Minutos: entre la vida y la muerte

La vida de millones de angelinos dependen del Departamento de Bomberos del condado de LA, pero sus equipos son antiguos y su personal es insuficiente
Minutos: entre la vida y la muerte
El capitán Chad Sourbeer explica el efecto de las demoras en el servicio de bomberos. / foto: Pilar Marrero.
Foto: La Opinión

Cada vez que hay un incendio, un desastre natural o un accidente en una de las 58 ciudades —y áreas no incorporadas— del condado de Los Ángeles, los bomberos y paramédicos del LA County Fire deben responder en un máximo de cinco minutos.

“El tiempo es algo esencial”, dijo esta semana el jefe de Bomberos del condado angelino, Daryl Osby.

El año pasado, los profesionales de este departamentos enfrentaron uno de sus mayores retos: responder al incendio más grande en la historia del condado, el Wolsey Fire —que comenzó en Ventura, se extendió hacia Los Ángeles y en dirección al mar.

Todos sabemos que tres personas murieron y que se quemaron 1,400 edificaciones. De lo que no se habla tanto, es lo mucho que salvaron con su trabajo y dedicación: más de 50,000 estructuras amenazadas y que lograron evacuar a miles.

Ahora, este departamento integrado por miles de personas, entre bomberos y paramédicos en servicio, está en crisis: la mayoría de sus equipos tienen tres oficiales —en vez de los 4 que recomiendan los expertos.

El LAFD indica que cuentan con camiones que tienen más de 20 años de uso. / foto: Archivo.

Muchos de sus camiones y vehículos de rescate tienen más de 20 años de uso y sus sistemas de comunicación son de hace tres décadas e incompatibles con los sistemas digitales e inalámbricos de hoy.

“Hace 20 años que le pedimos al público ayuda para renovar nuestros equipos”, dijo Osby. “Nuestro presupuesto de hoy no alcanza sino para salarios y la compra de suministros para hacer nuestro trabajo. Necesitamos ayuda”.

Parte de la razón es el aumento en la población del condado y la existencia de diversos retos, desde la epidemia de opioides hasta la indigencia callejera y la proliferación de incendios cada vez más grandes y peligrosos, ligados al cambio climático.

No obstante, la mayoría de las llamadas a las que responde este departamento, cuando una persona llama a 911 desde alguna de las 59 ciudades o zonas de servicio, son de emergencia médica.

“Hemos tenido un aumento del 50% en llamadas en los últimos cinco años”, dijo el capitán Chad Sourbeer. “¿Quieren saber cuántas nuevas unidades de emergencia hemos añadido en esos años? Una. Una sola unidad. Esta situación no es sostenible”.

Diálogo con la comunidad

Esta semana, la Estación de Bomberos 14, en la esquina de la Normandie y la Calle 108 en la zona de Athens (Centrosur) de Los Ángeles, abrió sus puertas para que público y medios conversaran con su personal: despachadores, paramédicos y bomberos, quienes compartieron el amor por su trabajo y la necesidad de mantener el tiempo de respuesta y los servicios necesarios.

La despachadora Kristen Smith, una de las voces que atienden las llamadas a menudo desesperadas que llegan al 911, explicó que su voz calmada y eficiente no solo sirve para despachar la ayuda necesaria cuando alguien llama con una condición que puede llegar a ser fatal.

“No solo le decimos a la persona que la ayuda ya está en camino”, dijo Smith. “Cuando alguien nos llama en una situación de vida o muerte no podemos colgar, tenemos que quedarnos con ellos hasta que llegan los paramédicos, mantenerlos vivos, ofrecer técnicas de auxilio por el teléfono. Necesitamos más despachadores, más personal, la población sigue creciendo”.

El LAFD busca recibir comentarios y sugerencias de la comunidad para poder mejorar su servicio.

LA County Fire responde a 400,000 llamadas cada año, la Estación 14 es una de las más atareadas del condado, con más de 6,000 llamadas.

Si estas aumentan y el personal no lo hace, esto se traduce en mayor tiempo de espera por llamada.

Los equipos también sufren. Hay carros con bombas obsoletas y radios para las cuales el año próximo ya no habrá partes nuevas, porque ya no las fabrican, explicó el capitán Guadalupe Muñoz.

“Necesitamos radios nuevas, pero ahora no tenemos los fondos. Buscamos explicarle al público que queremos seguir dando el mejor servicio, pero necesitamos ayuda”.

El Departamento recibe sus fondos de dinero proveniente de los impuestos a la propiedad y contratos con ciudades individuales. Y no recibe fondos generales del condado o de ninguna de las ciudades a las que sirve.

Pero los ingresos anuales no llenan la necesidad de renovación de equipos y tecnología, tan esenciales para hacer su trabajo.

El incendio más intenso y devastador en el estado fue el Wolsey Fire, que dejó al menos tres personas muertas.

El capitán Sourbeer explicó con una anécdota lo esencial del tiempo de respuesta. Fue un día que su equipo asistió a la llamada de una muchacha de 15 años con fuertes dolores abdominales y que en el momento de evaluarla del baño de su casa, dio a luz a una pequeña niña prematura, que cayó al suelo frente a sus asombrados ojos.

“La recogimos, me cabía en la mano “, dijo el capitán. “Pensé que estaba sin vida, pero comenzó a moverse, le hicimos primeros auxilios y atendimos a la mamá. Los llevamos a la sala de emergencia. Una semana después recibí una tarjeta de la mamá agradeciéndome que hubiera salvado la vida de su hija”

“Imagínense que habría pasado si nos hubiéramos retrasado solo unos minutos”.

El LAFD invita a la comunidad a visitar su página en español para informarse sobre la situación del departamento en:bit.ly/2GxGE1n

“Queremos que nos den ideas, que nos cuenten sus necesidades y qué prioridades piensan que debemos tener”, dijo el jefe Osby.