El mezcal llega a Las Vegas de la mano de una oaxaqueña

Bricia López, copropietaria junto a sus hermanos del restaurante Guelaguetza en Los Ángeles, prepara la apertura de un bar especializado en esta bebida mexicana en el Park MGM de Las Vegas
El mezcal llega a Las Vegas de la mano de una oaxaqueña
Bricia López, copropietaria de Guelaguetza y socia en Mama Rabbit Bar./Cortesía
Foto: El Diario

Bricia López está trabajando en los últimos detalles que le llevarán a ser empresaria en dos ciudades, Los Ángeles y Las Vegas.

Desde hace casi 10 años esta mujer, nacida en Oaxaca hace 34 años, es copropietaria del reconocido y premiado restaurante Guelaguetza en esta ciudad de California. Dos de sus hermanos son sus socios en este restaurante que es toda una referencia de comida de su región natal y fundó su padre a mediados de los noventa.

En ese restaurante esta nieta e hija de mezcaleros dedicó un bar a esta bebida y ahora va a llevar este licor a Las Vegas a un local llamado Mamma Rabbit Bar. La apertura está prevista en agosto pero el día inauguración oficial será el fin de semana en el que se celebra la independencia de México, el próximo septiembre.

Lo hará de la mano de Park MGM, quien el año pasado le hizo la propuesta. “El proyecto me llegó, me lo propusieron y me contaron cómo quería que estuviera involucrada. Me encantó el concepto y me he divertido muchísimo preparándolo. Me gusta mucho la oportunidad de llevar el mezcal a Las Vegas, estoy feliz”.

Interior de Mama Rabbit en MGM Park Las Vegas./Cortesía

Park MGM es socio y operador del proyecto. Son los que han hecho las inversiones. “Mi papel es lo que me gusta, es como la parte editorial del bar”, cuenta sobre la imagen, la selección de bebidas y los combinados. Ella, que lleva años promocionando y trabajando en cocktails de mezcal en Los Ángeles, se denomina “editora” del Mama Rabbit Bar.

“Trabajar como una corporación grande permite aprender mucho, lo rápido que se trabaja a ese nivel”, explica.

Cuando se le pregunta si va a tener tiempo de seguir trabajando en Los Ángeles con el nuevo bar, afirma sin dudar y sin perder un minuto: “claro, soy mamá”. Las madres, buscan y casi siempre encuentran tiempo para todo.

Porque con sus hermanos, el negocio sigue y los planes de crecer, también.

La asociación con ellos en Los Ángeles llegó con la crisis económica.

Su padre, Fernando López, llegó a esta ciudad en 1993 y un año más tarde abrió un pequeño local en Koreatown llamado Guelaguetza. Apenas cabían cuatro mesas pero con la promesa de ese negocio López trajo a su esposa y cuatro hijos a EEUU.

La empresa funcionó. López no solo abrió varios restaurantes más sino que su buen hacer le valió entrar en las más selectas listas de lugares para comer. Además de la buena crítica Guelaguetza fue ganadora del premio James Beard, algo así como los Oscar culinarios.

Pero con la Gran Recesión empezaron unos problemas que solo se arreglaron vendiendo. Cuando llegó la hora de vender el restaurante más grande los tres hijos mayores — Fernando, Elizabeth y Bricia– dieron un paso adelante y propusieron a sus padres la compra. Con ello aseguraron que estos volvieran a Oaxaca cómodamente a descansar.

Eso ocurrió hace siete años, empezaba la segunda década del siglo y con ella un nuevo aire a un negocio que sufría de los problemas que aquejaban a la economía.

“Los tres crecimos en el negocio, trabajamos en él y lo conocíamos. La idea de trabajar en otro lugar no nos gustaba”, recuerda López.

Lo que descubrieron es que no es lo mismo trabajar con alguien que lleva el negocio que llevándolo directamente, explica López.

“He aprendido a trabajar en equipo y ser la líder de este para que el resto crezcan en su puesto de trabajo”, dice. “Soy estricta, pero me gusta  invertir en las personas porque cuando ellas están bien, el negocio está bien”.  Ahora mismo 90 personas trabajan con la familia.

El Guelaguetza ha crecido, la economía ha mejorado y según López con mucho trabajo de equipo e innovaciones han conseguido en siete años progresar y seguir el ritmo de la recuperación económica. Hay incluido más líneas de negocio, nuevas ideas para crecer.

“Una de las decisiones que tomamos fue tener un bar. Era chiquito y lo dedicamos al mezcal que entonces no se veía mucho. El objetivo era tener la colección más amplia de Los Ángeles de este licor”, explica.

Los López tienen además un negocio de productos de su cocina, moles, un servicio de catering y una marca de micheladas, I Love Micheladas. Empezaron este negocio porque los clientes les pedían esta bebida para llevarla, ese fue el motivo de que ahora las embotellen y vendan.

Es otra bebida que quieren distribuir en Los Ángeles pero también llevar a Las Vegas. La marca de las micheladas es el negocio que más se quiere hacer crecer por parte de los hermanos.

“Cualquier persona involucrada en negocios lleva ya lo que se necesita del negocio en la sangre y no se puede quedar quieta, siempre está pensando en qué más hacer. Hoy te puedo decir que creo que estoy bien con lo que tengo y luego me sale una oportunidad y la tomo. Siempre estoy abierta a más oportunidades más cosas. Apenas tengo 34 años me queda mucho por vivir aunque ahorita estoy feliz”.

Todo queda en familia

Los hermanos López trabajan en familia y eso es todo un reto. Bricia, trabaja con dos hermanos en su negocio de restaurante y micheladas y con otra hermana en un podcast sobre maternidad.

Mantienen la unidad sin estar revueltos. Tal y como lo explica las fortalezas de cada uno les ha llevado a estar al frente de distintas áreas de la gestión. “Organizo estrategia a largo plazo, cómo crecer”, explica. Su hermana se ocupa de los recursos humanos, las finanzas y el catering y el hermano tiene una gestión más directa del negocio de las micheladas.