Pequeños gigantes: niños celebran haber derrotado al cáncer

Gracias al avance de la ciencia, a la destreza de los médicos y a la fe de sus padres, este viernes decenas de familias aplaudieron la vida en Downey
Pequeños gigantes: niños celebran haber derrotado al cáncer
Camila Norma Núñez (c), jutno a su madre Jadira Núñez y sus hermanos Xavier y Noah. / foto: Jorge Luis Macías.
Foto: La Opinión.

A la pequeña Camila Norma Núñez, de 6 años, le encanta que le tomen fotos y en su inocente sonrisa se refleja el amor de su madre, Jadira, quien nunca perdió las esperanzas de que su hija se sobreponga de un tumor teratoideo/rabdoide atípico (AT/RT) del sistema nervioso central que le fue detectado a los 8 meses de edad.

“Era como una pelotita de tenis”, dijo ayer la madre durante la celebración anual de Kaiser Permanente Downey Medical Center, que reunió a decenas de familias, pacientes, enfermeras y médicos especialistas que atendieron a sobrevivientes de cáncer pediátrico.

El tumor que tenía Camila crecía rápido y peligrosamente en el encéfalo.

“Una oncóloga me dijo básicamente que me llevara a mi hija a la casa y que la mantuviera cómoda mientras moría”, contó Jadira. “Mi esposo y yo no podíamos creer lo que nos estaba diciendo y decidimos buscar otras opciones”.

Para Camila no había garantías de sobrevivencia, pero sus padres encontraron en Kaiser Permanente a los especialistas que sometieron a la niña a una cirugía, en febrero de 2014.

“Le extirparon el tumor en un 90% y el resto lo desaparecieron con quimioterapia y radiación”, dijo la feliz madre de la niña, mientras esta comía una hamburguesa junto con sus hermanos Xavier y Noah. “Yo le pedía un milagro a Dios y la intercesión de la Virgencita de Guadalupe y de San Judas Tadeo”.

Camila Norma Núñez sobrevivió a un tumor teratoideo/rabdoide atípico.

Fue a través de la ciencia y la intervención divina en la que cree Jadira, que ella, su esposo Eduardo y sus hijos viajan cada año a la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en la Ciudad de México, para agradecer el favor recibido.

La celebración de este viernes en el Centro Médico Healing Garden, en Downey tuvo estaciones de artesanías, juegos de carnaval, música, baile, pintura facial y personajes la Guerra de las Galaxias, el Hombre Araña y de la película Maui de Moana.

“Mi hijo tenía apenas dos años cuando le descubrieron que tenía leucemia”, comentó Ivette González, madre de Jonathan, un avispado niño de 6 años. “Tenía varios días de estar sufriendo de alta temperatura, hasta que tuve que dejarlo internado en el hospital”.

A Jonathan le hicieron todo tipo de exámenes en la clínica de Kaiser Permanente Downey Medical Center, hasta que el hematólogo oncólogo, David Simon informó a la madre del cáncer que sufría su hijo.

“Una madre nunca se equivoca cuando algo les pasa a sus hijos”, dijo Ivette, quien era asistente médico. “Fui a mi casa, agarré unas cobijas y por 11 días me quedé a cuidar a mi niño, hasta que me dijeron que los resultados eran positivos de leucemia linfoblástica aguda”.

Parecía, según narró, que el mundo se venía encima de Ivette y de su esposo Javier.

“La leucemia linfoblástica aguda es el tipo de cáncer más común durante la niñez”, informó el doctor Simon.

Isabel Espinosa (i) toma de la mano a su hijo Ángel, a quien le diagnosticaron cáncer en su ojo izquierdo (retinoblastoma). / fotos: Jorge Luis Macías.

“La buena noticia es que, en casi el 95% de los casos hay curación total”.

La leucemia linfoblástica aguda (ALL) ocurre cuando una célula de la medula ósea presenta errores en su ADN. Los síntomas incluyen agrandamiento de los nódulos linfáticos, moretones, fiebre, dolores de hueso, infecciones frecuentes y sangrado de las encías.

“Tres años duró el tratamiento de mi hijo; ya está libre y no hay ninguna manifestación de cáncer”, indicó Ivette. “Nosotros somos creyentes y le pedimos un milagro al patrón Santiago de Sahuayo y niño santo Joselito [José Luis Sánchez del Río]”.

Isabel Espinosa, oriunda de Morelos, México, contó a La Opinión que, a los dos meses de nacido, a su hijo Ángel le diagnosticaron cáncer en su ojito izquierdo (retinoblastoma), y del cual perdió la visión.

“Lo tenían que operar de inmediato, dos días después que le encontraron el cáncer”, dijo la madre, mientras su niño se divertía concursando y ganando para sí mismo y sus hermanitos muñecos de peluche.

“No dijeron que era una cuestión de vida o muerte y teníamos miedo de perderlo, porque el cáncer pudo habérsele regado al cerebro”.

Aunque los expertos dicen que las retinoblastomas se pueden dar a cualquier edad, la mayoría de los casos afectan a niños menores de 2 años. Los tumores pueden aparecer en un ojo o en ambos.

“Yo le había notado un brillo raro en su ojito y después de varias visitas a los doctores, me lo refirieron a un oftalmólogo y de ahí pasamos a la cirugía”, dijo la madre.

Jonathan González, de 6 años, sobrevivió a un cáncer de leucemia linfoblástica aguda. / fotos: Jorge Luis Macias.

“A sus tres años y medio, a mi niño le han hecho unas 30 MRI [Imagen por Resonancia Magnética]”.

En el evento, María Torres y sus hermanas Beatriz e Isabel, también estuvieron repartiendo muñecos de peluche en memoria de Mathew Torres, su hijo, quien perdió la batalla contra un osteosarcoma -también conocido como cáncer de huesos- un tumor maligno que se originó en las células óseas inmaduras que son las responsables de generar hueso nuevo.

“Todo comenzó con un dolor en las rodillas, hasta que diagnosticaron [el osteosarcoma] en octubre de 2016”, dijo entre lágrimas María Torres.

“Mi hijo murió el 6 de diciembre de 2018 y todos los peluches eran lo que le daba paz y confort cada vez que se enfrentaba a difíciles cirugías, tratamientos, quimioterapia y radiación. Él los enfrentaba con mucho optimismo”.