Deportaciones de Mississippi hacen estragos en la mente de los niños en Los Ángeles

Activistas del grupo Refuse Fascism y el Revolution Club marchan en el centro de Los Ángeles contra el racismo de Donald Trump

 “Esto no puede pasar; hay mucho miedo y este presidente está traumando a los niños”.
Beatriz Gutiérrez, madre de la menor y residente en Simi Valley.
“Esto no puede pasar; hay mucho miedo y este presidente está traumando a los niños”. Beatriz Gutiérrez, madre de la menor y residente en Simi Valley.
Foto: Jorge Luis Macías

Melanie Linares de 11 años y su madre Beatriz Gutiérrez comían tacos de carnitas en Grand Central Market cuando de pronto, ruidosos manifestantes del grupo Refuse Fascism y el Revolution Club de Los Ángeles irrumpieron a los comensales.

“Casi 700 arrestados en redadas en Mississippi. ¿De qué lado estás?”, gritaron los manifestantes y llamaron la atención de todos.

“Matanzas en California, El Paso y Ohio. ¿De qué lado estás?”, agregaron. “Alto al régimen fascista de Donald Trump y Mike Pence”.

Atónitas, Melanie y su prima Kaily Jiménez observaron a los manifestantes y asintieron con sus cabezas.

-Y ustedes, ¿Qué piensan de Donald Trump?

“Es racista”, dijo Melanie.

“Quiere separar a los papas de sus hijos”, añadió Kaily.

Menores observan la protesta contra Trump en el centro de LA. (JLM)

¿Qué pasaría contigo si te separan de tus padres?, se le preguntó a Melanie.

Si mediar palabra, gruesas lagrimas desbordaron el rostro de la pequeñita, quien de inmediato se abrazó fuertemente a su madre. Ella también lloraba.

“Estábamos platicando sobre las redadas en Mississippi cuando era el primer día de clases de los niños”, dijo Beatriz Gutiérrez, residente en Simi Valley. “Esto no puede pasar; hay mucho miedo y este presidente está traumando a los niños”.

El miércoles, autoridades de inmigración condujeron una masiva redada en seis plantas procesadoras de carne, en Morton, Mississippi.

Miembros del grupo Refuse Fascism y el Revolution Club marchan en el centro de Los Ángeles contra el racismo de Donald Trump. (JLM)

Agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), el brazo investigador de ICE, llegó a las pequeñas ciudades en dicho estado. Tres de los allanamientos se llevaron a cabo en lugares Peco Foods en Canton, Bay Springs y Sebastopol. Una planta de Koch Foods en Morton también fue allanada.

El saldo de 680 arrestos se produjo cuando los niños estaban en el primer día de clases. Al menos 300 ya fueron liberados, según dio a conocer Bryan Cox, portavoz de ICE, en un comunicado. Algunos de ellos regresaron a su hogar con monitores electrónicos en el tobillo.

“Este presidente no tiene compasión por nadie; el daño que está haciendo a los niños es horrible”, dijo la doctora y psicóloga Leticia Lagar. “Es un psicópata”.

La sangre derramada en El Paso es a consecuencia de la administración Trump, expresan activistas. (JLM)

La pesadilla en Mississippi

Luis Espinoza, organizador de la Mississippi Immigrant Rights Alliance dijo a La Opinión que la masiva redada los sorprendió “desde el momento en que hubo anuncios del gobierno de que esto pasaría”.

Informó que, junto con organizaciones defensoras de los inmigrantes en Alabama, Luisiana, Georgia y Mississippi, se encuentran asistiendo a las familias cuyos padres fueron liberados con un monitor electrónico y a aquellos que recibieron una orden final de deportación, aunque no sea inmediata.

“Al menos, durante un mes les llevaremos comida, donaciones y ayuda para el pago de la luz, el agua y la renta, mientras se define lo que van a hacer, para que estén un poco tranquilos”, declaró. “Pero, hasta ahora no sabemos de ningún papá o mamá que este en un refugio, ni de ningún niño que se haya quedado solo, pues de alguna forma están con sus padres y familiares”.

Añadió que, entre el caos vivido, “para algunos niños el trauma no fue tan duro porque ellos viven alrededor de las plantas y normalmente el padre trabaja de noche y la madre se queda en casa con los niños”.

Los comensales en el Grand Central Market parecieron apoyar a los manifestantes contra la administraciéon Trump/Pence. (JLM)

Manifestación contra supremacía blanca en Pershing Square

Al mediodía, frente a los rascacielos del centro de Los Ángeles, un grupo de integrantes del llamado Revolution Club y Refuse Fascism se solidarizaron con los inmigrantes y denunciaron que “el programa de supremacía blanca” del presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence “ha sido evidente” en el baño de sangre en Gilroy, California, El Paso, Texas y Dayton, Ohio.

“Donald Trump tiene el 100%       de responsabilidad en todas esas muertes”, declaró Michelle Xia. “Este país fue fundado en el sistema de supremacía blanca y ahora tenemos millones de personas que andan con esa ideología que está verbalizando publica y abiertamente el presidente racista y fascista”.

Xia indicó que, desde el anuncio de su candidatura hacia la Casa Blanca, Trump se lanzó contra los inmigrantes “diciendo que son criminales, violadores, asesinos y los llamó animales, y sus seguidores, en base a su programa de hacer blanco de nuevo los Estados Unidos (Make America White Again) se están preparando para una guerra civil, y esto ya lo vimos en las matanzas de Gilroy, El Paso y Ohio”.

En efecto, en el fin de semana pasado, en menos de 24 horas, un total de 31 personas perdieron la vida en dos masacres distintas.

En Dayton, Ohio, Connor Betts, de 24 años, armado con un rifle de alto poder mató en 30 segundos a su hermana Megan y a otras nueve personas.

En El Paso, Texas, un auto declarado blanco supremacista, Patrick Crusius, de 21 años, un admirador de Donald Trump que público un manifiesto donde alude a frases como una “invasión hispana” a Estados Unidos, “fronteras abiertas” o “cuidado de salud gratis para ilegales”, dichas por el mandatario, les arrancó la vida a 20 personas, el sábado 3 de agosto. Al día siguiente murieron otras dos personas en hospitales.

“Esos asesinatos y las redadas son parte del programa para hacer blanco a Estados Unidos otra vez”, dijo Michelle Xia. “Dicen que buscan el control de armas, pero no hacen nada porque actúan como el arma actúa sin ideología, y esa es la supremacía blanca que busca venganza de las masas más oprimidas y de los latinos; no es un problema de locos o de enfermos mentales sino de la supremacía blanca”.

De Pershing Square, los manifestantes se dirigieron por las aceras de la Calle Quinta a la Broadway y culminaron su protesta en Grand Central Market, donde irrumpieron a los comensales, muchos de los cuales los aplaudieron y levantaron el puño en señal de victoria con su causa.

“Me gusta que hayan interrumpido mi almuerzo, y si lo hacen en el desayuno o la cena también les aplaudiría”, dijo el profesor Christian Bracho, quien comía junto con su amiga Kimberly White. “La gente tiene que perder el miedo y salir a las calles como lo están haciendo ellos por una necesidad de protestar”.

La manifestación de los miembros de Refuse Fascism se replicó, además, en Chicago y Nueva York.

“El horror que se está llevando a cabo ahora no se resolverá por” control de armas”, gritaron los manifestantes. “El problema es el sistema imperialista, la supremacía blanca que se teje en cada una de sus fibras, y el hecho de que hay demasiadas armas en las manos de aquellos que luchan por el fascismo y no tienen el suficiente espíritu de lucha entre la gente que le importa un comino”.

“Hay que dejar de ser cómplices”, exclamó Rafael Kadariss, miembro del Revolution Club de Los Ángeles.