Salvadoreña logra dominar el sabor de los platillos peruanos

Su empeño y convicción la llevan a abrir su propio local en Carson; ahora está a puertas de celebrar cuatro años como empresaria
Salvadoreña logra dominar el sabor de los platillos peruanos
Iveth Hernández Montoya es la dueña del restaurante El Pollo Peruano en Carson, CA. (Jacqueline García)
Foto: La Opinión

Por años, Iveth Hernández tuvo el sueño de ser dueña de un restaurante. Su sazón en la cocina era espectacular. El único problema era: el dinero.

“Recuerdo que me pasaba todas las noches viendo los clasificados de los restaurantes que estaban en venta”, cuenta la mujer, de 41 años.

Pero como dicen que ‘querer es poder’, Iveth lo logró y en octubre está por celebrar el cuarto aniversario de su restaurante “El Pollo Peruano”, ubicado en Carson —una ciudad al sur de Los Ángeles.

La empresaria es nativa de El Salvador y emigró a Estados Unidos hace 15 años en busca de un mejor futuro para sus tres niños, a quienes tuvo que dejar allá.

Y aunque en su natal Usulután siempre se desenvolvió en el ambiente de negocios, venta de comida y demás, al llegar a Los Ángeles comenzó como empleada en un restaurante peruano.

“Para mí todos los nombres [de los platillos] eran extraños: papa a la huancaína, ají de gallina, cau cau, agüadito… . Yo dije: ‘¿Qué es esto?. Todos estos nombres cuándo me los voy a aprender”’ recordó con gracia desconociendo en aquel momento que ese, sería su camino al éxito.

Iveth Hernández Montoya es la dueña del restaurante El Pollo Peruano en Carson, CA. (Jacqueline García)

Iveth, tenía la desesperada necesidad de trabajar para poder reunirse con sus hijos, por eso no le importó que los horarios en el restaurante en el que trabajaba fueran largos y a veces sin días de descanso.

Se enfocó en aprender los “nombres extraños” a conocer los guisados y las mejores recetas de la cocina peruana.

Así pasaron seis años, hasta que contenta de que sus hijos estuvieran a punto de llegar a Los Ángeles, recibió una devastadora noticia.

“Dos días antes de que llegaran mis niños me despidieron del restaurante… Lo que para mí iba a ser una alegría, se convirtió en depresión”.

Esta fue una de las razones por las que la bienvenida con sus hijos que, en aquel entonces, tenían 14, 12 y 9 años de edad, se tornó agridulce.

“El menor venía bien resentido conmigo. El de en medio me comprendía más y el mayor siempre enojado”, narró la madre, quien en su intento de tratar de entenderlos —dijo— solo los alejaba más.

Enfrentando la depresión

Ante la falta de empleo pero con sabiduría en la cocina, Iveth se dio a la tarea de hacer comida para vender. Creó una pagina en Internet donde ofrecía comida mexicana, peruana e italiana.

Sin embargo, la tristeza de haber perdido el empleo añadida al deseo de querer ser dueña de su propio negocio no le permitían salir de la depresión.

“Yo decía, ¿por qué si en un país tan pobre como El Salvador yo era mujer de negocios, aquí no podía hacer nada?”, se cuestionaba.

Y fue así que entre ventas de comida casera y un afán por ser dueña de un negocio, la llevaron a involucrarse en conferencias, entrenamientos y todo tipo de pláticas para abrir su propio lugar.

La salvadoreña dice que comenzó a imaginar a profundidad su restaurante: paredes amarillas, sillas rosas, un horno para los pollos a las brasas y un refrigerador grande.
“Hasta dibujé cómo quería todo”, contó sonriente.

En su búsqueda diaria de los clasificados encontró el anuncio de la venta de un restaurante en Carson.

Al llegar, no podía creer lo que vio. El lugar cumplía sus expectativas al 100% incluyendo —aunque parezca imposible de creer— paredes amarillas y sillas rosas.

“Yo pensaba: ‘Cómo le vamos a hacer’”, dijo Iveth, quien fue a hacer el trato junto a un amigo que la apoyó en su sueño de ser dueña de un restaurante. “Yo tenía como 4,000 [dólares] y mi amigo 2,000. Eso era todo”.

“Entonces yo le dije [al manejador]: ‘Por favor, quítalo de los clasificados que yo te lo voy a comprar”, recordó Iveth.

Sin embargo, el negocio costaba entre $35,000 a $45,000— una cantidad muy fuera de sus presupuestos.

Al llegar a casa, le contó sobre la odisea a su esposo, quien —según confiesa—al principio no la apoyaba en su decisión del negocio propio.

Sin embargo, al tercer día de haber visitado el lugar en Carson y tras ver el anhelo de Iveth por años, decidió prestarle más de la cantidad necesaria para comprar el restaurante.

Entre los platillos figuran el bistec a lo pobre (i) y chicharrón de calamar (abajo).
El Pollo Peruano cuenta con una variedad de platillos aprobados por la comunidad peruana. (Suministrada)

Levantar el negocio

Han pasado casi 48 meses desde los inicios del restaurante y el apoyo de familiares y amigos ha sido vital para Iveth.

Sus hijos, quienes ahora tienen 24, 21 y 19 años, le ayudan los fines de semana o en sus tiempos libres. Y su esposo, le ayuda con las compras y con reparaciones necesarias.

La mujer, dijo que con los años, se ha ganado a ‘platillo limpio’ los paladares de hasta los peruanos más escépticos, quienes desconfían de su sazón cuando escuchan que ella es salvadoreña.

“Los clientes peruanos me dicen, ‘Tu naciste en el país equivocado’ o ‘Me has tendió engañado todo el tiempo, ¿No eres peruana?’”, aseveró. Ahora domina a la perfección más de 130 platillos del Perú.

La empresaria aseguró que en la actualidad, aún cuando sale y ve su negocio, aún no lo puedo creer. “Todavía me dan escalofríos. Aquí yo soy quien administro pero todavía tengo mucho camino que recorrer”, expresó.

Dijo que sus clientes más frecuentes llegan de Carson, Wilmington y San Pedro pero también la visitan desde el Valle de San Fernando y hasta desde otros estados.

Aseguró que todos los méritos se los debe a Dios. “Yo le digo todos los días ‘Renuévame como las águilas y dame fuerzas como el búfalo. Esas son mis dos frases cada mañana antes de levantarme”.

La empresaria dijo querer que su clientela siga creciendo y abrir un segundo local.

“Quiero que el nombre de mi restaurante suene, que la gente diga: ‘Vamos a El Pollo Peruano’”, aseveró con total emoción.

Iveth Hernández Montoya es la dueña del restaurante El Pollo Peruano en Carson, CA. (Jacqueline García)

El Pollo Peruano estará celebrando su cuarto aniversario el próximo 26 de octubre con platillos especiales y un pastel para los invitados. Por la tarde habrá música bailable y aperitivos para dar gracias al apoyo de los clientes fieles.

El Pollo Peruano esta localizado en 139 E Lomita Blvd en Carson.

Para más información visite: https://www.facebook.com/Elpolloperuano1/