Contaminando el planeta, una botella a la vez

Algunas empresas están considerando reemplazar los envases plásticos por latas de aluminio
Contaminando el planeta, una botella a la vez
Los envases plásticos tardan siglos en descomponerse y nunca llegan a desintegrarse por completo.
Foto: Archivo / Archivo

En días de calor como los de las últimas semanas, resulta muy práctico comprar botellas plásticas de agua para mantenernos hidratados. Y si bien a esta altura, la mayoría de los consumidores son conscientes del impacto negativo que causan al medio ambiente, miles siguen comprando y bebiendo de botellas plásticas descartables, colaborando así con la destrucción del planeta para las generaciones por venir.

Las “prácticas y convenientes” botellitas de plástico tardan alrededor de 1,000 años en “degradarse” en los basureros y oceános, lo cual es diferente a “biodegradarse”, algo que nunca ocurre.

La diferencia es simple, cuando un objeto se “biodegrada” en el medio ambiente, esto significa que otros seres vivientes pueden consumirlo y digerir sus partes. De esta manera, los restos se reciclan de manera natural. Por otro lado, las botellas de plástico no son biodegradables, solo se “degradan” en pequeños trocitos de plástico (microplásticos) y quedan en el planeta para siempre. Estos microplásticos a su vez son ingeridos por animales marinos y son incorporados al ecosistema que eventualmente vuelvo al consumo humano.

Contaminación en cifras

Solo en EEUU, se consumen alrededor de 50,000 millones de botellas plásticas por año, o 100 millones de botellas por día.

En 2016, alrededor del mundo se consumieron 400,000 millones de botellas de plástico, lo que equivale a un millón de botellas plásticas por minuto, o aproximadamente 20,000 botellas por segundo. De dicha cantidad, sólo el 9% es reciclado, dejando al otro 91% en basureros y oceános.

El agua del grifo y los sistemas de filtrado son aun la opción más económica y ambiental.

De su grifo, a la botella, a la lata

Las botellas de plástico hicieron su primera aparición comercial en 1947, pero debido al alto costo de ese entonces, no se hicieron populares hasta 1950, con la aparición del polietileno de alta densidad. Las botellas de agua no fueron patentadas hasta 1973.

Hasta ese momento, las personas bebían agua del grifo, a través de sistemas de filtrado, o de botellas de vidrio, sirviéndose en un vaso.

En 2017, el Departamento de agua y energía de Los Angeles declaró que el agua del grifo en Los Ángeles era “tan limpia como el agua de botella”. Aunque el agua de las botellas no es siempre tan potable como la gente se imagina.

Para descubrir si el agua que bebemos es segura, puedes visitar el sitio: https://www.ewg.org/tapwater/ y usar el código postal de tu vivienda.

Plástico o aluminio

Según reportes de la Asociación de aluminio de de EPA (Environment Protection Agency) El aluminio con el que se fabrican las latas de bebidas es aproximadamente 70% reciclable, a diferencia de las botellas plásticas de las que solo se puede reciclar 3%. Es por ello que algunas compañías, como Pepsi, están considerando reemplazar los envases de agua por latas de aluminio.

Pero el aluminio también tiene sus dificultades y desafíos, que incluyen la minería para extraer la bauxita con el que se produce, más el consumo de energía necesario para convertir el material en las latas terminadas.

Al final del día, los sedientos consumidores siempre pueden recurrir a sistemas de filtrado y botellas reusables, en lugar de contribuir a la contaminación de oceános y fauna marina. El agua del grifo, sigue siendo el método más económico y más beneficial para el planeta.