Niegan visa a madre y abuela mexicana bajo el pretexto de ser una carga pública

La obligan a separarse de su familia y quedarse en México después de no vivir allá por más de tres décadas
Niegan visa a madre y abuela mexicana bajo el pretexto de ser una carga pública
Esrmina Brito fue separada de su familia cuando trataba de arreglar su estatus migratorio. (Foto suministrada).
Foto: Foto suministrada / Foto suministrada

Esmirna Brito se encuentra completamente abatida desde que fue separada de su familia en mayo cuando le negaron la visa en el Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez, México, a un paso de obtener la residencia. La causa oficial para negársela es que se consideró que es una carga pública porque su esposo no gana lo suficiente.

Ahogada en llanto, esta madre y abuela mexicana dice que literalmente el mundo se le vino encima cuando le negaron la visa. “Esto no puede estar pasando, es la peor pesadilla de mi vida”, dice, presa del sentimiento.

Se siente aún más preocupada porque su esposo Carlos de 56 años con quien lleva casada 37 años, sufre diabetes, perdió la vista de un ojo y se encuentra muy deprimido. “Los riñones le están fallando, y ya no quiere ir al doctor. Dice que para qué, si yo ya estoy ahí con él, y yo era el pilar de la casa. Yo lo escucho muy mal”, sostiene preocupada. 

Esmirna es madre de tres hijos y abuela de tres nietos. Nació en Acapulco, México hace 53 años. En 1987, emigró a EE UU para estar al lado de su esposo Carlos Brito, pero dejó en México a Diana, la única hija que tenían. Tiempo después un tío logró que la familia se reunificara al traerles a EE UU a Diana que entonces tenía dos años. Ahora, la muchacha anda en los 36 años.

Esmirna Brito extraña mucho a sus nietos a los que se vio forzada a dejar en EE UU cuando no le aprobaron su visa para reingresar al país. (Foto suministrada).

La pareja se instaló en la ciudad de Downey en el condado de Los Ángeles y tuvieron dos hijos más, Charles que hoy tiene 30 años y Stephanie, 26 años. Ellos nacieron ya en Estados Unidos.

Hace 30 años, Carlos abrió su negocio de cerrajería. Sin embargo, a partir de que enfermó y se puso mal de la vista, Esmirna se convirtió en su chofer y era quien los transportaba a los lugares donde sus servicios de cerrajero eran requeridos. Su esposo pudo arreglar su estatus migratorio a través de la Amnistía de Reagan, y hace unos años se naturalizó ciudadano. En cuando pudo solicitó la residencia para su esposa.

La pesadilla para la familia Brito comenzó el 24 de mayo cuando ella se presentó a su cita en el Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez a una entrevista dentro el proceso para arreglar su estatus migratorio.

“La oficial que me entrevistó, me preguntó si yo había pagado por traer a mi hija, le dije que no, que la había cruzado un tío. Me preguntó por su estatus, yo le dije que ella tenía una visa U  – que se entrega a las víctimas de crímenes serios en EE UU -”, asevera.

Volvió a insistir y me preguntó una segunda vez si yo había pagado para que me trajeran a mi hija mayor a Estados Unidos. “Le dije otra vez que yo no le había pagado a nadie. Como que la oficial quería oír algo que no era verdad; o esperaba que yo iba a cambiar la respuesta”, recuerda.

Esrmina Brito con su esposo Carlos Brito cuando se hizo ciudadano. (Foto suministrada)
Esmirna Brito con su esposo Carlos Brito y uno e sus nietos. (foto suministrada)

Luego me preguntó si mi esposo era ciudadano nacido en Estados Unidos, yo le dije que naturalizado.

“Cuando vio los ingresos de él, dijo que eran pocos. Te voy a negar la visa por eso, me dijo. En ese momento, sentí que el mundo se me venía encima. Me quedé congelada”, afirma.

Cuando se recuperó del impacto de la noticia, Esmirna le preguntó a la oficial de migración, cuánto tenía que ganar su esposo para solicitar su residencia. “Me respondió que no me podía decir, que yo tenía que investigar”.

El esposo reportó ingresos anuales por 30,000 dólares, pero también entregaron el reporte de entradas de su hija Stephanie por otros 30,000 dólares, según platica esta madre.

Yo nunca he pedido ayuda pública. Solo mi esposo pidió MediCal (seguro de salud para las personas de bajos ingresos en California) cuando se enfermó de la diabetes. Pero eso lo hizo cuando ya era ciudadano”, detalla Esmirna.

Esmirna Brito y Carlos Brito con casi cuatro décadas de casados, fueron separados por las políticas de migración relacionadas con la carga pública. (Foto suministrada).

Vivir con miedo

Una vez que le negaron regresar a Estados Unidos, esta madre volvió a Acapulco, su tierra natal que no visitó por más de 30 años. Confiesa que vive aterrada por el alto nivel de criminalidad. “Me quedo con una vecina de mi mamá. Pero es un infierno. Han matado a seis en el barrio. Hay mucho secuestro en la colonia donde vivo. Trato de no salir a la calle. La gente piensa que porque uno vive en Estados Unidos tiene mucho dinero. Temo que me puedan matar”, admite.

En medio de su pesar y angustia, Esmirna confía en que todo va a salir bien.

Mi sueño es reunificarme con mi familia. Le pido a Dios que conmueva a esas personas de migración, que sean rectas en sus leyes. Fuimos a Estados Unidos a trabajar y a salir adelante. Hasta una casa pudimos tener y abrir un negocio”, afirma.

Recuerda a sus nietos y se llena de preocupación porque el menor tiene autismo y ella lo cuidaba. “Extraño a los tres”, reconoce acongojada.

La madre junto a sus tres hijos Diana, Charles y Stephanie. / (Foto suministrada)

Hizo todo bien

La abogada en migración, Mercedes Victoria Castillo con oficinas en Montebello, quien lleva el caso de Esmirna, critica que a pesar de que los Brito tengan un negocio por muchos años, sean dueños de una propiedad, y ella haya viajado a Juárez con un perdón provisional, le hayan negado la visa alegando que era una carga pública.

La señora Brito lleva tres meses en México sin poder regresar a Estados Unidos bajo las nuevas directivas del presidente Trump que impiden a los solicitantes elegibles, convertirse en residentes”, señala.

“En 2014 con la ayuda de un notario, ella comenzó el proceso para legalizar su estatus a través de su esposo. Su petición fue aprobada en 2016, y recibió una cita para presentarse en Ciudad Juárez, México”, comenta.

Pero enfatiza que mucha gente no se da cuenta que aunque estés casada con un ciudadano de los Estados Unidos, el camino para hacerse residente puede ser largo y complicado.

“Le aconsejaron erróneamente que fuera a la entrevista en Juárez, sin informarle que podía ser sujeta a diez años de una prohibición para no regresar. Cuando vino a nuestra oficina, pospusimos la entrevista hasta conseguir un perdón provisional antes de salir de Estados Unidos”, indica.

Así que no existía razón legal legítima para mantener a esta madre en México, alejada de su esposo y sus hijos. “Esta amorosa madre sin récord criminal, que hizo las cosas de manera correcta, le han dicho que todos sus esfuerzos no fueron suficientes”, señala.

Y lamenta que las políticas de migración del presidente Trump estén lastimando a los más vulnerables.

“En nuestra carta a  las autoridades de migración,  hemos pedido que reconsideren sus factores especiales: cuida a su familia, su esposo está enfermo y maneja un negocio”,  comenta la defensora.