los centros para jornaleros, enseñarles derechos laborales y constitucionales.

“La policía y la migración deben estar encargados de hacer valer la Constitución. No pueden violentar los derechos de las personas por un resultado favorable por ellos. Los inmigrantes tienen derecho a un Debido Proceso. Les hemos pedido que aprendan sus derechos y los estamos preparando sobre qué hacer”, expone.

Jorge Nicolás resalta que la información es protección para todos. “Les ayuda a tomar decisiones más informadas”, sostiene.

Hace dos semanas, el Centro de Jornaleros de CARECEN, colocó cámaras de seguridad afuera de sus instalaciones. / fotos: Aurelia Ventura.

Bajan las ventas

Una vendedora de desayunos guatemaltecos instalada afuera del Centro para Jornaleros de Carecen quien piden ser identificada solo como Escobar, su apellido, dice que las ventas les bajaron bajaron esta semana en un 35%.

“El lunes 15 de julio – un día después de que iniciaron los arrestos de inmigrantes – las ventas estuvieron bajísimas. Apenas ayer jueves comenzó a volver todo a la normalidad”, comenta.

“La gente no se quiso arriesgar ni ir al trabajo. Yo no vine sábado ni domingo a vender. Ya el lunes me salí. Hay que buscarse la vida. No podemos encerrárnos. Los días corren. Hay que pagar la renta. Los gastos no esperan”, dice Escobar, una inmigrante guatemalteca que lleva tres años con la venta de comida a los jornaleros.

Revela que ellos tienen mucho miedo de hablar. “Uno nunca sabe. Están preocupados. Algunos patrones les han dicho que mejor se queden en su casa porque ahorita hay mucho riesgo para ellos. Hay paisanos que viajan una hora para llegar al trabajo”, dice.

Una vendedora de desayunos para jornaleros (c) dice que sus ventas bajaron cerca de 35% desde que se anunciaron las redadas de ICE para el 14 de julio. / fotos: Aurelia Ventura

Y confía que los activistas a través de las noticias les dan esperanzas de que todo esto va a pasar. “La mayoría de nosotros no somos delincuentes. Este gobierno no puede generalizar. La mayor parte venimos a luchar por la vida”, dice.

Marlene, una vendedora de tacos afuera del Centro para Jornaleros, coincide en que el número de jornaleros que buscan trabajo en la calle han bajado “muchísimo” en los últimos días. “También nos han bajado un poco las ventas, pero gracias a Dios aún con miedo viene la gente a comprarnos comida. Llegan comentando que por allá o por acá, anduvo migración”, dice.

A las vendedoras de comida para los jornaleros como Marlene, el que el centro de trabajo para jornaleros de CARECEN haya colocado cámaras de vigilancia afuera de sus instalaciones, les da confianza. “Si llegan a venir los de migración, yo me meto al centro para jornaleros”, dice.