La Abeja: joya del sabor en Highland Park

El restaurante se mantiene en pie y está a punto de cumplir 50 años de servir a la comunidad
La Abeja: joya del sabor en Highland Park
Rogelio Fonseca junto a su esposa Julia son hoy dueños de La Abeja. / fotos: Aurelia Ventura.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Para quienes no conocen el lugar, la entrada puede ser un poco intimidante. Una puerta negra que no permite ver hacia adentro con un anuncio que dice “Open” hace recordar a las viejas cantinas de los pequeños pueblos.

Sin embargo, una vez dentro del restaurante “La Abeja”—localizado en Highland Park— uno se puede adentrar al pasado donde parece que el lugar ha quedado estancado en una máquina del tiempo. Otros pudieran decir que es como ir a la casa de la abuela o de la tía.

Las paredes de madera oscura retienen los recuerdos de antaño que en su mayoría son regalos de los clientes. Los más populares son las pinturas y fotos de “Los Tres Chiflados”, las abejas de diferentes tamaños y estilos —en honor al nombre del restaurante— y fotos de cuatro generaciones que han pasado dicho negocio.

El viejo mostrador, que alguna vez fue una atractiva vitrina para poner el pan dulce en los años 50, ahora solo alberga algunos dulces y chicles en cajitas.

Rogelio Fonseca, de 64 años, cuenta que el chile relleno, las enchiladas y el menudo son los platillos favoritos de los clientes.

Sin embargo, lo que más atrae a los clientes es el cálido ambiente que se percibe desde que se sientan en la mesa y piden una taza de café hasta cuando llega su orden y disfrutan delos deliciosos sabores hogareños.

“Cuando los clientes vienen, se sienten como en familia. Aquí llegan famosos, políticos y policías pero nosotros no nos metemos en sus vidas. Los dejamos comer a gusto”, contó Rogelio Fonseca, dueño del restaurante La Abeja.

El negocio es considerado una joya del barrio que ha permanecido firme desde hace 50 años.

Dueños por primera vez

Era 1955, cuando José y Gloria Fonseca emigraron de la Ciudad de México a Los Ángeles junto a su hijo Rogelio, de solo 1 año de edad.

La familia se estableció en Highland Park, al noreste de Los Ángeles —el cual era un vecindario mayoritariamente blanco.

Ya en 1969, el señor José, aunque un poco renuente, aceptó tomar como pago de la deuda de un amigo una farmacia/panadería localizada en la Avenida 37 y Figueroa.

“Su amigo ya se iba a mudar y le dijo: ‘No tengo para pagarte pero si me das algo te dejo la Ameca Bakery’”, contó Rogelio, quien ahora tiene 64 años.

Rogelio Fonseca junto a su madre Gloria Fonseca en la década de los 80’s.
En esta imagen, de 2019, aparecen Rogelio junto a su esposa Julia (c) y su nieto Vicente, de 13 años, en el negocio de la familia. / foto: Aurelia Ventura.

Y fue así que sus padres decidieron incursionar como propietarios de dicho negocio, que contaba con una diminuta cocina en la parte trasera. Rogelio tenía casi 14 años.

“Como trabajaban desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche a mi mamá no le daba tiempo de cocinar en casa, entonces hacía comida en esa cocinita”, contó Rogelio.

No pasó mucho tiempo antes de que los trabajadores de construcción y otras compañías cercanas, quienes llegaban a comprar refrescos y botanas, percibieran ese delicioso olor a comida como hecho en casa.

“Un día [un trabajador] le dice a mi mamá que si había forma de rellenar su pan con algo de lo que estaba cocinando y mi mamá le dijo que sí y le regaló comida”, recuerda Rogelio.

“Otros trabajadores hicieron lo mismo y mi mamá no les cobraba hasta que le comenzaron a decir, ‘Oiga por qué no mejor le pagamos algo y haganos el lunch porque ya estamos cansados de la comida de la troca’”, agregó.

Así fue que los padres de Rogelio decidieron agregar un par de mesas y sillas a la panadería/farmacia. La señora Gloria cocinaba sus mejores platillos y la clientela aumentaba con el tiempo. A los pocos meses nació el restaurante La Abeja.

Gloria escogió el nombre prque primero no era un nombre usual y segundo en honor a los panales de abejas que había en casa de su madre en su natal Ciudad de México.

En su adolescencia, Rogelio continuó ayudándoles a sus padres; ya de adulto tomó las riendas del restaurante junto a su madre, ya que su padre decidió incursionar en otros negocios.

Rogelio contó que en la escuela intermedia conoció a Julia, su primer amor. Se hicieron novios y al cumplir los 20 años de edad decidieron casarse y tuvieron tres hijos.

Así se convirtió en parte del manejo del restaurante; ahora la pareja ya tiene cinco nietos.

Estilo y sabor a la antigua

Rogelio contó que entre los platillos favoritos de los clientes están el chile relleno, las enchiladas de salsa verde con queso y los fines de semana el popular menudo.

Acepta que los tiempos van cambiando y si bien en los años 80’s la comunidad anglosajona comenzó a
desaparecer de Highland Park para darle paso a los latinos, ahora se da lo contrario.

“Ahora llegan de nuevo los blancos y se están yendo los latinos”, indicó este hombre, cuyo estilo de comida no ha cambiado en ese vaivén de las oleadas étnicas.

La Abeja se ubica sobre la 3700 al norte de la calle Figueroa.

“A la gente le gusta y siguen trayendo más y más personas”, dijo agradecido Rogelio. “Aquí están en familia”.

“Mi casa es su casa”, añadió contenta Julia.

En honor a su 50 aniversario del restaurante La Abeja, el concejal de su distrito, Gil Cedillo tiene programado un reconocimiento para los dueños Rogelio y Julia Fonseca en agosto por parte del Ayuntamiento de Los Ángeles.

Si quieres disfrutar de la sazón de La abeja, está localizada en la 3700 N Figueroa St. Los Angeles, CA 90065. Para más información llama al 1(323) 221-0474.