El reguetón inspira la marca de maquillaje de dos dominicanas

Cardi B ha sido una de las primeras en usar Luna Magic la marca creada por las hermanas dominicanas Mabel y Shaira Frías
El reguetón inspira la marca de maquillaje de dos dominicanas
Las hermanas Mabel y Shaira Frías, creadoras de Luna Magic./Cortesía de @Pink4Passions
Foto: @Pink4Passions

“Si hay una dirección de e-mail en el perfil [de un medio social], lo mando. !No perdemos nada!”, explica Mabel Frías.

Así, con entusiasmo, empuje y optimismo, esta dominicana y su hermana Shaira Frías contactaron con la maquilladora puertorriqueña Erika La´Pearl para que probara la marca que acababan de crear y lanzar, Luna Magic. Y lo hizo.

En abril, una de las más reconocidas clientas de La´Pearl, Cardi B, llegó nada menos que al Beautycon de Nueva York con las pestañas y los colores de la paleta de Luna Magic que actualmente lleva apenas seis meses en el mercado. Fue un gran momento por que la línea de maquillaje de estas hermanas está pensada para quienes disfrutan de la estética que gira en torno al estilo de música de esta influyente artista.

“Quisimos inspirar el maquillaje en nuestra cultura latina y artistas del reguetón como Cardi B, Becky G, J. Balvin. Es la música con la que hemos crecido”, cuenta Mabel. “Y es una inspiración que la mayor parte de las compañías del sector no tiene”, aclara.

Eso es algo que les quedó muy claro cuando en los dos años que precedieron a la creación de su empresa estudiaron el mercado y las posibilidades del negocio.

Shaira dice que al principio no tenían una idea completa de lo que querían. Sabían que querían entrar en el mundo de la belleza y decidieron aprender.

Mabel, nacida hace 32 años en Miami y 15 meses antes que su hermana, ha estudiado en NYU y en Parsons School of Design. Ha trabajado en estrategia digital para centros comerciales como y Nordstrom y ahora es consultora de esta última cadena. Empezó su carrera en Nueva York, donde se crió, y ahora vive en Los Ángeles.

Shaira estudió periodismo en Brooklyn College. Se graduó en 2011, cuando aún dolía la Gran Recesión. Ante las contadas posibilidades profesionales  en el sector decidió como alternativa entrar en la escuela de maquillaje donde empezó a mostrar mucha curiosidad por las fórmulas de los productos.

Ambas hermanas viven ahora en Los Ángeles, una ciudad que junto con Nueva York, han identificado como su principal mercado y donde han estudiado todos los aspectos de la aventura de ser empresarias y en el mundo de la belleza. “Somos estudiantes”, dice Mabel con naturalidad antes de explicar que sus ideas sobre la empresa que querían poner en marcha evolucionaron con el tiempo.

“Empezamos yendo a Italia a una de las conferencias sobre productos e innovación y con una idea clara de qué queríamos hacer maquillaje pero no teníamos una idea completa. Allí fue cuando vimos lo que realmente pasaba en el mercado”, recuerda Shaira.

Mabel ya había visto en su trabajo que en belleza, a nivel corporativo, no había una gran diversidad.

Allí les dijeron que el mayor consumo venía de las mujeres latinas. “Hay gente que no compra maquillaje hasta que no se le acaba el que tiene, nosotras si, sin que se nos acabe”, afirma Shaira.

Con el mercado definido tenían claro que el crecimiento estaba en mujeres como ellas, de su cultura, que escucharan su música. No solamente había oportunidad de vender un producto sino también una imagen.

Por ello la paleta de colores tienen nombres que resuenan en los hogares latinos. “Salud, dinero y amor”, “Banda, Reguetón, Salsa, Mamacita, etcétera. Los labiales y las pestañas también hacen referencia a términos familiares para esta comunidad.

Los primeros productos de maquillaje de Luna Magic./Cortesía @Pink4Passions

Las hermanas explican que se están formando mientras preguntan y en el que están estudiando constantemente. Y una de las cosas que han aprendido es que aunque hay muchas marcas, realmente hay pocas empresas de belleza que se reparte en el mercado y que casi todas usan los mismos productos.

Por ello su producción llega de China. “No es porque sea más barato sino porque mayoritariamente se fabrican allí casi todos los maquillajes y hacerlos aquí implicaría que tenemos que importar de China los ingredientes y pagar al intermediario”, explica Frías que prevé que en el futuro también haya productos hechos en Italia.

Pese a que buena parte de las marcas de maquillaje son grandes multinacionales ellas creen que siempre hay espacio para más empresas. “Nosotras sabemos que vamos orgánicamente porque nuestro mensaje es auténtico, hablamos a mujeres como nosotras” dice Shaira después de que las dos concluyeran que  no hay diversidad suficiente entre las grandes empresas y les es difícil traer perspectivas nuevas.

Sus precios son asequibles y a pesar de ser jóvenes en el mercado dicen que tienen ganancias “aunque no sustanciales”. Prefieren no dar detalles aún de ellas y confían en despegar el año 2020 de la mano del crecimiento del mercado latino. En breve quieren cerrar un acuerdo para vender a través de Walmart además de su propia página en la red.

De momento su estrategia de mercadeo gira entorno al mundo de los medios sociales donde se mueven con comodidad los más jóvenes. “Crecemos en digital, con Facebook e Instagram y ha sido fácil hablar con los consumidores”, dice Mabel. Y con influencers como La´Pearl y Cardi B. “Fue en los medios sociales que encontramos el e-mail para hablar con El Diario”, dice.

La familia

El negocio lo han financiado con ahorros “y con el apoyo de la familia”, dice Shaira. “Y no es fácil porque con la situación de la familia hispana es difícil encontrar el apoyo económico”

Ellas son las primeras de su familia que tienen un título universitario pero no las primeras que son empresarias. “Nuestra abuela tenía una botánica y crecía poquito a poquito”. Las hermanas creen que podrán hacerlo mucho más rápidamente que su abuela porque los medios sociales y el dinamismo el mercado es mayor.

Lo que más difícil les ha resultado hasta ahora es la interacción con otras personas según Shaira. “Nosotros somos bebés en la industria y hay mucha gente que nos dice qué tenemos que hacer pero sin ayudarnos a hacerlo. Hay muchas personas que opinan sin ayudar”.

Para Mabel lo más importante es tener que ser disciplinada y lista. “Nos hemos dado cuenta de que éramos las dueñas del proceso, teníamos que decidir cómo hacer nuestra marca y aprender a ser vocal y dejar claras nuestras expectativas”.