Misa y procesión contra la intolerancia y el racismo de Donald Trump

‘Construyamos puentes, no muros’, dicen feligreses en la Placita Olvera donde denuncian el ‘populismo horrible’ del ocupante de la Casa Blanca.
Misa y procesión contra la intolerancia y el racismo de Donald Trump
Despues de la ceremonia religiosa hubo una vigilia en La Placita Olvera. (Macías)
Foto: Jorge Macías

“Construyamos puentes, no muros”, fue el mensaje central de la manta desplegada por decenas de manifestantes católicos durante una procesión en la Iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles, en la Placita Olvera, donde los feligreses honraron la memoria de las 31 víctimas mortales de las matanzas en Gilroy, California, El Paso, Texas y Danton, Ohio.

El mensaje es la herencia que delegó el Papa Francisco a representantes del movimiento proinmigrante de Los Ángeles desde 2014, cuando viajaron a El Vaticano con la niña Jersey Vargas -entonces de 10 años- para que el sumo pontífice intercediera ante el expresidente Barack Obama y suspendiera la deportación de Mario Vargas López. El padre que estaba recluido en un centro de detención de migración en Tennessee y enfrentaba la deportación por manejar bajo la influencia del alcohol.

“La lucha va a seguir mientras no nos acribillen”, dijo Aniceto Polanco, miembro de la Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes, organizadora de la procesión a la salida de la iglesia y frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Gloria Saucedo (i) aparece con el padre Miguel Ángel.

“Hacemos un llamado directo al presidente Donald Trump para que cambie su mensaje racista; se vale en la política, pero no cuando las mentes débiles se lo creen y matan personas, porque lo que tu siembras es lo que cosechas”, subrayó.

Gatilleros en casa

La misa solemne se ofreció por el descanso eterno de las almas de las víctimas mortales de las balaceras, además por las familias latinas que enfrentan la deportación, luego de la mega redada de las autoridades de inmigración en Mississippi, donde arrestaron a unos 680 indocumentados, cuya mayoría enfrentan ya un proceso de deportación.

“Cuando me preguntaron qué hacia la iglesia frente a las recientes matanzas y dije a las familias que nosotros mismos estamos entrenando a los futuros gatilleros en nuestros hogares”, declaró el sacerdote Miguel Ángel, durante su homilía.

“Muchas veces no creemos en Cristo, y el mejor regalo que hacen las familias a sus hijos son los celulares con acceso ilimitado a internet donde pasan cuatro o cinco horas diarias y en cuatro o cinco años ya habrán aprendido todo sobre rifles, balaceras y guerras, y ya estarán listos para una masacre”, expresó el sacerdote.

“¿Qué le permites a tus hijos en tu casa? ¿Los llevas hacia una fe concreta para que crean en Cristo? ¿Las familias viven el amor de pareja en plenitud y en camino hacia Dios?”, preguntó el religioso. “El tema de la fe debemos llevarlo a una vida de fe concreta, no de ritos ni de tradiciones”.

Los feligreses pidieron a Trump que cambie su mensaje racista. (Macías)

En la iglesia estuvieron las pequeñas Iris y Brittany Barrios Saso, quienes huyeron de la violencia de las maras en su natal Guatemala, junto con sus padres, Lester y Ana. Ellos, que han sometido un caso de asilo político ante las autoridades migratorias de Estados Unidos, fueron liberados apenas en marzo pasado y se han unido a la causa de los inmigrantes.

“A mi hijo lo dejé de siete meses en Guatemala; hoy ya tiene 32 años y no lo había visto desde entonces”, comentó Mayra Todd, la madre de Lester. “Ellos se vinieron en la primera caravana”.

Según Ana, a ella la encerraron 16 días en una “hielera” de Texas y a su esposo ocho días. Cada uno con una de sus niñas, porque los separaron.

“Fue una pesadilla que viví durante cuatro meses”, dijo Mayra Todd. “Mi hijo trabajaba como cobrador para una empresa y lo amenazaron de muerte; y cuando huyó y mi nuera ocupó su trabajo, también a ella la querían matar”

Lenguaje que causa violencia

Bajo un intenso calor, decenas de devotos marianos tuvieron una vigilia de oración contra los ya calificados actos de terrorismo doméstico en Texas y Ohio.

“Como pueblo tenemos que unirnos para rechazar y denunciar el lenguaje que usa el presidente contra los inmigrantes y que causa violencia y muerte”, dijo Gloria Saucedo, integrante de la Coalición 2020. “Hay que levantar la voz para denunciar el terrorismo doméstico, las deportaciones y la separación de familias”.

La participación infantil fue muy activa. (Macías)

Todos invocaron el nombre de Dios y leyeron el salmo 10, 17-18: “Tu, Señor, escuchas los deseos de los pobres; los reconfortas y les prestas atención, tú haces justicia al huérfano y al oprimido: ¡que el hombre hecho de tierra no infunda más temor!”

Que salven a la nación

Para Juan José Gutiérrez, presidente de la Coalición Derechos Plenos de los Inmigrantes, la misa significó poner en creciente un movimiento nacional de defensa de los inmigrantes que no tiene una sola ideología o una sola fe.

“Es un movimiento de mucha diversidad, pero con una sola voluntad”, dijo el activista. “Tenemos que unirnos todos para aplastar la ola fascista encabezada por Donal Trump, quien está perfilando a la sociedad norteamericana a un terreno peligrosísimo que no había experimentado esta nación desde que estalló la Guerra Civil (1860-1865) y que ha sido la conflagración que más vidas ha costado en toda su historia”.

Gutiérrez se refería al asesinato reciente de personas exclusivamente por su apariencia física -en este caso los mexicanos e hispanos de El Paso, Texas.

“Nosotros, de manera muy solemne queremos mandar el mensaje de que honramos profundamente la memoria de los muertos por esos actos violentos de los últimos días, y que han hecho eco de ese mensaje peligrosísimo que ha enviado Trump a la nación por tres años y medio”, dijo.

La conexión de la misa con la procesión obedeció al hecho de que los inmigrantes no se dejarán intimidar por la violencia, y, al contrario, continuarán organizándose, movilizándose y luchando hasta la elección presidencial en noviembre del 2020.

Los activistas tienen la expectativa de una participación masiva en los comicios del año próximo, porque, a juicio de Juan José Gutiérrez, “pensamos que un hombre o una mujer como presidente vendrá a poner a salvo a la nación y frenará la carrera desenfrenada a la que nos está llevando la extrema derecha y Donald Trump”.

Además de llamar “vergonzosa” a la situación actual de inmigración y una desgracia nacional en Estados Unidos, los representantes del movimiento pro-derechos de los inmigrantes en el sur de California también pidieron por el alma del presidente Trump y los miembros de su gabinete.

Que pida perdón…

“Yo no puedo desearle mal al presidente porque es un ser humano igual que yo”, manifestó Isabel Ramírez, una mujer de 79 años de edad, nacida en la Ciudad de México.

“Yo solamente le diría que antes que se muera, le pida perdón a Dios por todo el daño que le está haciendo a las familias, porque pagará las verdes y las maduras, es decir, que, si no se arrepiente, no habrá de otra y se va a ir derechito al infierno”.

Y, entre su inocencia y madurez de pensamiento, Ángel Cruz, de 12 años de edad -quien cargaba un Cristo en sus manos- se unió a las plegarias y señaló: “Creo que ese señor (Donald Trump) es malo; mi mamá tiene mucho miedo de que se la lleve la migra”.