Veterano deportado consigue que le regresen su residencia en EEUU

Es el quinto que logra regresar al país, pero podrían ser miles los expatriados
Veterano deportado consigue que le regresen su residencia en EEUU
Joaquín "Jack" Avila, veterano de los marines, logró recuperar su residencia después de haber sido deportado inicialmente hace 19 años. (Foto suministrada).
Foto: Foto suministrada / Foto suministrada

Después de 12 años y medio de haber sido deportado a México, Joaquín “Jack” Ávila, veterano del ejército estadounidense recuperó su residencia permanente y regresará a los Estados Unidos este miércoles 28 de agosto. Es el quinto veterano deportado que logra regresar a los Estados Unidos.

“Estoy contento y alegre, pero creo que no lo voy a sentir hasta que pise suelo americano”, dice el veterano.

Joaquín de 43 años, nació en Michoacán, México. Fue traído a los Estados Unidos cuando tenía seis años. Creció en Santa Ana, pero se graduó de la secundaria en Lake Elsinore en el condado de Riverside. “Entré a la Infantería de Marina cuando terminé la secundaria. Tenía dos años sirviendo cuando me aprendieron por posesión de una arma. Me condenaron a diez años en la cárcel, pero mi sentencia fue reducida a cinco años”, indica.

Joaquín “Jack” Avila participa activamente en la organización de Veteranos Deportados de Tijuana. (Foto suministrada).

Al salir fue enviado a un centro de detención migratoria en El Centro, donde se ordenó su deportación, tras perder su residencia.

“Me deportaron en el año 2000, pero cuando intenté regresar en el 2001, me agarraron y me mandaron a una cárcel federal por dos años por reingresar sin papeles con una deportación de por medio”, explica.

En 2004 volvió a tratar de regresar a los EE UU por segunda vez. “Me detuvieron otra vez, y esta vez me mandaron castigado tres años a la prisión federal”, dice.

Cuando recuperó su libertad, fue de nuevo deportado a México en 2008.

“Ahí fue donde ya me di por vencido y decidí quedarme en México”, comenta.

La decisión fue difícil porque en California dejaba no solo a sus padres sino a sus dos hijas y a su novia. Sus hijas tienen ahora 23 y 16 años.

Después de vivir en varios estados en México en busca de un salario digno, se instaló en Tijuana.

Joaquín Jack Avila se unió a los Marines cuando terminó la secundaria en Riverside. (foto suministrada).“Hace 12 años me casé y tengo una hija de 11 años. Mi esposa ya tenía otra hija. Así que tengo un total de cuatro hijas, dos en el condado de Orange y dos en Tijuana”, menciona.

Jack consiguió empleo como supervisor de operaciones en un centro de llamadas.

“Y ya aquí en Tijuana, en 2010 me hice activista y me uní a la causa de la organización de Veteranos Deportados que encabeza Héctor Barajas”, dice.

Con la ayuda de los abogados del Centro Legal Public Counsel, su caso fue revisado en base a otro similar, en el que se probó que la deportación era inválida porque el cargo de posesión de arma no implicó violencia.

“La abogada de Public Counsel logró que se reabriera el caso y me regresaran la residencia hace 40 días. Pasaron 30 días y la reinstalación de la residencia que fue aprobada por un juez no fue apelada”, agrega.

Aunque aún no tiene la tarjeta de residencia en la mano, la cual podría tomarse entre ocho a diez meses para recibirla, ya tiene el papeleo que lo acredita como residente.

“Este miércoles 28 de agosto, voy a intentar cruzar con el pasaporte mexicano y los documentos de la corte que determinan que mi residencia fue restablecida. Tengo una cita en migración en Riverside el jueves para hacerme exámenes biométricos para la tarjeta”, explica.

“Esta es la primera vez en más de 12 años que voy a pisar Estados Unidos, desde que me deportaron la última vez”, comenta.

Se calcula que podrían ser miles los deportados de las fuerzas armadas de Estados Unidos. (foto suministrada)“Jack” como le dicen sus amigos que no pueden pronunciar su nombre, comenta que aún no ha decidido con su esposa si se mudarían a California

“Por lo pronto quiero cruzar al otro lado, ver a mis hijas, sacar mi licencia de manejo y cumplir con todos los requisitos para obtener mi tarjeta de residencia”, menciona.

Luego con la ayuda de sus abogados, planea solicitar cuanto antes la ciudadanía. “Aunque nací en México, Estados Unidos es el país donde yo me crié. Mi primera lengua es el inglés”, comenta.

Aún no sabe si le gustaría establecerse con su nueva familia en este país. “Tenemos que platicarlo con mi esposa. Ella es de Jalisco, y  no es muy fan de los Estados Unidos. Pero a mí si me gustaría que mis hijas vayan a la escuela en California. Vamos a ver”, dice el veterano, quien es el codirector de la organización Veteranos Deportados con sede en Tijuana.

Héctor Barajas, ayudó a muchos otros veteranos a obtener sus beneficios y apoyo, elevando el tema a la atención pública durante años de trabajo (Foto. archivo)

El quinto veterano

Héctor Barajas, fundador de la organización Veteranos Deportados en Tijuana, quien en abril de 2018, consiguió tras seis años de deportación, regresar a los Estados Unidos para prestar juramento como ciudadano en San Diego, está muy feliz porque Joaquín recuperó su “mica”.

“Tengo muchos conocidos, pero a Joaquín lo considero mi amigo. Lloré cuando me enteré de la noticia porque su vida va a cambiar de ahora en adelante”, platica.

Héctor define a Joaquín como una persona muy estable, dedicado a su familia, que no es alcohólico ni usa drogas.

A Barajas por su parte, le habían quitado su residencia permanente y deportado en 2004. En 2010 reingresó a los EE UU sin papeles, y en 2011 lo volvieron a deportar.

En Tijuana, en 2013, Barajas fundó la Casa de Apoyo para los Veteranos Deportados que se conoce como El Búnker, con el propósito de auxiliar a los militares deportados en México con servicio médico y otros servicios para reintegrarse a la vida en México.

Un año después de haber solicitado que le reintegraran su residencia, en abril de 2017, el gobernador de California Jerry Brown le perdonó el crimen en el que vio involucrado en 2002, cuando uno de sus amigos con los que iba en un automóvil disparó a otro vehículo. No hubo lesionados, pero Barajas fue condenado a un año de prisión y perdió la residencia. La deportación fue el segundo paso. Brown lo perdonó porque dijo que llevó una vida con buena conducta moral desde que fue puesto en libertad.

Los veteranos deportados se han organizado en Tijuana para ayudarse mutuamente y buscar la manera de regresar a los Estados Unidos y recuperar su residencia. (Foto suministrada).

Veteranos que han regresado

Barajas fue el tercer veterano nacido en México que regresó a los Estados Unidos.

El primer fue Daniel Torres y el segundo Marco Antonio Chávez, ambos veteranos de la Marina. Meses después de que Barajas regresó, Fabián Rebolledo, otro veterano deportado también retornó al recuperar la residencia.

“Con Joaquín, vamos a ser cinco los que hemos regresado a los Estados Unidos y recuperado la residencia. Daniel nunca la perdió sino que se había deportado él mismo”, cuenta Barajas.

En diciembre de 2017, Chávez regresó al país después de haber sido deportado en 1998 tras cumplir una condena de diez meses en prisión por una falta de crueldad animal. Fue el primer veterano en regresar con el estatus de residente permanente.

Daniel Aarón Torres se autodeportó a Tijuana después de haber servido por cuatro años en la Marina de los Estados Unidos. La decisión la tomó al sentir que sus opciones se cerraban cuando el Departamento de Defensa lo dio de baja por ser indocumentado. Su buen récord lo salvó de ser perseguido legalmente.

En abril de 2016, a los 30 años de edad, después de vivir cinco años en Tijuana, adquirió la ciudadanía y se convirtió en el primer ex combatiente de origen mexicano desterrado en regresar a Estados Unidos con el apoyo de la ACLU.

En la organización Veteranos Deportados tienen registrados más de 400 veteranos deportados de 50 países.”Pero pueden ser miles”, observa Barajas.

A favor de los veteranos, está el financiamiento de un millón de dólares que se incluyó desde el año pasado en el presupuesto de California para apoyar con asistencia legal a los veteranos deportados.